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Agustín Calvo Galán
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Bio-Bibliografía
Alejandro Simón Partal
(Estepona, 1983)
Doctor en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid.
Como investigador está vinculado a la Universidad de Salamanca. Es autor de los
libros de poemas El guiño de la chatarra
(2010), Nódulo noir (2012) y Los himnos abdominales (2015),
publicados por la editorial Renacimiento, y del ensayo A cuerpo gentil (Visor, 2017). Obtuvo la XXII Beca de Investigación
Literaria “Miguel Fernández 2016” (Ciudad de Melilla) con el proyecto La carencia de Eros: felicidad en el medio
siglo. Ejerce la crítica literaria en medios como El País o Diario de Sevilla,
entre otros. Con su último libro, La
fuerza viva, se ha adjudicado el Premio Internacional de Poesía Arcipreste
de Hita 2016. El libro será publicado por la editorial Pre-Textos.
Poética
La deshidratación de la existencia y la cotidianidad encuentran su válvula de oxígeno en las palabras que transforman su coqueteo en la vanguardia de los cuerpos y limpian el vaho que empañan a los cristales de la libertad. Creo que la poética habita o sobrevive en nosotros ya que se encuentra escondida en lo real de nuestras vidas y en lo abstracto de cada caminar, en la desesperación y en la esperanza dañada. Para algunos, como decía Inma Monsó, es el más sólido medio para conjurar el vacío.
Poemas
Un hombre-padre y su agonía
I
Lo que tú no hagas,
se quedará sin hacer,
te digo.
Pero no sabes qué contestar
y cierras la persiana imponiendo
noche
a lo que ya sólo es noche.
Ahora, lejos de lo humano,
todo lo humano te es ajeno.
Ya eres azar, conexión de un mal
con otro mal que crea meta
y que tu cuerpo cruza.
Te vas dejándome algo de herencia
(un piso mal iluminado que
cuesta, dices,
una vida de trabajo). Me voy
dejándote
por contar cosas que no conoces
y que casi cuestan una vida:
algún retoque plástico,
y noches de glory holes que quizás entiendas mejor
allá en la gloria, en el tránsito
hacia lo sagrado
donde se reconoce con más
facilidad los muros
con sorpresa que separan plenitud
de
arrepentimiento.
Cuando el miedo deja de guardar
la viña,
la viña también florece.
II
¿Cómo se prepara uno
para lo que no se puede aceptar?
Hace ya mucho que desapareció
lo que nos une y ahora sólo queda
el aceite frío de nuestro amor
sin entendimiento.
Cuestan menos las palabras
cuando se le habla a una avenida
atenta.
Por eso aquí, ahora, te hablo del
hijo de Lola Flores:
un cantautor que no nos gustaba
pero que murió de amor, como
mueren los
que vinieron a vivir de otra
forma. Especulamos
con las últimas horas de un
desconocido
con la seguridad que da el miedo
de saberse cercanos sin
reconocerse de ninguna manera.
No nos gustaban esas canciones,
pero al final
los intentos son el corpus de las
grandes avenidas,
su madeja de pliegues.
¿Cómo
—decidme, tienda nueva de Apple
que ahora tengo en frente;
ofertas de enero; tú, perro
asustado
por mis espasmos que ahora
amaga con morderme—,
prepararse para el final
de lo que sólo ha sido ausencia?
Siempre tarda más en desaparecer
lo que no sabemos si amar.
III
Y fíjate en esos críos
practicando primeros auxilios
a hombres hinchables:
cualquier cosa interrumpe su
salvación.
Cómo juegan a la gravedad
sabiendo que no habrá oportunidad
alguna
de morir:
no existe infortunio en lo que
sólo es confirmación.
Ellos ya saben que tirados en el
suelo,
intentando mantener a lo que no
se manifiesta,
se viven los momentos más altos
de la vida.
El aire y la sangre ya tendrán tiempo
de tomar partido:
será fácil predecir su
inclinación.
IV
Un director de cine quiso acabar
con cien años de agonía.
En la premier de Las Leandras, película protagonizada
por Rocío Dúrcal en 1969, el
director
Eugenio Martín declaró:
“Yo siempre he hecho lo que me
han encargado.
Nunca he tenido un mundo propio
que me interesase sacar fuera”.
Todo un siglo de agonía en España
difuminado
en un estreno de cine.
Todas las respuestas a los
últimos años de casi todo
por un director que ya nadie
recuerda.
La película tuvo un éxito muy
moderado.
Rocío Dúrcal no murió de amor.
Ya nunca sabré si te gustaban sus
canciones.
1 comentario:
simon me alegro q hagas lo q realmente te gusta...gracias por deleitarnos con tus palabras.besiños
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