martes, 26 de junio de 2007

RAÚL VACAS













Foto: Daniel Mordzinski




Mencionado por:
Karmelo C. Iribarren
Sonia Betancort
Aída Acosta
Isabel Castaño
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Menciona a:
Aída Acosta
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Karmelo C. Iribarren
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Sonia Betancort
Susana Barragués
Víctor M. Díez



Reseña bio (de danone) bibliográfica

Licenciado en Ciencias de la Información y Diplomado en Educación Social. Ha obtenido los premios de “Letras Jóvenes de Castilla y León” en la modalidad de poesía (en los años 1996, 1997 y 1998) con las obras Confieso que he fumado, El calor de los labios a solas y El imán de la muerte, y el Premio de la Academia Castellano-Leonesa de la Poesía con el libro Proceso de amor.
En 2003 publicó la plaquette Corte y Confección junto con Isabel Castaño, su mujer. Posteriormente publicó Al fondo a la derecha (una recopilación de artículos de opinión publicados, bajo el seudónimo de “eltipaco”, en el semanario Tribuna Universitaria) y el libro de poemas Consumir preferentemente, en la editorial Anaya.
Raúl ha desempeñado labores de edición, animación y gestión cultural y ha colaborado con diversos medios de comunicación y revistas literarias. En la actualidad coordina e imparte talleres de escritura creativa (presenciales y on line), en colaboración con Centros de Profesores y Recursos, Bibliotecas e Institutos. Ocasionalmente prepara exposiciones de Poesía Visual.
En los próximos meses Raúl publicará dos nuevos libros y pondrá en marcha, junto a su mujer, la Escuela del Campo “de Vacas y Castaño”, un proyecto didáctico y cultural que pretende fomentar el gusto por la vida en el campo y el uso creativo del tiempo libre.


http://www.raulvacaspolo.blogspot.com/
http://talleresdevacasycastano.blogspot.com/




Poética

Creo en el poema, como creo en las ninfas azules sin dolor de ovarios, en los cíclopes que se emborrachan los domingos, en los cachorros de pantera y en el país de las corbatas.
Abro cada poema, como un higo maduro, para tratar de adivinar las cosas que no dicen, merodear en sus envases térmicos las huellas y las sombras, el semen de los sueños, la sangre y la cerveza bombeadas noche a noche.
Porque resulta que escribir es capturar, desinfectar, diagnosticar, descifrar y autopsiar todo cuanto está en el límite de nuestros ojos, oídos, labios o tacto, las únicas posibles coartadas para el engaño de las musas, las herramientas que dan forma a una palabra o una lágrima o un beso rojo de mujer. Y aquí no hay fórmulas de agua o mecanismos de reloj que expliquen cuanto pasa. Como tampoco existen muchas veces en la epilepsia de escribir. Tiene razón Antonio Piedra: “la poesía es un proyecto más que una definición y emerge en la conciencia del poeta como un iceberg del que ignoramos volumen y desplazamiento”. Sólo sabemos que es real como la muerte misma y que nos salva y nos condena al mismo tiempo.





Poemas


TODOS LOS POEMAS QUE CONTIENEN LA PALABRA MUERTE
PRODUCEN UN PROFUNDO Y PLACENTERO SUEÑO

Ver al dorso


Hay un muerto en el fondo de mi cama. Un muerto
que me dice que es allí dónde a diario duerme.
Que siempre ha estado ahí, como la noche.
Que al apagar la luz se asoma al interior del hombre para darle
fecha y forma.
Que en la profundidad del sueño, que también es mar,
hay miles de cadáveres despiertos.
Que en todos los colchones de todos los hombres
de todos los mundos hay signos evidentes de los muertos:
nubes enfermas y apretadas, crisálidas, suspiros.
Que están allí para arroparnos cuando llueve.
Que temen que algún día algún anciano insomne
prenda las sábanas donde vivió la muerte.
Que piden en silencio que no limpien
sus perfumes y sus nombres.
Que nos invitan a abrazar sus sombras.
Que un día le contaron a los ciegos
cómo hay que hacer para tocar sus rostros.

Inédito




BORRACHOS, GO HOME

Era de noche y me encontré al poeta. Estaba tiritando
de inédito.

RAFAEL PÉREZ ESTRADA: El ladrón de atardeceres.



Sólo nos queda recoger los abrigos y los cadáveres tristes
y salir de puntillas a la noche.
Después recordaremos nuestros ojos y la electricidad
y tus mejillas tiernas y el ruido de los vasos.

Y porque tú no te vayas me beberé la luna
en dos segundos,
pasearé a tu lado sin hablarte,
rebañaré los bordes de tus labios
y escarbaremos el mar y nuestra ropa.

Sólo nos queda en esta noche una canción de cuna
un calendario roto, una mentira más y veinte duros
para arreglar el mundo antes del lunes.

Sólo nos queda tu tabaco de pipa y un papel,
y un poema en barbecho,
y una guerra en Kosovo,
y una deuda en tu cama,
y una bomba en el pecho,
y una sed repetida
y un sueño sin hinchar.

