jueves, 5 de julio de 2007

FELIPE SÉRVULO























Mencionado por:
Marga Clark
Pepa Cantarero
Hilario Barrero
Micaela Serrano Quesada
Francisco Domene

Menciona a:
Pilar Quirosa – Cheyrouze
Francisco Domene
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Hilario Barrero
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Guillem Vallejo
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Marga Clark
Antonio García Lorente
Pepa Cantarero
Mónica López Bordón
Micaela Serrano Quesada



Bio-bibliografía

FELIPE SÉRVULO (Jaén), es licenciado en Historia por la Universidad de Barcelona. Tiene publicados los libros de poesía: Hasta el límite de las violetas. Editorial La Mano en el Cajón. Barcelona, 1995. Las noches del sur. Colección Poetas. Jaén, 1996. Casi la misma luz. Tágilis Ediciones. Almería, 1999. Cartografía de la materia. Diputación Provincial de Jaén, 2005. Actualmente coordina el colectivo de poetas de Barcelona El Laberinto de Ariadna. Mantiene en la blogosfera las bitácoras: http://asimelocontaron.blogspot.com/ (Historia e historias) http://inventariodesilencios.blogspot.com/ (Poesía)
http://www.lacoctelera.com/felipe-servulo (Narrativa)





Poética

Padezco la presión de las palabras y me interrogo qué puedo hacer con ellas. No encuentro la respuesta.
Intento ignorarlas, pero las palabras, tenaces e inoportunas, quieren que las muestren.
Busco un lugar y las acomodo como puedo:
- Aquí un poema, aquí un amigo.
Me miro y entonces comprendo que estoy vivo.






Poemas



DE UNA CARTA A FANNY

Hay ojos que observan
el discurrir de la vida
como una noche de sábado
y otoño. Arrastran
sueños viejos tras pasos
en bares de moda y tristes
miran el esplendor de unos labios,
la simetría de los pechos un instante
y las aceradas piernas
en tejanos muy ceñidos.

Le recuerdan alguna cita,
las casas y el cielo puro
de una ciudad antigua
e ideal. La plazoleta
que miraba a los balcones,
los visillos y calles
de nombre propio
y tiempo irreducible.

Las huidas en tranvía
hacia el mar discreto y solitario
hasta las dunas de la playa.

Arena tibia, alguna caracola
ya sin susurro, algún trozo
de naufragio y un sinfín
de inútiles objetos herrumbrosos.

Luego el silencio.

Ahora el otoño
es páramo y se espesa.

Los primeros fríos
han dejado el parque ausente
de niños y caricias,
periódicos olvidados
que el viento arremolina
con zumbidos tristes.

Hace tiempo que los tranvías
van a ninguna parte...

Es tarde.

Viejas huellas derrochan
un tiempo ausente,
luz menguada,
latidos y pequeños universos nuestros
que se marchan deprisa,
muy deprisa...

Será, Fanny,
porque siempre muere
lo que más amamos.

De “Casi la misma luz” (1999)




MÁS LEJOS DE TI, REINA EL DESIERTO

Cuando llegues, sí;
cataremos la malvasía
que inútilmente envejece
y aspiraremos el humo
de alguna hierba.

Cuando llegues, sí;
desbordará el calor
por nuestra piel,
y, quemar las naves,
será nuestra revolución.

Y si a las vísperas, tú,
te sientas a la mesa
y hacemos fuego,
será mi boca
la liebre al mediodía,
la jara pegajosa
en la cintura
y al norte, pasando
la serreta de tu pecho,
la fiesta en el portal
de tus labios.

Más lejos de ti,
reina el desierto.

De: “Cartografía de la materia” (2005)





LA ÚLTIMA CALLE

Todo se hace nuevo en el silencio.

Lo sé: la historia que aguardo, la lluvia imprevisible,
o el saberme, sin remedio, arcángel maldito.

Y en cada esquina trasiego al no verte
y velo los balcones en desamparo.

Como cuando la vieja ciudad se hace sólo una calle,
que no cabe en el pecho. La última calle.

Y tras ella, los campos de ceniza,
sin álamos dónde grabar un nombre.

Porque si fueras algo más que una fiebre,
podría amarte en la quietud de la noche.

Como amo la honesta luz, que invade esta casa,
que no es la tuya, lo sé:
pero vienes como marzo, a todos los rincones.
Y te diluvias en ramas, volteas el tiempo
y haces que todo vuelva a ese instante,
en que sonríes madrugadora.

Nada sin ti.

Ni siquiera la inmensa sencillez de este misterio
que me profana; tensa las venas,
que deja la vida inflamada entre los músculos.

Que gira el planeta y hace que piense,
que ya no existe la ciudad que nos amó.

Entonces, ya no sé si alguna vez te tuve cerca;
porque, quizás, el tiempo es sólo una medida
que nos hemos dado algunos hombres.
Y los días, sus huellas.

Ellos, tan sólo, señalan el camino y te inventan.

De: “Diálogos del ensueño y la noche” (Inédito)

4 comentarios:

Fermina Daza dijo...

No sé que decir, después de leer tus poesías me quedé llena de emociones y vacía de palabras. Solo quiero dejar constancia de mi paso.

Irene

Darilea dijo...

Me quedé sin palabras al leer la última calle.
Precioso.

Poetiza dijo...

Tus poesias siempre son hermosas Felipe. Siempre lo seran en mi recuerdo. Saludos y un fuerte abrazo.

Gines dijo...

Felipe qué placer leer tus poemas, aunque la Carta de Fanny, te deja un poco tirada en la tristeza. Tus poemas son geniales, como tú. Y gracias por mencionarme. Saludos. Ginés.