domingo, 27 de mayo de 2007

FRANCISCO ONIEVA



Menciona a:
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Alejandro López Andrada
Antonio Cabrera
Antonio Colinas
Basilio Sánchez
Carlos Pardo
Eduardo Chivite
Joaquín Pérez Azaústre
José Daniel García
José Luis Rey
Juan Antonio Bernier
Juan Carlos Reche
Julio Llamazares
Martín López Vega
Raúl Alonso
Rafael Antúnez



Bio-bibliografía

FRANCISCO ONIEVA nace en Córdoba en 1976. Es profesor de Lengua Castellana y Literatura en el IES Antonio María Calero de Pozoblanco, donde reside. Ha publicado diversos poemas en revistas como Renacimiento, Reloj de arena, Navalá o La hamaca de lona. Su primer libro, Los lugares públicos, está en imprenta. Con su segundo libro, primero publicado, Perímetro de la tarde, ha conseguido un accésit del Adonáis. Fue cofundador y codirector de la revista Zarisma y, en la actualidad, forma parte del consejo de redacción de la revista Cuzna. Además, de la vertiente creativa, ha publicado diversos estudios sobre Rivas, Alberti, Unamuno, Teresa de Jesús, Onetti, Borges, Quevedo, Bécquer, Aleixandre, Cernuda, Cervantes... Ha coordinado, igualmente, un volumen colectivo titulado Palabra compartida.




Poética


En mis lecturas más recurrentes y en mis propios versos hay dos palabras clave: sugerencia y emoción. El poema, una vez leído, debe quedar en quien lo escucha como una nota de música que reverbera y debe pulsar su estado anímico, transmitiéndole una emoción. Con ello no quiero decir que en mis versos no aparezca reflexión, que sí la hay, sino que en el misterioso ensamblaje entre las palabras que es el poema parto de la contemplación de pequeños detalles de la vida cotidiana, para, a partir de ellos, buscar una trascendencia. Eso es lo que voy buscando en mis lecturas y en mis esporádicos poemas.




Poemas



EL CENTRO DE LA PIEDRA
El agua – compasiva, nueva y justa –
cae con precisión por fin
sobre el lentisco.
Entre su vertical existencia,
la luz secreta y frágil
de un sol primero
mide la masa exacta
de cada ser.
Su claridad acuosa
muestra la intimidad
de lo que nos rodea.

La piedra ocupa el sitio de la piedra.
Como río discurre el río
y los pájaros se guarecen
como pájaros,
hechos ovillos de silencio y espera,
bajo un árbol
que tiene aspecto de árbol.

La humedad de los días invernales
va acercándonos a la transparencia
olvidada del mundo
y nos confirma
las razones del agua
que cae más allá
del centro de la piedra
desnuda.




LLEGADA
Llegas como cualquier amanecer,
mezcla frágil de sueños, frío y luz.
Desnuda te derramas suavemente
sobre la piel. Sin ruido.

Te entregas, con arena
en tus palabras,
perdiéndote en el pozo
de unos brazos que tienen la medida
de la espuma del mar.

Levantas con tus manos
castillos de papel,
pentagramas de jaras,
la marea de un charco
y las alas quebradas del deseo.

Tú, guía, que presentas el anverso
de la luz de ciudad,
la penumbra del labio amado,
que traes a los sueños
el aroma de las escurridizas
leyendas infantiles.

No bastan las cenizas que se vierten
sobre el tallo sesgado del jazmín
ni el aire que se escapa a bocanadas
por las rendijas entreabiertas
del cielo.

La vida es una torpe elipsis
y nos cuesta.




MILENARIA CURIOSIDAD

Cuando el agua se enfría
y adquiere su mayor volumen,
las carpas recelosas
y adormiladas, sobre el lecho inmóvil,
se tragan la corriente
con su invernal torpeza.

De un movimiento seco
y preciso, pretenden capturar
las burbujas de sol
que penetran el cuerpo sagrado de las aguas.

Inútiles. Aguardan. Inflexibles
y obstinadas.

Pero cuando el invierno se muestra más benigno,
miran con milenaria
curiosidad
la pizarrosa orilla
y te buscan en cada ion de silencio.

Se alejan de la orilla una palabra.
Aprovechan las sombras de los árboles
y de las rocas
y remontan el fluir
detenido del mundo.

(Los poemas pertenecen a Perímetro de la tarde)



Poemas

1 comentario:

luis dijo...

Menudo descubrimiento. Me han encantado tus versos por su aparente sencillez, por su trasparencia, por lo que sugieres en ellos, por la precisión a la hora de elegir las palabras y disponerlas - no falta ni sobra nada -, por las imágenes - claras y sugerentes, impactantes y naturales -... Buena recompensa el accésit del Adonais. Creo que presentas una voz singular dentro de la poesía que se hace hoy entre los más jóvenes.