viernes, 16 de febrero de 2007

ROCÍO HERNÁNDEZ TRIANO

















Mencionada por:
Daniel Rabanaque
Daniel García Florindo
Anabel Caride
Tobías Campos Fernández
Esperanza López García
Antonio J. Sánchez
Pedro Sánchez Sanz
Jesús Cárdenas Sánchez
Isabel Martín Salinas

Menciona a:
Daniel García Florindo
María Jesús Soler Arteaga
Lorena Salas Ruano
Ana Mª Saldaña Fernández
Pedro Sánchez Sanz
José Ángel Valente
Luis Cernuda
Vicente Aleixandre
Félix Grande
San Juan de la Cruz





Lo que yo soy

Mi nombre es Rocío Hernández Triano. Nací en Sevilla en 1976. Me licencié en Filología Hispánicas.
He participado en distintas revistas literarias y en una antología de poesía, No quedará la noche(ediciones Ágora, 2004) .
Me gano la vida como profesora de Lengua y Literatura en un centro de Educación Secundaria de la provincia de Sevilla.











Poética

Escribir es un acto doloroso. Supone escarbar en la conciencia, descalichar las paredes de la memoria, entregarse a la palabra. Escribir es desmadejarse, deshilvanar la trama de la realidad y convertirla en un testimonio de lo que somos o fuimos o quisimos ser. Escribir es iluminar lo oscuro y cegarse o ver. Escribir es convertirte en testimonio y regatear con la muerte y la nada. Escribir es elaborar la mentira que encierran todas las verdades que duelen demasiado.








Poemas








El descanso del guerrero

Me decías: “tú eres mi descanso”
y azules se volvían los muebles,
los ruidos
y los vicios del tedio.
Vaciaba la penumbra
lavazas de ceniza sobre tu cuerpo firme,
sobre mi, que desnuda mi cuerpo te ofrecía.
Se estremecía la cal de las paredes,
temblaban las baldosas
y tiritabas y decías mi nombre.
“tú eres mi descanso”.
Nos tragaba la tierra.
Hacia el centro girábamos,
vivíamos raíces,
oscuridades líquidas.
Luego nos expulsaba,
cubiertos de los jugos que vienen de lo hondo,
húmedos y felices.

Pero todo ocurría como una irrealidad
construida o soñada.

El lunes me clavaba el disfraz de don nadie,
mi atrezzo o desventura.
Lo de fuera se vuelve polvo del desencanto,
cachivaches, objetos
inútiles o torpes.
Y nada justifica este cuerpo que aprendo
a querer como mío.
Pero vienes y dices: “tú eres mi descanso”
Y me abro y te trago
Con furia, con destreza.







Resurrección

Este amor es perderse,
olvidar los paraguas,
beber del aguacero como parto de otoño,
que del pecho te brote
un árbol desgajado y de fruta jugosa.

Este amor es tan líquido
Que me vuelvo torrente allá donde me tocas.
Es dolor verde y áspero como planta del trópico,
Como raíz amarga.

Este amor es perderse.
Olvidar lo que quise con ruindad o miedo,
como si de este mundo nada pueda llegarnos,
porque miné los puentes, soterré los recuerdos
y ya no tengo nada que me sepa a otra cosa
que tu sabor a limo.
Porque has vuelto mezquinos los gustos del pasado,
miserables o pobres.

Este amor es perderse,
que no nos reconozcan,
volvernos extranjeros en las viejas ciudades
que han sido nuestro amparo.
El vértigo que ofrece la libertad,
las calles para amantes furtivos.


Este amor es perderse,
renovarse, trocarse,
esperar de la vida un milagro de luz,
resurgir la esperanza.






Busqué la claridad

Busqué la claridad con los ojos abiertos
como quien sale ahogado de lo oscuro a la luz,
del légamo a la lumbre.
Como quien lleva siglos sumido en la tiniebla
Avancé torpemente,
vacilante, temblando
sobre un hilo invisible.
Pero estaba tu mano allá lejos,
como aquellas promesas en las que no creemos,
como aquellas promesas que han esperado tanto
que ya no se conocen.

2 comentarios:

Safo dijo...

Me gustan tus poemas.

Silvia dijo...

Qué cosas tiene Internet. Buscaba en la lista de nombres algunos que conozco y me he preguntado "¿Estará...?". Y estás. Tus poemas me siguen pareciendo emocionantes, me ponen un nudo en la garganta.
Espero que te vaya muy bien, y que sigas escribiendo.
(Silvia R., compañera de clase en la facultad;también profe,pero en Madrid).