sábado, 21 de abril de 2007

EDUARDO LÓPEZ TRUCO




















Mencionado por:
Juan Manuel Romero

Menciona a:
Joaquín Ríos
Tomás Cano
Josep Maria Nogueras
Alfonso Sánchez Rodríguez
Antonio Jiménez Millán
Pere Rovira
Joan Margarit
Vicente Gallego
Juanjo Manau
Pere Pena
Rafael Fombellida
José Luis Piquero
Juan Frau
Lorenzo Oliván
Lorenzo Plana
Josep M. Rodríguez





Bio-bibliografía

Eduardo López Truco [Lleida, 1965] es licenciado en Filología Hispánica y trabaja como profesor de Lengua y Literatura Castellana en el IES Caparrella de su ciudad. Ha publicado una reedición del libro de Rafael Porlán, Romances y Canciones [Sevilla, 2003], así como, artículos y poemas en diversas revistas literarias. Es autor de un libro de poemas inédito. Recientemente ha traducido una selección de poemas de los poetas norteamericanos Henri Cole y Philip Levine [Una verdad sencilla, Santander, 2007].




Poética

Aprecio la poesía que habla de las personas y de sus sentimientos, de lo que los ha traído hasta el presente y de sus sueños. Es el espejo donde se refleja este mundo y lo que le da sentido, la razón que nos justifica. Sin duda nos proporciona una visión de las cosas que trasciende la palabra escrita, los géneros literarios y las fronteras culturales y tecnológicas, incluso el tiempo.





Poemas


EL RITMO DE LOS RÍOS

a Tomás Cano

En cada orilla
del río colocaron un extenso
margen de losas que, a modo de freno,
delimitaba el cauce y devolvía
la paz al corazón revuelto de las aguas.
Al tiempo resurgieron nuevamente
entre los intersticios
hierbas, juncos
y algunos chopos arraigaron tímidos,
esparcidos, donde antes otros dieran
renombre y sombra a la ciudad.
Cambió
el paisaje para volver a ser
el mismo. Sólo que otros ojos, otros
hombres, otra memoria
los miraban entonces.
También hoy,
cuando ha visto en aquellas piedras lisas
las losas imaginarias
de cuantos se quedaron en su orilla,
a desaire del frío y la humedad,
el vértigo del tiempo se ha apoyado
en sus hombros, cargándole el peso
de quienes respiraron bajo este mismo cielo
la bocanada de aire que sería
su final, su horizonte sin banderas.
Desde este lado
del presente continuo apenas nada
queda del fuego, del sudor, del odio
con que se dispararon
hermanos y enemigos
hace más de sesenta años.
Las guerras
y las crecidas súbitas
arrastran tras de sí el cieno y la esperanza
en forma de agua turbia.
Un cohete que suena es un disparo
furtivo, que atraviesa el corredor
del tiempo y da en el blanco:
un hombre, una palabra, un testimonio.




LA FUERZA DE LA SANGRE

Aquí murieron, hoy viven aquí,
aunque no distingamos ya sus caras,
ni sus nombres, que la tierra ha hecho suyos.
Viven aquí. Los veo en cuanto hicieron,
en todo aquello que ocupó su tiempo:
la sombra de las casas que acogió
sus vidas; los caminos, que los pasos
trazaron somnolientos, abatidos.
Son ellos este almendro que florece
e inunda de fragancia todo el patio,
los brazos retorcidos de las parras
que los gatos emplean de escalera.
La razón que nos trae nada sabe
de fiestas semanales ni distingue
la fuerza de la sangre. Por el jardín
un airecillo juega con las rosas;
la mano del almendro me acaricia
de nuevo, se entretiene el tiempo,
aquí me quedo, aquí me olvido, aquí.






POR LA ESPALDA

No es que fuera una mañana especial. La niebla aún no se decidía a regresar por donde había venido. Se empezaban a despertar las calles y los ruidos se iban apoderando de los huecos. Por la espalda, dos tiros. A la cara, el resto del tambor. Una música extraña para no entender de dónde venía. La extrañeza misma de esa música inesperada cogió a todos lejos de fijarse en el invitado de las primeras horas de aquella mañana.
Llevaba a la muerte cogida de la mano. Y el impulso de la vida arrebatada lo arrastró calle abajo, sin distinguir aceras ni asfalto ni tráfico o terrenos enfangados. Como la otra vida, la muerte tiraba de él, ciega. Con mano invisible señala su próxima pieza a abatir

1 comentario:

Georgina Hübner dijo...

Ha caído por casualidad en mis manos El Ritmo de los Ríos, de Tomás Cano. No había oído hablar de dicho poeta.¡Mágico momento en que comencé a rasgar sus líneas!