Pero nada me importa si me quedo contigo,
mirándote nublado,
recorriéndote loco y dactilar,
arrimado a tu blusa y a tus pendientes azules
y a tu vida,
llenándome de ti, llorándote, aprendiéndote,
mojándote,
mientras miramos
el cielo sin brillantina alguna,
mientras contamos balcones
y cigüeñas dormidas
y pistachos.

Sólo nos queda una pared sin estrenar
y una pregunta
y una ambulancia negra por las calles
y una lata de alubias,
y el zumo de naranja de las sirenas.

Pero nada me importa, como antes,
si te llamo despacio, sin sufijos,
si te aprieto la angustia
con el dedo meñique
y te borro los labios con mis besos oscuros.

Y así, después de apalabrar los bares
y caminar torcidos
te llevaré a buscar en la basura,
te llevaré a soñar en los cajeros
y a gritar en las plazas sin farolas
hasta que llueva a plazos.

Sólo nos queda en esta noche un charco sin abrir
y tu portal sin ascensor y sin bombillas
y tus pecas impares
y la guerra de Kosovo
y una deuda en tu cama
y una bomba en el pecho
y una buena disculpa
cuando llegue a mi casa
y te sueñe descalzo.

Pero nada me importa si me dices tu nombre,
si me enseñas tus uñas,
si te quitas la falda,
si te quedas conmigo.

Publicado en Proceso de amor





SI PUDIERA

Si pudiera regresar del sol con una cesta de membrillos, nombrarte una vez más entre mis cartas rotas, entregarme a tu piel como a una luz oscura. Si me hablaras de Freud y me besaras dulce en el talón de Aquiles. Si al encender el móvil por las noches me contaran que existes más allá del olvido.
Si pudiera envolverme en tus deseos como los pájaros limpios en el barro. Si pudiera plantar un pensamiento alegre en el rosal del sexo y escarbar con la boca en la raíz de la palabra orgasmo.
Si pudiera ser pasto y precio de tus lágrimas y llorarlas contigo sobre las adelfas. Si me olvidara un verso en el renglón del aire. Si pudiera bañarme en tu saliva después de cada enfado. Si tus palabras crudas no amargaran tanto. Si el corazón del buey que hizo los surcos en tu vientre no hubiera existido. Si la misión del hombre fuera emborracharse. Si la palabra mundo no significara tanto. Si pudiera salvarte con un muerdo y renovar tu carne tras el baño. Si tus ojos me hicieran una seña absurda para hablar contigo, para hacerte cosquillas, para amarte dos horas.
Si pudiera recordar tus pechos con sabor a frutas y robarles bocados a escondidas a la hora del miedo. Si pudiera deshojar tus dudas y tus ojos. Si cuando acabe el mundo y juzguen nuestras vidas y nos condenen uno a uno a escribir los fallos en la piel del otro, pudiera regalarte una oración prohibida. Si pudiera quemarme en tus abrazos. Si al abrir el poema como un higo maduro me encontrara a la muerte por sorpresa y tuviera tus ojos.
Si vivir sólo fuera una excusa cualquiera para no conocerte. Si al jugar con tu risa, como juegan los viejos, olvidara los nombres de las cosas más tontas y pudiera nombrarlas nuevamente. Si defender al hombre de los hombres fuera el principal de los oficios y me sobraran fuerzas para hacerlo. Si una noche cualquiera me tirara a tus muslos como un ave de presa. Si pudiera tenerte, fluctuar en tus sueños, desovar en tu boca, encender tu recuerdo en los más alto.
Si pudiera soñarte y anunciarlo en la prensa, si al volver de la compra me cogieras la mano y acertaras la letra que se esconde en mi puño. Si al tapar las goteras de las nubes más viejas me encontrara algún sueño con olor a pregunta. Si encontrara la aguja que perdiste en tus ojos y lloviera una noche sin temor a mojarnos. Si pudiera ser fruto que se niega a ser visto y llenara tu boca de sabores extraños. Si pudiera este lunes. Si pudiera algún día.
(A mi mujer)

Publicado en Al fondo a la derecha

4 comentarios:

Cucaracha homicida dijo...

Totalmente increible. Compañero, me quito el sombrero, su sentido del romanticismo es de lo mejorcito que me he tirado a la cara en mi puñetera vida.

safrika señorita dijo...

Está muy bien, enhorabuena.
El primer poema me ha gustado mucho..

Luis Somoza dijo...

El primero de tus poemas está muy bien.
A mi tambiém me gusta escribir de esa manera.(o por lo menos lo intento)
Incluso llego a utilizar en ocasiones el mismo estilo en los versos,
pienso que es porque de esa manera uno se acerca más a la contemporaniedad.

inma dijo...

somos dos alumnas de un instituto de fuenlabrada las cuales estamos realizando un trabajo sobre su vida y sus libros y obras por esto nos gustaria que nos contestara hablandonos de usted y del sigificado de la palabra "plaquettes".

Un saludo.
Gracias.