miércoles, 29 de agosto de 2007

ALFREDO PIQUER GARZÓN













Mencionado por:
Begoña Montes Zofío
Jara Bedmar
Laura Gómez Recas
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Menciona a:
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Laura Gómez Recas


Bio-bibliografía



Alfredo Piquer Garzón.- ( Madrid 1951) Licenciado en Filosofía y Letras (Historia Antigua), Graduado en Artes Aplicadas (Profesor de Entrada de Procedimientos de Ilustración del Libro), Doctor en Bellas Artes (Grabado).
En la actualidad desempeña labor docente e investigadora como profesor Titular en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid.(Técnicas Planográficas)
Ha realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas. Obtiene varios premios y menciones honoríficas de Pintura y Grabado.
Recupera una casi olvidada vocación poética a partir de 1998. Se integra en el Grupo de Poesía del Círculo de Bellas Artes del que en el presente es coordinador. En 2002 recibe el Premio de Poesía de la institución.



Poética

Porque el lenguaje de lo literario puede ser mucho más sosegado, más reflexivo, más meditado, en una palabra: más hondo. Cómo desdeñar todo lo que nos ha traído hasta aquí? La forma del lenguaje de la Poesía no es una, son muchas, de igual modo los contenidos. Historia y Arte. Intimidad, experiencia, … sí, pero para expresarla en toda su riqueza , su subjetividad , el lenguaje, en toda su amplitud. Un verso no puede ser mera sintaxis, mera gramática. Cada verso debe tener un núcleo, una palabra nudo, un concepto. Pero cada concepto debe ser a la vez un algo plástico. Por eso el adjetivo. Adjetivo es matiz , es plástica, es riqueza.

Y un poema… un poema será por descontado contenido antes que forma. Pero la forma será necesariamente trasunto de su fondo. Aldabonazo que golpeado en la puerta resuena en el interior de la casa y da idea de su dimensión , de su amplitud, de su hondura.




Poemas


I.-

No me llames, renuncio a tu palabra,
huyo con la marea, claudico, retrocedo,
ya no habrá mas acoso de nuevas pleamares.
Vuelvo hacia atrás, soy anónima umbría
en los azules pazos que hoy invade la niebla;
donde ya solo cunde este llanto callado
de escoria y de ceniza
y se han tomado en piedra las pálidas sirenas
que proclamaron mi nombre en la resaca ;
que un día sostuvieron mis blasones de espuma.

Como las tristes alas del silencio este dolor de fuego
es ya solo el fantasma que crepita en los bosques
y ha vestido la tierra de luto riguroso,
de una extraña marea de ajados vegetales
como las cruces de un ocre cementerio.

No me llames, porque ya he regresado
a la tiniebla helada del granito,
al lodo desolado del lecho portuario,
donde el alcohol de cobre de viejos alambiques
adormece la ardiente memoria del fracaso.
Aquí yacen las naves de fingida inocencia
que traficaron con mis sueños de amor,
que arrojaron al agua con prisa delincuente
incontables alijos del polvo de mi nombre.

Seré el último muerto en la Quintana
detrás de aquella fábrica de piedra atormentada
donde el sol del crepúsculo pinta dorados líquenes
y detienen sus rutas circulares los astros.
y seré piedra rota, talla decapitada
de un anónimo apóstol de arquivolta.
Me perderé en la playa
para trazar finales trayectorias oscuras
que conducen hacia el único norte,
hacia el mar que ilumina con brasas minerales
el brillo plateado de los seres marinos.

Hasta que ya no puedas soportar por más tiempo
la ausencia de mi nombre entre en tus labios
el sonido perdido que solo tú convocas
como creciente flujo de aguas que te cercan
y atraes como la luna;
hasta que vuelva a crecer en tu boca
y me llames y digas: eres tú la palabra
el fuego y el olvido, el nombre que no ceja
como el mar que siempre se renueva
y vuelve, y vuelve, y vuelve
y vuelve para siempre.




