lunes, 6 de agosto de 2007

JUANA VÁZQUEZ MARÍN















Mencionada por:
Marga Clark
Domingo F. Faílde
Dolors Alberola
Dionisia García
Vicente Martín

Menciona a:
Julia Barella
María Antonia Ortega
Fanny Rubio
Cecilia Quílez
Pilar Iglesia
Vicente Martín
Sonia Fides
Antolín Amador,
Cesar Antonio Molina,
Dolors Alberola,
Domingo F. Faílde,
Fernando Beltrán,
Ana Merino,
Dionisia García,
Antonio Pereira,
Josefa Parra.



Bio-bibliografía


Juana Vázquez Marín es Doctora en Filología (especialista en el XVIII)  Licenciada en periodismo, y catedrática de Literatura. Ha publicado diferentes ensayos: El Madrid de Carlos  III,  El costumbrismo español en el siglo XVIII, Zugazagoitia precursor de la novela social, San Juan de la Cruz,  Historia literaria de España en el siglo XVIII (varios),  El Quijote en clave de mujer/es (varios), etc.
Ha  colaborado en diversos proyectos del Consejo de Investigaciones Científicas, así como en los Suplementos culturales de Diario 16,  El Mundo y ABCD. Hoy por hoy colabora en El País, Babelia, así como en Cuadernos del Sur.
 Aparte de ensayos, artículos de opinión, y crítica literaria, ha publicado en diversas revistas poéticas-Atlántica, El Matemático, Alambique, Barcarola, etc.- y antologías literarias. Y también  los poemarios, Signos de Sombra, Ed. Kilix, 1993, En el confín del nombre, Huerga & Fierro, 1998, Nos+otros, Sial, 2003 , Gramática de Luna, Huerga & Fierro, 2006,  Escombros de los días, Huerga & Fierro, 2011, Tiempo de caramelos, Calima, 2012. Asimismo , ha publicado una novela Con olor a naftalina, Huerga & Fierro, 2008. De ella ha dicho Pozuelo Ivancos (ABCD) : “Juana Vázquez recorre en su primera novela uno de los distintos caminos de su renovación posible...". Su último  ensayo:  El Madrid cotidiano del siglo XVIII,  Endymión,  20011; y sú última novela: Tú serás Virginia Woolf, Endymión, 2013.

micorreo@juanavazquez.com




Poética

Mi poesía es un elemento vital primario, la necesito para saber vivir, sin ella caigo en el absurdo. Esa necesidad tiene como finalidad el misterio, que busco en la palabra, pues cuando escribo no escribo sobre lo ocurrido sino para que ocurra algo. Por eso la mayoría de mis poemas han brotado del subconsciente y yo soy la primera lectora de ellos. Hoy mi poética está cambiando y brota con el anhelo de que el misterio se instale en lo próximo y cotidiano, para desterrar el terror al vacío y al tedio de la existencia.




Poemas


MUJER ENSIMISMADA


Me arranqué la mirada de hembra dolorida
que inquiere sus contornos
su identidad su signo
herida por milenios de
silencios espesos
rotos y sin azules
los mensajes primarios.
Me arranqué la mirada de hembra dolorida
para entrar en la niebla del enigma del “otro”
y solo recorrí sus contornos
y el polvo acumulado de tiempos sin fronteras
y el bálsamo de lágrimas oscuras disfrazadas
de sueños de futuro.
Me arranqué la mirada de hembra dolorida
y divisé a los otros
fango de bruma densa
marcada en sus rostros sin rostros.
Sin dioses ni absolutos entre quincalla rotos
caóticos
perdidos
mendigos
locos.
¡Qué rico es el hombre
en el prisma de luz
suma de sus carencias!
Kilómetros de angustia
y auras de veneno
sonrisas- mariposa
aparecían redondas
al limón de mañanas.
Me arranqué la mirada de hembra dolorida
y me acerqué a los otros.
Tuve que detenerme era tal el olvido,
tan frágiles sus sueños
tan perplejos y atónitos...
¡Qué extenso es el hombre
en el fugaz destello de lo efímero!
Buceaba entre esquinas como espadas de canto
y quedaban en sombra sin posible salidas
penas entrelazadas con abismos sospechas
en laberintos-locos
en contrarios con rejas.
Me arranqué la mirada de hembra dolorida
y entré en su noche
allí donde donde llovía
y arrinconaban cosas
artefactos inermes flores y rosas rojas
y sueños
blancos y negros y abispas- mariposas ...
!Qué escaparate de miserias
nunca hubiera entrado en galerías como esas!
Versiones de bondad
claridades de nada
los despojos
el temor y lo angosto
el miedo la esperanza y el tedio
pánico locura fabulación espanto…
¡Qué inmenso es el hombre
que variedad de tonos!
¡cuántas huellas de tiempo
cuántos espacios blancos
sin estrenar …tinieblas!
Sacrificio
piedad
besos
miseria...
Me arranqué la mirada de hembra dolorida
y en los despojos de otros
encontré mis heridas
desmesuradas ralas… regadas por mi lupa- palabra
de noches y de lirios entre versos-poemas
de gritos en la página.
Me arranqué mi mirada de hembra dolorida
y descubrí el dolor
pequeño
mustio
callado y blando de los otros.
No tenían voz ni verso
ni poema ni grito
ni página
ni espacio.

