sábado, 14 de abril de 2007

CARLOS PARDO


















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Bio-bibliografía

Carlos Pardo (Madrid, 1975) es autor de los libros de poesía El invernadero (Hiperión, 1995), finalista del Premio Hiperión de Poesía, y Desvelo sin paisaje (Pre-Textos, 2002), Premio de Poesía Emilio Prados y Echado a perder (acaba de aparecer en Visor), Premio de Poesía Generación del 27. Coeditó el volumen Hace falta estar ciego. Poéticas del compromiso para el s.XXI (Visor, 2004) junto a José Manuel Mariscal y ha preparado la edición de Tratado de urbanismo de Ángel González para la colección Lecturas 21 (Bartleby, 2006). Dirige la revista anónima de la editorial Pre-Textos.








Poética

En varias formas, con diverso estilo,
en diferentes géneros, calzando
ora el coturno trágico de Esquilo,
ora la trompa épica sonando,
ora cantando plácido y tranquilo
ora en trivial lenguaje, ora burlando,
conforme esté mi humor, porque a él me ajusto
y allá van versos donde va mi gusto.

JOSÉ DE ESPRONCEDA









Poemas



LOS ALANOS emigraban.
El astrólogo cosía el cielo.

En las llanuras y en las cordilleras,
en los bosques de escombros mitológicos
los tilos esparcían su ortodoxia,
golpeaban al alba los baldones
de pacíficos reinos,
vertían plomo en campos roturados.

A ti y a mí
bajo el caparazón de un cielo rosa
nos cuida el siglo XXI:
cónsules de la retaguardia,
altivos aranceles del amor aduanero.
El alma en su paisaje
filosofa; es el tacto
quien nos da la razón.

Te quiero al modo de los viejos
pintores del trecento,
humana y geométrica,
ojos negros, piel blanca,
rebeca roja
y camiseta verde militar

Ya debería el tiempo andar por ahí.

Las tejas son del gris del dragón de Komodo.

Las horas de la tarde
nuestras contemporáneas.


NADIE PREGUNTA quién pero nosotros,
comparsas del planeta
burgués, comentaristas
del reciclaje, hombres piojo,
medimos la parábola de la próxima elipse
por si acaso quisieran lanzarnos al desagüe del tiempo
entre los pre y los pos,
porque si todo instante es irredimible-
mente gasto,
todo sujeto es un conservador.

Para empezar alguien dice nosotros
pero quién entre ruidos
sin un nombre vernáculo
por exceso de lata,
aun enfermo de abulia en blogs de periferia,
llamara nomadismo a este

deambular del trabajo al videoclub,
hacerse el muerto en la contrapartida
del crujir de las ramas,
del adiós de la savia a la página en blanco,
a la página impura

y aburre ser tan tonto en tiempos sulfatados.







El muerto y su referente

DEDUCE mi estatura:
un palmo por encima del
idéntico perímetro craneal.
Mira si tengo bultos.
Quizá me reconozca por su nombre
y sea el de la silueta
en el diván.
Es mi padre, le hablo
de mí al borde de una orografía que
podría ser colina y de una hilera
de olivos hacia la pendiente
del horizonte. Persevero
como bien consumible
y, después, ese trozo
que nadie quiere una vez sacudido
el mantel, ni los pájaros
ni el viento,
ese trozo soy yo.

Era cuando la espiga
iba a dar a un arroyo, a su pequeña
comunidad.
El día del entierro
de un familiar me acompañabas, Padre,
por un sendero de granito.
Repasábamos
la cepa genealógica,
la niñez de tu esposa y la ruptura
con la anterior.
Y ya no había muerto
ni tierra ni real
olor a tierra.
El paisaje,
un inventario de diminutivos.




(de Echado a perder)

6 comentarios:

anabel_rm dijo...

Admirables versos!

sonia29 dijo...

Si amiga, admirables versos entre tantos otro jovenes poetas que descubrimos juntas, todavia recuerdo lo que me costó ir a cosmopoética con aquella resaca pero mereció la pena.ja ja,
Me gusta tu poesia Carlos Pardo!

tercera_espectativa dijo...

sin duda uno de los mejores poetas jóvenes actuales. me ha encantado echado a perder, así como los poemas incluidos en "la lógica de orfeo", antología muy recomendable.
podría suceder que la poesía volviese a ser útil.

Al-Juarismi dijo...

Magnífico, una maravillosa seriedad en la idea, y conmovedor en el mejor sentido.

Claudio N dijo...

muy bueno tu blog, amigo, excelente referencia al mundo poético conteporáneo
me permití hacer un link a este blog desde el mio
www.claudiomarnoguerol.blogspot.com
saludos desde Rosario, Argentina

josemaria dijo...

El alma en su paisaje
filosofa; es el tacto
quien nos da la razón.

Vaya¡¡me deja alucinado
y casi pasmado.Que bonito,quillo¡¡