domingo, 13 de mayo de 2007

RODRIGO VERDUGO














Mencionado por:
Txus Garcia

Menciona a:
Edmundo Herrera
Nain Nomez
Federico Schopf
Roberto Yánez
Rodrigo Hernández
Víctor Pueyes
Andrés Morales
Antonio Silva
Armando Uribe
Cristian Cisternas





Bio-bibliografía

Rodrigo Verdugo nace en Santiago de Chile el 9 de enero de 1977. Es miembro del movimiento ”Derrame” y articulista de la revista del mismo nombre. Su obra se encuentra publicada en diversas revistas y ontologías chilenas y extranjeras siendo traducida parcialmente al frances y al polaco. Es autor del libro “Nudos Velados” Ediciones Derrame 2002. En 2005 participo en la exposición colectiva “Derrame Cono Sur o el viaje de los argonautas” en la fundación Eugenio Granell, España.





Sobre mi poética

“Mi escritura tiene que ver con todos esos signos y presencias negras
Que atacan al hombre por medio de revelaciones incomprensibles,
Y desde ellas el hombre va cayendo de abismo en abismo, volviendo siempre
A los mismos muros, las mismas puertas, con una voracidad oscurecida,
En un rito nocturno que contiene todos los ritos.”




Poemas



DESPUES DE ESE DIA

Cambiaron la ubicación de las cosas
Sabían demasiado de una música de tierra para el viaje enemigo
El aura del mar levantándose dejando atrás nuestros terribles ejes
La forma de mirarnos a los ojos, de mirar a las piedras
Sabían demasiado bien como unirse, por eso recibieron el revés de las cosas
Y se empezó gota por gota, nombre por nombre
Mientras el mito se deshojaba a nuestros pies.
Sabían demasiado bien y no esperaron retratar a sus muertos
Les basto que el revés del mundo se levantara contra los árboles y las aguas
Contra las cosas y las vidas
Contra cualquier herida que no tuviese un arrojo de estrella
Lo sabían demasiado bien, apareando a las sílfides contaminadas
Saldando algo con ellas, poniendo plumas quemadas dentro de las almohadas
Reanudando las capturas, para que así llegaran
Y se ubicaran gota por gota, nombre por nombre
Como antes cuando las cosas no limitaban con los hombres
Sino que el tiempo limitaba con la piedra, limitaba con la luz
Y piedra y sangre por igual buscaban legitimar el rayo
Mientras la belleza ahuecaba los mares
Y al final dios estaba esperándonos con un ramo de accidentes en las manos.





ASOMO

Detrás de los vasos
Recuerdo mi primer incesto con la luz
Todos lo que tenían un nombre de pez se deshacían.
Nunca volvió a tener el día la profundidad de un signo.

Del libro “Nudos Velados”





SEGUNDO ANUNCIO (fragmento)

Se conectan mangueras al cuerpo para tragar agua de mar día y noche
Y así enloquecidos partir a la guerra que hay entre derrumbes y desdoblamientos.
Son de la familia del hombre que alimentaba embriones astrales con tinta
Sus ecos llevan alcohol a la estrella, convierten en piedra pómez los cruceros
Los están urdiendo desde lejos por eso sienten la angustia que rodea al rayo
Llevan tierra a los espejos para ver si ella es la medida de la resurrección
Están preparando un largo festejo como vidrios que buscan una fibra oblicua
Nada pueden contra ellos los exorcismos marinos que ahora bajan por los cristales
Ni esa arena invisible donde permanecen las ataduras.
Se van hiriendo y esas cicatrices diferencian los enarbolados contactos
Que hay entre la luz y el aire
Nos hacen lejano el cuerpo, cercana la incógnita de la que brotan las aguas.

2 comentarios:

metametricam dijo...

El alto umbral que a todos nos acecha, ha sido franqueado con anticipación sulfúrea para sublimación individual y colectiva. Traspasado, no sin antes detraer en el fondo del calíz todas las naúseas cuando el toque sutil del tambor
de la luz verdadera.

Diana Camacho Briceño dijo...

Si, esta noche la eternidad se arriesga en nuestra sangre
Y antes que yo el desciframiento cubre tu cuerpo.
¿ Recuerdas que con solo clavarle el ardor de un pecho
El bosque fue nuestro ?
Desde que desperte contigo
Las aguas nos hicieron imborrables
Y los dias y las noches
Se mantienen como caidas inconclusas.

Se saca el día la envoltura del espacio
Quedan encrucijadas, perfiles dibujados en las paredes
Tu y yo y nuestro préstamo de cenizas
Tu y yo que desentrañamos la noche.
Alguien hablaba de nacer o morir
Mientras dejábamos un solo murmullo en la formación de las agujas
Le dábamos su totalidad al ángel que se quemo los ojos con opio y con semen
Éramos los únicos que sabíamos que el centro de la tierra
Solo aparece al contacto de una boca.
A nuestro alrededor pasaban noches encargadas por las espinas
Se daban inagotables los remolinos convidados a los miembros
Una venganza de latidos aparentaban las olas.
Ahora lo que guardo de ti es un soplo que sobrevive en las costas
Siempre advienes con eso que le rapta la noche a la sangre
Pero no es lo único
La voz del cielo pasa por ti y sin volverse mineral
Te deja caer para mis hilos mortales.