domingo, 8 de abril de 2007

DAVID REFOYO















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Iker Biguri

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Bio-bibliografía

Nací en Zamora en 1983. Estudié Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad Pontifica de Salamanca. He publicado en las antologías Bar Sobia (La Bella Varsovia, 2005) y en “Palabras para Cervantes” (CELYA, 2005).




Poética

Hay gente que se gana la vida escribiendo poéticas como esta. No quisiera yo, Dios me libre, quitarle el pan a nadie.






Poemas



Hombres

He visto hombres talentosos
abatidos sobre sí mismos
éxitos traumáticos irreconocibles
empresas cuyas ganancias
enviaron a tipos como nosotros
a vagar por las calles
esposas que se marcharon una noche
chevrolets estacionados durante meses
en el mismo trozo de asfalto
canciones alegres provocando suicidios
cristales rotos cassetes cuatro o
cinco pavos y unos chatos de vino
con los que olvidar la puta cuerda
floja/ floja
salvo cuando estuvo sobre el cuello
aquella vez que diste el paso
al frente, al vacío desde una silla
treinta centímetros nos separan
de la muerte.

Desilusión.
Pies blancos colgados del paraíso.





Pensylvania

Tu madre bailaba
con todos los hombres
acusados por el ponche
apoyaba su cabeza
bajaba poco a poco la mano
y trataba, por todos los
medios, de alcanzar
nalgas culo o cualquier
elemento que causara
vergüenza en su acompañante

luego reía
rechazaba invitaciones
no más copas no más hoteles
a mis años, por favor

se pasaba los bailes sonriendo

luego despertaba en un coche
al lado de un tipo gordo
con la camisa manchada de semen
los ojos envueltos en alcohol
y salía corriendo
dejaba de sonreír
y se refugiaba en casa

lloraba sin parar
ante el desprecio de Morgan
Que la miraba como a otra puta
más
mientras tomaba otro vaso de agua
otra pastilla
y junto a la ventana leía
durante horas al Walt Wilthman

drogado incendiario enfermo
cogía su automóvil y circulaba
hacia el oeste
hasta que el efecto rutilante
de la droga se desvanecía


entonces volvía a casa
abrazaba a su esposa y hacían el amor
y Morgan recitaba largas odas
a la felicidad mientras tu madre
pensaba en otros hombres
y en el cadáver de su hija
enterrada en el jardín de atrás
por expreso deseo de la familia.





Semuret

Alguien tuvo la estúpida idea
de colocar aquel libro en el escaparate
en el que nunca nadie se fijaba
salvo esa vez en la que una monja
puso el grito en el cielo por colocar
aquel magnífico libro debajo de “Religiosa”

Así se llamaba la librería y la monja
no pudo soportar leer la palabra religión
junto a “la máquina de follar” de Bukowski

La mujer de hábito –super monja-
logró que aquel libro fuese retirado del
dichoso escaparate aunque no pudo evitar
por más que quiso, que “la máquina de follar”
se retirara del mercado

La inquisición estaba en auge en los ochenta
y en los noventa y en los dosmiles
y la librería cambió su nombre y su fe
para, entre otras cosas, seguir vendiendo
libros que dicen que follar es divertido

Y la monja sin saberlo.

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