sábado, 7 de abril de 2007

RUBÉN ROMERO SÁNCHEZ





















Mencionado por:
Iván Carabaño
Ernesto García López

Menciona a:
Santiago Gómez Valverde
Iván Carabaño
María Antonia Ortega
Modesto Calderón
Roger Wolfe
Ernesto García López
Cristóbal López de la Manzanara
Erica San José



Bio-bibliografía

Rubén Romero Sánchez (Madrid, 1978) es licenciado en Humanidades (Univ. Carlos III de Getafe, 2000) y en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada (Univ. Complutense de Madrid, 2002). Ha publicado el poemario La Luna lleva tu nombre tatuado (Huerga y Fierro, Madrid, 2001, Premio Villa de Leganés Local) y la plaquette Lo que importa (Cuadernillos La Fumarola, 2002). Premiado en el Ciudad de Getafe en Relato Corto y Poesía, ganador del Premio Internacional Los Molinos en 2000 en poesía y finalista en el Villa del Río 2005 en relato corto, ha publicado en revistas como “Qi”, “Cuadernos del Matemático” o “La Fumarola”. Ha sido recogido en la antología de relatos hiperbreves de Publicaciones Acumán (Toledo) en 2006. Ha sido traducido al árabe.
Recientemente ha quedado finalista del III Premio de Relato Corto 2007 de la editorial Paralelo Sur de Barcelona.






Poética

la razón por la que escribo
es para dejar constancia
de que el santo y el loco son la misma persona
de que ambos calzan mis zapatos
de que ambos me observan







Poemas


1
Qué nos queda aparte de un autobús semivacío
y una marquesina que nunca volveremos a pisar.

Deja que te encierren, susurraba mi madre,
así al menos dejarás de hacerte daño.

El mar besó mi cintura y me dijo que todo lo que pensaba
era imposible y que yo ya debería estar muerto.

La cárcel o el manicomio al fin y al cabo no son sitios tan malos,
siempre es peor estar pidiendo disculpas.

Y caminaba a su lado y trataba de aprender su perfume,
porque sabía que tarde o temprano habría de buscarlo.

No, no voy a dejar que me encierren,
no creo que los barrotes se conviertan en palomas.
(La Luna lleva tu nombre tatuado, Huerga y Fierro, 2001)



2
a la mierda los sonetos, el mar, la belleza,
a la mierda Petrarca, los maizales de Hopper,
la lánguida calada de Oscar Wilde.
a la mierda la sonrisa de un niño,
mi estéril fiesta de cumpleaños,
Shakespeare, Dante, los juegos infantiles.
a la mierda con los náufragos,
que no hallen costas de mil palmeras,
a la mierda con la rosa intacta y pura y dura,
a la mierda mi infancia, las canciones,
el trágico destino de mi boca.
a la mierda los puentes levantados,
a la mierda el púlpito, el verso endecasílabo,
a la mierda la insípida nostalgia,
el cáliz sagrado de la podredumbre,
a la mierda los falsos profetas,
y también los verdaderos,
a la mierda Walt Whitman,
que se joda con su barba argentina
y sus buenas intenciones.
a la mierda Catulo, Lesbia y sus cien besos,
a la mierda con Camus, con Lear,
con el ritmo vendido.
a la mierda las manos llenas,
los hospitales en mayo,
la Luna en septiembre,
los labios que no di.
a la puta mierda mi poesía,
la Poesía con mayúscula,
efímera blasfemia impotente,
sudario que mi voz amortaja.
a la mierda el dios renqueante de mis versos,
a la mierda el dios que nos perdona,
el santo manicomio que me vela,
haberlo intentado y haber fracasado.
a la mierda la tristeza, el dolor y sus caprichos,
mi costado de mártir, las manos que toqué,
a la mierda los ilusos, los desheredados,
los pobres de espíritu,
a la mierda la esperanza.
a la mierda Sócrates el ético,
a la mierda lo que amé,
a la mierda aquello que demente perseguí,
lo que huyó de mi cama, lo que lamento.
a la mierda el olvido,
a la mierda las palabras que no bastan,
a la mierda yo al fin y en conclusión.
a la mierda lo que nunca dije,
ya es demasiado tarde.
y a la mierda y termino el amor,
que me ha hecho lo que soy.
(inédito)


3
desperté para encontrarla o para
deplorar su ausencia para siempre
.”
(John Milton, El Paraíso Perdido, VIII)



te diré que sólo soy un hombre,
que le quemo a la aurora los dedos cada día,
te diré que encierro tu boca en cada plancha,
en cada tuerca esquiva, en cada hierro furtivo.
tu vientre donante de dos rosas erguidas
susurra mi nombre mintiendo a la Luna,
y tu nombre acechando en mi baraja
mis promesas se juega a los chinos.
te diré que sólo dios sabe cuánto te quiero,
que le como la oreja a la penumbra
para que ahueque el ala
y nos deje dos noches seguidas
como un Zeus descalzo.
te diré, te diré y te cantaré
los secretos de todos los amores
que aún no han sido traicionados,
la herida del dios de los humildes,
las gestas del héroe sin bolsillos.
te diré que sólo soy un hombre,
un hijo adoptivo de Adán,
el último a quien buscan en el cielo,
alguien que atrapa dragones
si su princesa quiere encenderse un cigarro


de J para J (inédito)