martes, 13 de marzo de 2007

ANTONIO CRESPO MASSIEU















Mencionado por:
Enrique Falcón
Antonio Orihuela
María Ángeles Maeso
Isabel Rodríguez
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Alberto García-Teresa

Menciono a:
Francisca Aguirre
Fernando Beltrán
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Enrique Falcón
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Jesús Hilario Tundidor
María Ángeles Maeso
Juan Carlos Mestre
Antonio Martínez i Ferrer
Antonio Orihuela
Manuel Rico
Jorge Riechmann
Isabel Rodríguez
Ada Salas



Bio-bibliografía

Antonio Crespo Massieu (Madrid, 1951). Junto a Pedro Hilario, Roberto Bravo y Fernando Cañamares ha publicado la antología Una mano tomó la otra. Poemas para construir sueños (Comunidad de Madrid, 2002). Ha publicado los poemarios: En este lugar (Fundación Kutxa, Donostia- San Sebastián, 2004) que obtuvo el “Premio de Poesía Kutxa Ciudad de Irún” y Orilla del tiempo (Germania, Valencia, 2005).




Poética

Mirar el mundo con los ojos de las víctimas, los olvidados, los excluidos de la historia. La poesía es esta mirada, esta voz herida. Es la belleza irrenunciable que a todos nos pertenece y que se hace palabra inaugural. Es verdad: palabra exacta que permanece frente a la mentira. Indagación, búsqueda de sentido, libertad y experiencia de plenitud. La poesía es humilde, perseverante. A nada renuncia: ama todas las cosas, el instante, todo lo que vive y alienta. Nada impone, carece de certezas.Nos deja preguntas y la extraña resonancia de una palabra en el silencio de la página en blanco. En el margen desde donde nos llama, donde nos acoge.





Poemas



UN JARDÍN JAPONÉS

“Harlan K. Ullman parece estar viviendo sus 15 minutos de fama. Su doctrina estratégica de Impacto y Pavor, adoptada por el Pentágono, ha llegado a eclipsar el nombre oficial de la campaña (Operación Libertad Iraquí)(...) Pregunta. ¿En que consiste la estrategia de Impacto y Pavor? Respuesta. El Impacto y Pavor busca, mediante el uso de todo nuestro poder físico y psíquico, que el enemigo se sienta tan vulnerable e intimidado por nuestra capacidad que vea inútil cualquier resistencia.(...) P. ¿Es Hiroshima un ejemplo de Impacto y Pavor? R. El uso de armas nucleares nunca fue la intención de esta estrategia, pero la capacidad para transformar la resistencia suicida en rendición pasiva es el ejemplo supremo de ella. Los japoneses abandonaron la lucha porque no podían comprender la secuencia de un plan, una bomba y adiós a una ciudad. Aquello fue Impacto y Pavor.”
El País, jueves 3 de abril de 2003


Uno
que nunca fue
demasiado japonés
ajeno al arte floral
las películas de Kurosawa
el judo los videojuegos
y no digamos las artes marciales.
Uno
(son tantas sus limitaciones)
que apenas compuso
un torpe haikú
(era de encargo
y desechó y contó sílabas
sin cuento)
Uno
que casi confundía Japón
con el tópico postal
o cuando menos con
la hiriente belleza de Puccini
o el delicado tapiz de un juego vanguardista.
Uno
tan de vieja Europa
cuyo mayor exotismo
es buscar lejanas raíces
habitar como propios
los jardines de la Alhambra
y rescatar huellas de perdidas juderías.
Uno
que ama
(entre otros ejercicios de rigor)
la poesía la mística
(cristiana y judía)
la prosa de Wittgenstein
y la música de Bach.
Uno
tan poco oriental
y ahora
tan de repente
tan japonés
sin remedio y sin lógica
o tal vez por ausencia de lógica
tan perdidamente japonés.
Uno
hay secuencias que no comprende
la lógica y el plan
que dice
(y hace)
una bomba y adiós
adiós a una ciudad.




Uno
(por eso)
comprará un terrenito
tal vez modesto adosado
en las afueras
y hará un jardín japonés
todas las mañanas
alisará la arena
jugando con formas
como si compusiera el mundo
y sentirá la armonía
en las mínimas piedras de la existencia
Luego
escuchará a Puccini
leerá haikus
y meditará en silencio
mientras espera
que un iluminado
del National War College
le haga gustoso el hara kiri
para comprender
la secuencia del plan
y sentirse al fin
vulnerable e intimidado
y decir adiós
a las pequeñas cosas
que ama:
Bach y otras músicas
(casi todas)
la cábala los poetas los atardeceres
el silencio infinito de los animales
y
(no menos importante)
uno mismo
a quien
(si bien sin estridencias)
se ama lo suficiente como
para no desearle el autorreflexivo
adiós de un hara kiri
En fin
todas las pequeñas cosas
que caben
(el mundo entero)
en mi jardín japonés.







El presidente Lluis Companys se quita sus zapatos una madrugada de octubre de 1940 en el histórico castillo de Montjüic

Ahora que veo sus zapatos blancos
aplastando entre el barro la colilla
del último cigarro que ha fumado
mirando el incierto azul que tanto amó
abrir el amanecer y sonríe elegante
- aún sin corbata –
cuando con la punta del zapato
(un zapato blanco como de sportman
o club de tenis o paseo pisando
la grava del parque o veraneo en Cadaqués)
lo aplasta contra la tierra cuya ausencia
le duele más que la propia vida que deja.



