domingo, 13 de mayo de 2007

JOSÉ LUIS MORANTE
















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Jesús Cárdenas Sánchez

La poesía contemporánea no sería sin:
Víctor Botas,
Joan Margarit,
Chantal Maillard,
Luis Alberto de Cuenca
Luis Felipe Comendador
Antonio Gutiérrez Turrión



Bio-bibliografía

José Luis Morante (El Bohodón, Ávila, 1956) es profesor en el IES Duque de Rivas, en Rivas-Vaciamadrid, ciudad donde creó la revista Luna Llena y coordinó la revista gráfica y de textos Prima Littera durante una década. Fue director del periódico Señales de humo y subdirector de la colección de poesía Cinco estaciones. Su obra poética está formada por Rotonda con estatuas, Enemigo leal, Población activa, Causas y efectos, Largo recorrido, Un país lejano y La noche en blanco. Una amplia muestra de la misma se recoge en la antología Mapa de ruta (Maillot Amarillo, 2010).
Entre sus premios destacan el Premio Luis Cernuda, el Internacional de Poesía San Juan de la Cruz, o el Premio Hermanos Argensola. Por el conjunto de su obra el Hogar de Ávila en Madrid le concedió el Premio Espadaña. Colaborado en diferentes periódicos con ensayos breves y colaboraciones críticas.
También es autor del diario Reencuentros, el libro de entrevistas Palabras adentro, Protagonistas y secundarios, un conjunto de estudios sobre poesía contemporánea, y el libro de aforismos Mejores días.
Ha preparado cuatro antologías y varias ediciones críticas, entre las que destacan los estudios sobre Luis Felipe Comendador, Herme G. Donis y las ediciones de Arquitecturas de la memoria de Joan Margarit y Ropa de calle de Luis García Montero, ambas para Letras Hispánicas.


El enlace de su blog es http://puentesdepapel56.blogspot.com/




Trayecto

Toda poética es un registro de ecos. En mi poesía percibo una querencia natural por lo colectivo y una manera de caminar por aceras conocidas. Así que abordo una tradición de normalidad que explora lo novedoso de cada instante repetido y que busca el misterio de las cosas que pasan. Pretendo conocer lo circundante y en ello incluyo mi interioridad.
Hay poetas que proyectan una iluminación peculiar y nos someten a un fuego cruzado. Recupero: la dialéctica esencial de Antonio Machado; la especulación intelectiva de Jorge Luis Borges; el cerco desasosegado de Luis Cernuda; el compromiso contra la fosilización de Blas de Otero; la pasión de realidad de Jaime Gil de Biedma; el escepticismo epigramático de Ángel González; la carga confesional de Joan Margarit; el protocolo de normalidad de Luis Felipe Comendador; el azar como argumento inapelable; la premeditación oculta del futuro; el hecho de vivir.




Poemas


EL ARTE DE VIVIR LOS LUNES

El arte de vivir los lunes
requiere cierta práctica y algo de teoría,
saber de estratagemas y confabulaciones
y adjetivar la prosa cotidiana
con una terca voluntad de estilo.
Incontables acechan
los peligros desde el primer café,
crecen cuando un olor
anuncia escuetamente la leche derramada,
se reproducen con duración de días laborables
y en guardia se mantienen,
tal seguros precintos,
entre los pasajeros del tren crepuscular
que nos devuelve a casa,
al reclamo del lecho hospitalario.
El arte de vivir los lunes
sobrevive y se esconde
en vacuas reflexiones como ésta:
nada es eterno, salvo un lunes.

(De Población activa)




FRANCOTIRADOR

Anestesia la espera
el olor de la muerte.
El trabajo requiere sutileza
y un ajustado cálculo de riesgos
que incluye emplazamiento y retirada,
la previa exploración de las cornisas
y aquella agilidad adolescente
que jamás se pondera en tierra firme.
Necesita también
la solidez de alguna causa justa
que convierta en cenizas
el tamo hiriente del remordimiento
y pulsar el gatillo,
con la mansa cadencia del goteo,
desde el privilegiado mirador.
Luego un tibio suspiro aprobatorio,
un mínimo descanso
mientras halla la bala
entierro involuntario en la silueta
que enmarcaba el visor.
Bebe la cal del muro
bermejas pinceladas.
Un hombre se desangra bajo el sol.
Ya se sabe, son gajes del oficio;
las tragedias sin nombres no conmueven.
La profesionalidad desdeña el patetismo.

(De Un país lejano)



EL MIEDO

El miedo a los seis años
era un cuarto lejano,
un recinto sellado y tenebrista
con prestigio de infierno
y un viejo sin edad
que dormitaba junto a un perro agónico
bajo los soportales;
a los doce su miedo
habitaba en los libros,
igual que fotogramas de holocaustos.
El miedo en la veintena
fue aquel tiempo confuso
de amarse bajo el cielo,
ese rumor de trenes que enlazaba
la ausencia y el deseo;
a los cuarenta y ocho fue su miedo
un espacio interior, claudicaciones…

Tuvo más miedos: al cumplir cincuenta,
a los setenta y tantos,
cuando no tuvo edad
y en una larga noche
asmática y feroz,
apareció en la sombra encanecido
aquel miedo inasible de seis años.

( De Un país lejano)

4 comentarios:

Pilar dijo...

Recuerdo aquella vez que José Luis me advirtió que aquel libro de poesias que él me regaló no lo iba a comprender, y, asi fue, entendi poco de aquello que queria decir. Hoy, por hoy, sigo sus palabras...
Gracias por ayudarme a ser mejor persona.

Miguel Canser dijo...

Lo poco que he leído me ha gustado.Muy interesante la forma de concebir, plasmar y diseccionar las realidades de cada día. Prometo seguir leyéndote.

laura perez dijo...

muy buenas morante , yo soy una almna tuya solo e leido uno de los cuadernitos pequeños que nos distes , y me gusto si escribes igual que das sociales eres un buen escritor . saludos laura

Adoromimundo dijo...

Profe estoy ahora en tu clase y te dije que me iba a pasar a ver lo que escribes. Se te da bien, es muy bonito, un beso Viamara.