martes, 27 de febrero de 2007

MIGUEL ROJO





















Mencionado por:
Juanjo Barral
Sofía F. Castañón

Menciona a:
Berta Piñán
Xuan Bello
Jose Luis Piquero
Fernando Beltrán
Francisco Álvarez Velasco




Bio-bibliografía

Soy biólogo y profesor. He escrito varios libros de narrativa. De poesía tengo publicados: "El buscador d'estrel.las" (Edt. del Norte), "Bilbao: estación terminal" (Edt. Ámbitu), LLaberintos (Edt. Trabe) y Territorios (Edt. LLibros del Pexe).




Poética

La verdad es que no sé muy bien por qué escribo poesía.
Podría ponerme trascendente y buscar cientos de poéticas imágenes sobre el hecho poético. Pero eso sólo serviría para camuflar mi ignorancia sobre el tema.
Sencillamente, escribo poesía y eso me hace sentir mejor. Además, este beneficio propio también parece transmitirse a algunos de los poquísimos lectores que me leen... Todo esto es, creo, una buena razón para seguir escribiendo.




Poemas



BUSCADOR D’ ESTREL.LAS

Dizse de la persona que busca estrel.las.
Peru tamién del animal o de la planta que fai lo propiu
comu ´l páxaru
pa nun escaecer el norte o l´arfueyu pa nun confundir
cielu ya tierra.
Estrel.las marinas.
Estrel.las celestes.
Peru tamién Marilyn Monroe o Estrellita Castro.
Húmidas estrel.las de cincu brazos que caminan
ente las folas.
L.luminarias acul.la de la l.luz que deixan.
Estrel.las maquil.ladas baxu los focos ya que pigazan
los sueños d´outros.
Dizse del que las busca.
Peru tamién pequena lente mangada solos telescopios
ya que val pa esu:
pa buscar estrel.las na inmensidá punteada de la nueite.
Estrel.las comu versos.
Versos comu estrel.las.



BUSCADOR DE ESTRELLAS

Se dice de la persona que busca estrellas.
Pero también del animal o de la planta que hace lo propio
como el pájaro para no olvidar el Norte
o el muérdago para no confundir cielo y tierra.
Estrellas marinas.
Estrellas celestes.
Pero también Marilyn Monroe o Estrellita Castro.
Húmedas estrellas de cinco brazos que caminan
entre las olas.
Luminarias más allá de la luz que dejan.
Estrellas maquilladas bajo los focos y que duermen
los sueños de otros.
Se dice de quien las busca.
Pero también pequeña lente colocada sobre los telescopios
y que sirve para eso:
para buscar estrellas en la inmensidad punteada de la noche.
Estrellas como versos.
Versos como estrellas.



(de "Buscador d'Estrel.las" Editora del Norte)




***


A mi padre

Nevaba cuando fuimos a enterrarte.

La nieve había caído de la mimosa
y sobre la ciudad que, en la distancia, parecía dormitar
en el frío de aquella primera mañana de marzo.
Desde el tanatorio así se veía, así lo veía yo
mientras pensaba en la deserción definitiva,
en la falta definitiva,
en el poema que te escribiría con aquel primer verso
que también sería el último:
Nevaba cuando fuimos a enterrarte.
Entre ellos dos nada,
vacío irrellenable tan grande
como el que acababa de abrirse a tus pies
y, de paso, a los nuestros.

Es verdad que jamás nos entendimos –aunque eso,
supongo, pasa en las mejores familias-
y que tu ausencia no hace menor esa verdad.
Pero es grande la sombra que la muerte
extiende alrededor de los que te quedamos y, frente al miedo
de saberte tan solo, las manos tan frías, todo se olvida,
el pasado y también el futuro: sólo presente queda,
vela sin norte por la falta de aire elemental.

¿Para qué decir más?
¿Para qué buscar palabras
con las que llenar la fosa abierta
entre ese primer verso y el último,
fáciles palabras de autocomplacencia familiar,
de empalagoso amor filial?
Prefiero detenerme en el silencio
como dicen que hacen los caballos
cuando vienen heridos
por la pena de saberse todavía más solos.

Nevaba cuando fuimos a enterrarte.

(de "Territorios" Edt. LLibros del Pexe)





***




Mi vida era ligera como un pájaro.

Me acuerdo cuando era niño.
Aquel era el Tiempo.
Pero todo eso pasó.
No lo recuerdo bien, sólo queda el recuerdo
y este es mentiroso por vocación:
una vez soñé que era Odiseo y mis primas sirenas.
Quería matarlas y después violarlas.
O al revés.
No lo recuerdo bien.
Ya dije lo tramposa que es la memoria.

Otra vez sentí que
había recorrido muchos caminos.
El sol se posaba en el borde de las jarras
y entre los brillos se adivinaba
la espume de la leche recién ordeñada
donde yo dejaba los labios.
Había un jarrón de alabastro. ¿Cómo
sería la mano que posó la flor?
¿Tendría el aroma que sólo da la juventud
o sería mano de abultadas venas
penada por el peso de los días?

También espié a Tasos cuando fue a arreglarse
la dentadura a Atenas. Volaba
por encima de las piedras y del mar.
“¡Es tan maravilloso volver a verte, amor!”, decía.
“Quiero que mis dientes nuevos
sólo muerdan caricia en tu carne abierta,
mansos tigres pastando de tus labios,
bebiéndote la voz
mientras sueñas con peces,
allá
contra la historia,
allá
donde aún las columnas buscan
el liviano peso del aire...”.
Esto le decía Tasos a su amante
mientras su mujer lo esperaba en casa
preñada de nueve meses.

Por entonces, mi vida era ligera como un pájaro.

(de "Territorios" Edt. LLibros del Pexe)

No hay comentarios: