
Mencionada por:
Francisco José Martínez Morán
Menciona a:
Amalia Bautista,
José Ángel García Caballero,
Amalia Iglesias,
Joan Margarit,
Miquel Martí i Pol,
Bio-bibliografía
Marta López Vilar (Madrid, 1978) es licenciada en Filología Hispánica. Por el libro De sombras y sombreros olvidados obtuvo el “Premio Blas de Otero” de poesía en 2003 (Madrid, Univ. Complutense, 2004 y Madrid, Amargord, 2007. 2ª edición). Como traductora de literatura ha realizando la edición del libro de cuentos catalanes Dos viajes al más allá (Madrid, ELR Ediciones, 2005) y ha publicado traducciones de poesía catalana y griega contemporánea en revistas como “Salamandria”, “Hache” u “Oniria”. Ha sido antologada en diversos libros de poesía como La voz y la escritura (Madrid, Sial, 2006), Hilanderas (Madrid, Amargord, 2006) o Los jueves poéticos (Madrid, Hiperión, 2007). Ha publicado sus poemas en revistas del ámbito nacional. Es autora de artículos y reseñas de su especialidad en revistas como “Clarín” o “Cuadernos Cervantes”.
Poética
Tal vez pueda hablar de mi poética de una manera más exacta cuando deje de escribir. Mientras tanto, la poesía pervive en mí desde una experiencia íntima para intentar poner un nombre a las palabras, a mi memoria y mi olvido y sus inventarios, también a mis ciudades. Sé que es un oficio difícil, que Ítaca está lejos, pero en el fondo pido que mi camino sea largo.
Poemas
EL SUEÑO O HAMPSTEAD
Bastaría extender mi cuerpo en este mar,
esperar el alba
con sus tres mil ángeles desnudos
y saber que la próxima noche
quien buscará la parusía
seré yo,
mientras todo lo demás arde en el olvido
y sólo añora la ceniza.
De De sombras y sombreros olvidados (Amargord, 2007)
ATENAS
Al igual que los dioses, hay ciudades necesarias
para borrar lo oscuro,
la tiniebla poderosa de la palabra rota
o ese no querer despertar otra vez
de la caverna del olvido y de la muerte.
De De sombras y sombreros olvidados (Amargord, 2007)
Al igual que los dioses, hay ciudades necesarias
para borrar lo oscuro,
la tiniebla poderosa de la palabra rota
o ese no querer despertar otra vez
de la caverna del olvido y de la muerte.
De De sombras y sombreros olvidados (Amargord, 2007)
ADRIANO HABLA AL CUERPO MUERTO DE ANTÍNOO
Ya nada persigo, nada se presenta ante mi puerta.
Ninguna juventud sentí sino la tuya,
ninguna ciudad, ningún otoño desbordó
por mis manos el cabello de la luz,
los misterios del aire.
Duermen contigo aquella sangre derramada
en sueños, la noche sin refugio
con redes de oro, el perfume
cuajado de amapolas en tus labios
mientras yo contemplo la patria destruida de tu cuerpo,
recién abandonado.
Contemplo al dios que me arrojó a la vida
yaciendo en la sombra inmensa
de lo que ya no tendré…
La muerte ha llegado al mundo, mi dios,
y nada ya podrá espantar mi frío.
De La palabra esperada (inédito)
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