martes, 22 de mayo de 2007

JOSÉ CARLOS CATAÑO


















Mencionado por:
Alberto Gimeno
Rafael-José Díaz
Oswaldo Guerra
Ramiro Rosón
Miguel Pérez Alvarado

Menciona a:
Ana Becciu
Rafael-José Díaz
Diego Doncel
Manuel González Sosa
Oswaldo Guerra
Myriam Moscona
Ana Nuño
Eugenio Padorno
Albert Roig
Victor Sunyol




Bio-bibliografía

José Carlos Cataño (Islas Canarias, 1954) reside habitualmente en Barcelona, después de estancias esporádicas en Marruecos, Israel y Martinica. Poeta, narrador y ensayista, ha reunido su poesía en El amor lejano. Poemas, 1975-2005 (Reverso, Barcelona, 2006) y sus ensayos en Aurora y exilio. Escritos, 1980-2006 (La Caja Literaria, Santa Cruz de Tenerife, 2007). Los que cruzan el mar. 1974-2004 (Pre-Textos, Valencia, 2004) es la primera entrega de sus diarios.



http://www.josecarloscatano.com/




Poética

BEATRICE

Pude haber optado por un tipo de experiencia más presentable, donde la audacia hubiese sido también más inteligible.
Cuna y madera, talento y principios no me faltaron. Pero prescindí, ay, de maestros, y a nadie tomé para dedicatoria, paráfrasis u homenaje, pues los pocos que despertaron mis simpatías, o estaban muertos o andaban escondidos. Y otro tanto sucedió con los temas en que me las vi. Siempre pertenecían a la otra mirada, la que despierta la sospecha de un desliz en la ciega, armoniosa enormidad del mundo que amenaza con vaciarse en el temblor de una respuesta aplazada.
La otra mirada es la mirada de los perdedores —fieles vasallos del sinsentido—, cuyo empeño queda rebasado por la ley que unos llaman dios y otros motivo de literatura, de la misma manera que la senda en el valle o la casa en el desierto son finalmente recobrados por la broza y la desolación.
Y la gente no está para lo difícil. Aplauden el estilo limpio, la intachable conducta, y eso que llaman rigor y lucidez. Aplauden la vida, el método, el triunfo.

(De El cónsul del mar del Norte, Pre-Textos, Valencia, 1990)




Poemas



ELEGÍA MARINA

Imperceptible, un sol
Declina por las ramas de la costa
Hasta las ondas de poniente
Que agitan los insectos.

Aquí reposa el cuerpo en la húmeda
Tierra de la memoria.

Un grito hubiera roto la distancia.

El único retorno
Murmura en lo más alto de la densa arboleda
De eucaliptos bajo el cielo cubierto. La sombra
Del volcán vertida al mar es el último mar
Que se cierra a los ojos en medio de un gran sueño.
El mar que penetraba por el borde más alto
Del sol, será el último mar
Para dorar tu frente. Como
Si el mar que terminara
________________________de un golpe
Cumpliera tu figura.

(De Disparos en el paraíso, Edicions del Mall, Barcelona, 1982)





TU CASA AHORA

Tu casa ahora es la celeste,
El cielo desplomado bajo el agua,
Casa del padre que apenas ha sido,
Sólo un puñado de reflejos
Traídos y llevados por el aire,

Todo el cielo amansado,
Por encima y por debajo del cielo,
Tu imagen en las olas que se vierten,

Todo el mar en silencio,
Las olas deshojadas, sin volumen,
Todo el mar sin sabor,
Entero, ignorándose.

Enséñame la luz,
Enséñame el valor de la luz, tú, que no sabes.

(De En tregua, Plaza & Janés, Barcelona, 2002)






IMAGEN DE NOCTURNO EN CALMA

La imagen de las ramas que acarician
La pantalla, la lámpara encendida
En el pequeño balcón de madera
A la vista de Orión
A ras del horizonte
Invisible, la imagen de las ramas
Como trazos en círculos
Con sed de transparencia, el mar a oscuras
Latiendo en otra parte, nada alienta
Ni trasciende, ningún motivo, nada
Más que las sombras
Cerrando las auroras fulminantes

Del pasado, volcando sus eclipses
En estas líneas
Que se aventuran, salen afuera, indagan
Su propia llama, así yo ahora dando
En esta distancia sostenida vueltas al aire,
Al latir de un entonces en la noche, en la imagen
Que dice no decir, no alentar nada,
Sólo la luz buscada casi abierta,
Encarnada en los trazos de estas letras,
Claros fulmíneos, sombras sucesivas,
Todo en los márgenes vertido,

La tornadiza luminosidad
Que arroja aquí hasta hoy
La lámpara encendida, aquella noche
En esta noche de ahora,
A semejanza el aire
Del aire de la noche de todos los entonces,
Violentos, como sangre que discurre
Encandilada de horror, a lo lejos,
Para hallar un sereno
Dominio de cosas próximas y no cercadas,
Flotando en paz,
Hacia todas las partes.

(Libro inédito)

1 comentario:

maria grall dijo...

Magnífico poeta y no menos agudo diarista: cómo desenmascara en Los que cruzan el mar tanto ripio académico y tanta complacencia, por ejemplo. Otro poeta que rescatar de la literatura sumergida de la Atlántida, en expresión de Eugenio Padorno