NO+OTROSEd. Sial, 2003






LAS HORAS MARCABAN EN LOS RELOJES AL REVÉS

Nunca amanecía
anochecida me besaba la luna
para que no despertara de los sueños.
Fueron años de alegrías y descalabros
la música inundaba todo
y mi cama se movía entre el ocaso
como un fragmento de alba rota.
Nunca amanecía
las sandalias siempre estaban nuevas
jamás perdían su tersura ni se eclipsaba su brillo
mi mesa siempre estaba puesta
y los sirvientes permanecían inmóviles
con la sopera a medio abrir
los ojos soñolientos y los delantales blancos.
Un día quise conocer las flores que se abren con el sol
y se crucificaron sus pétalos
anochecidos con las estrellas.
Deambulé por todos los lugares de mi pueblo
atravesé desorientada el tiempo
soñé y desoñé de la vida a la nada
y sólo oí el ladrar de perros, los gemidos de la noche
y las canciones de los poetas.
Tuve la sensación de que me llamaba el azul del mar
pero la luz ciega lo había pintado de negro
y había dispersado fantasmas entre sus aguas.
Las horas marcaban en los relojes al revés
el portero reposaba su cabeza entre las hojas del calendario
y las orugas encendían plegarias como las luciérnagas.
Nunca amanecía
los sueños me eran fieles en la vida
y consiguieron que viviera unos cuantos años
abrazada a la realidad de las madrugadas.
Y ahora que soy tiempo que me he acostumbrado a los sueños
se me representan los espejos torcidos de la vida
y me piden que sea yo... Si nunca fui más que un sueño
¿Qué puedo hacer ahora en la tierra?
Seguro que ni sabré ir a comprar una hogaza de pan para comer.
Por eso pido al dios de los sueños
que no me expulse del país de la luna
quiero seguir anochecida
aunque nunca vea como se abren los pétalos de las flores
ni como se dispersa el rocío de la mañana.

Gramática de LunaEd. Huerga & Fierro, 2006






CAFÉ GIJON

Su realidad tenía fiebre
estaba enferma
le pesaba la hostilidad de lo nuevo
y se había quedado acostada en un rincón del domingo.
A pesar de las suturas del espacio
y de que la había nacido la voz como un arco iris
algunas palabras estaban sordas
y perseguían la alucinación sonora
en la fuerza que tienen las cosas para ser.
Había recibido muchas veces jaque mate de la vida.
No más que un traspiés en el umbral del poema
y podría regresar a la nada
de la que salió apenas unas líneas atrás
agarrada al vocabulario.
Pero no
se echó los cabellos hacia atrás
sonrió y entró en el poema por la puerta de lo real.
Pide un wisqui
toma un sorbo
mira profundamente al camarero
le dice ¡yogurín!
pregunta por la cuenta
se mete las manos en los bolsillos
paga y deja propina.
Después sale del tugurio para entrar de nuevo
por la puerta del Café Gijón.
Su expectativa se había confirmado…”era”.

Poema inédito.









*
*

Y nombrarás mi cuerpo hasta crearlo todo

Quiero crear un mundo clandestino
de innombradas palabras.

Y me dirás amor de una forma tan nueva
que estrenaré primicias
cuando tus manos sabias
se estremezcan convulsas
entre la suave tela de mis vestidos blancos.
Y nombrarás mi cuerpo
acariciando con tus dedos de dios
rincones...laberintos
hasta crearlo todo.

Y al son de tus palabras
y el perfil de tus labios
aparecerán lugares y confines
que nunca fueron amados
por hombre alguno
pues son desconocidos
por no existir nombrados
en ningún manual de anatomía.

*
*





Hoteles y Fantasmas

Habitación 212...
Despierto en el alfabeto de un poema de noche.
Es día abierto de luz como una sandía dulce.
Desayuno a sabor de su cuerpo.
Me echo sus palabras prohibidas en el café.
Tal vez la leche es el pentagrama de su voz.

Paso por su habitación
222.
Nos vamos a ir.
Vacía.
Una señora arrastra su pequeña maleta Loewe
por los pasillos.
El silencio cubre las alfombras de ausencia de pisadas.
¿Qué fueron entonces sus llamadas a media noche
para cambiar de habitación?
¿Qué es la calidez de mi cuerpo hecho recuerdo?
¿Lo habré soñado todo?
¿Habré inventado también a él?

Nunca más dormiré en hoteles.
Están llenos de fantasmas y duele tanto…

1 comentario:

IRIS dijo...

Me gusta mucho, es muy buena poesia. Gracias. Iris