Entonces tras mirar el cielo sonreír
añorar y ventear el mar lejano
pide descalzarse y con gesto cuidadoso
pausado como caricia o cortés adiós
coloca a su derecha cerca del muro
sus zapatos blancos
(esos zapatos de sportman en día de ejecución)
que quedan tan cerca de la colilla
aplastada y ahora dice
con una tristeza limpia saboreando
las palabras como despedida o reencuentro
descalzo para morir pisando tierra
catalana y sonríe de nuevo mas ahora
altivo y espera la descarga y antes aún
dice asesináis a un hombre honrado
(y lo fue con la honradez serena y callada
del tiempo antiguo de la dignidad)
y dice o grita entre disparos Visca
Catalunya Lliure y cuando cae
y nada dice y su cuerpo inerte reposa
en la tierra amada por libre entonces
ahora veo sus zapatos blancos
que permanecen en el foso del castillo
esos zapatos como de sportman o veraneo en Cadaqués
esos zapatos blancos tan de fusilado
tan de pasear ante el histórico foso
del histórico castillo de Montjüic
(ese castillo y foso tan de fusilados)
una brumosa madrugada de octubre
que nada anuncia salvo la nada y muerte que nada deja.



Nada salvo unos zapatos blancos
(blancos ya sabéis como de sportman)
que permanecen siempre intactos
sin sangre limpios y tan blancos
en estos muros negros de tanta historia.





TESIS 9 (TIKUM)

Entre cristales ruinas escombreras
hedor mentiras púas silencios
aplausos cascotes rutina
entre ruinas mirando
siempre mirando
ojos desorbitados
lucidez sin consuelo
ojos abiertos
casi desgarrados
siempre mirando
sin descanso ni párpados ni sueño
mirando atrás
impelido por el viento
avanzando pisoteando tropezando
ojos clavados
en los ausentes perdidos amontonados
ruina sin nombre
ojos heridos por el olvido
reclamando abiertos en su mudez
aristas canteras rótulos sombras
siempre avanzando
impelido expulsado desgajado
así
mis alas casi rotas jirones
temblor de nuca o pie o rótula herida
o culpa que gime escalofrío y abandono
pues avanzo
sin cesar
a través de siglos o momentos
sin remedio
y sólo mis ojos
siguen atrás
mis ojos
como piedad inútil lamento o espasmo de caricia
atrás
mientras
ahora y siempre
avanzo y abandono.


Ahora
el viento cesa
el silencio invade
como música
temblor de ojos hojas
hacia atrás
poco a poco retrocedo
vadear escombros ir
uno a uno
con infinita paciencia
rescatando miradas tocando
carnes de nuevo trémulas
nombrando nombres
que vuelven intactos no olvidados
palabros barro sílabas pedacitos
juntan y cobijan llaman convocan
ester león víctor maría eugenio
ensueño o jazmín vicente rosa jara
andrés aceituna antonio piedra
escapan sílabas soles eva jardín
y el niño sin nombre y el sueño justo del mañana
las puertas el silencio la restitución
juan andrea el animal herido el pájaro
lidia tus sueños como árbol multiplicado
el perro ángel victoria el río limpio infinito
la vaca sin sangre martín pescador encina
el olivo espejo de brisa la hoz y nube
y guadaña felipe todos los perdidos
uno a uno
nombrados
rescatados.


Así
extiendo las alas sábana blanca
infinitas plumas almohada y cobijo
los nombres todos
acaricio
con lento amor
como temblor de origen
o aullido de mañana
todos los rostros
todos los lomos
todos los ríos
ubres lamentos pezuñas.
Vuelven
ya no esperan
juntan manos silencios
atardeceres o carreras
la luz o las pequeñas frases
la lengua fuera o rebuznos cacareos
jadeos o nieve y cristal de río
todo vuelve
a sí mismo
los pedazos se juntan
el barro es figura entre alas
olas de ángel saludo entre risas
de antonio maría o bartolomé
cigüeña humo y blanco dolores
las risas del río.


Las risas
mira
rostro de los nombres
salvados devueltos
como juntar cristales cuentas cuentos
en la luz o niños o barro cocido
sílabas vivas
como corzo o palpitar
de perro ave o caricia de ángel niña.


Cesó
el furor
el viento fue leve brisa
el tiempo tembló como oráculo o precipicio
y el ángel se detuvo
la historia rota
quebrada sucesión de huracanes y sombras
y la brisa fue silencio
eco de Bach musitado por álamos y torrentes
y mis alas blancas
fueron carne y temblor.


Así
dejé mis ojos
heridos entre ruinas
supe del párpado el silencio y el descanso
y me hice consuelo
anuncio ángel proclama
caricia ya sin alas
sin historia
y perdí el tiempo
encontré los nombres
y todo todas los que faltaban.


Y la ausencia
mudó su nombre
y la memoria encendió
las sílabas del tiempo.

2 comentarios:

vaka dijo...

Si no te han comentado es por q los has dejado sin palabras.

Macario Canario Vinilo dijo...

guaaa!! me encanta el blog, siempre encuentro temas muy interesantes.

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