II.-

Bomarzo.-

Porque los dioses permanecen mudos
bajo el musgo y el liquen de la piedra
y los gigantes paran su enconado combate
para hacerlo perpetuo.
Este jardín fantástico fue el sagrado bosque
donde mi antigua nobleza de duque enamorado
esculpió la quimera de un falso paraíso
de deidades antiguas tornadas en engendro,
donde se abren ocultas las desdentadas fauces
de la puerta grotesca que conduce al infierno.

Tú, enfebrecida Euménide que hiciste de esta fronda
pesadilla sombría, pétreo laberinto de ennegrecida hiedra.
Mi apostura que, erguida, iluminó tus ojos
no es ya sino joroba que ha menguado mi talla
y me ha hecho repulsivo.
Porque pasado el tiempo,
han surgido los monstruos en los rincones fríos
del parque abandonado cada vez mas oscuro
de los días. Solo bestias extrañas
pueblan hoy los senderos del antiguo cortejo.

Oh parque de misterio donde el amor
fue presa de dragones de ira y atroces cancerberos ;
en donde las Erinias ofrecían impúdicas
la oquedad tenebrosa de su sexo viscoso
descargando crueles su némesis de saña.

Donde un turbión de hojas levantadas de pronto
en frenética danza de viento enfurecido
y la lluvia violenta que empapaba la tarde
reclamaron de pronto el espacio vacío
donde los monstruos viven, espantoso
y eterno, su infinito silencio.




III.-

“Un corcel de penumbra atropella su sangre
de tigre y mariposas”

(Oscura Hueste. Santos Dominguez Ramos.
Las Provincias del Frío.)


De que me serviría que dijera
que aunque tu no lo sepas
hay un tigre que rampa en el abismo
de mi pecho
si son, desfallecidas, mis manos
las que ya no podrían, mariposas, tocarte

De qué me serviría que dijera
que mi amor está intacto
que se alimenta todavía del escombro del tiempo
y los días quebrados empapados de llanto;
que dijese, cuando se haya borrado mi memoria
y yazga en el olvido de la tierra
que aun tengo veinte años.

De que me serviría si mides todavía los sueños
con un reloj de arena que supusiste eterno
si el niño que se esconde en mi impaciencia
mi prisa contumaz, mi falta de cordura
aun sigue detenido ante el escaparate
que fascinaba sus ojos infantiles
sin advertir que han pasado los años a su espalda
contemplando el tren sobre las vías circulares
que llevaría su vida hacia ninguna parte.
Y tu eras solamente la muñeca de trapo
con el pelo de lana
donde sonaba una música exigua de cajita
que se apagó hace tiempo.

Oscura hueste de días olvidados, de sueños destruidos
está donde la infancia,
en el escaparate del escombro del tiempo
donde tu ya no existes,
donde el mundo ha pasado
y solo un horizonte de océano sombrío
se atisba en la penumbra
y un antiguo rumor sordo y continuo
como de olas vencidas
se escucha por la tarde.



IV.-
“No llores Poseidón
si por tu vida ya pasaron
todos los bueyes más granates…”

Angela Reyes.

En mi sueño vivía tu llanto desolado,
el tiempo de tu periplo solitario,
el vacío callado que habitaba tu alma
en lo más escondido del océano.
Y tus lágrimas eran, Poseidón, las mías,
mezcladas de oleaje desabrido y salobre,
perdidas en lo inmenso de la nada
sombría y sin sentido…
Porque solo el silencio absurdo
y el mar ensombrecido
frío e inacabable consuelan el fracaso
culpable de los dioses.

6 comentarios:

indah dijo...

Sus poemas, plenos de imágenes y de ritmo, me han emocionado. Mucho.
Gracias.

nafsak dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
nafsak dijo...

saludos

Jara Silberia dijo...

Gracias. Por su poesía. Por su persona.

Un abrazo,

Jara Bedmar- Silberia

Ángeles FERNANGÓMEZ dijo...

¡Alfredo!, qué bueno, he dado contigo, con tu blog.
Qué de imágenes y qué repaso por mitología.
Me alegro mucho de haber dado con este sitio.
Mi "sitio", por supuesto que lo tienes a tu disposición.
Un abrazo

Jose dijo...

muy buenos tus versos. Muchas gracias.