viernes, 9 de febrero de 2007

LUIS BAGUÉ QUÍLEZ




















Mencionado por:
Karmelo C. Iribarren
Joaquin Juan Penalva
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Menciona a:
Verónica Aranda
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Carlos Pardo
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Bio-bibliografía

Luis BAGUÉ QUÍLEZ (Palafrugell, Gerona, 1978) es doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Alicante, y actualmente becario posdoctoral en la Universidad de Murcia. Ha publicado los libros de poemas Telón de sombras (2002, premio Antonio Carvajal y premio Ojo Crítico de RNE) y El rencor de la luz (2006, premio Joaquín Benito de Lucas). También es autor de los ensayos La poesía de Víctor Botas (2004) y Poesía en pie de paz. Modos del compromiso hacia el tercer milenio (2006, premio de Investigación Literaria Gerardo Diego). Además, ha preparado ediciones de la obra del poeta argentino Ricardo E. Molinari (2003), del uruguayo Julio Herrera y Reissig (2005) y del chileno Humberto Díaz-Casanueva (2006). En colaboración con Joaquín Juan Penalva, ha escrito el libro de poemas cinéfilos Babilonia, mon amour (2005). Desde 1999 es co-director de la revista de poesía Ex Libris, y en la actualidad colabora en el suplemento “Arte y Letras” del diario Información.





Poética

Mis primeras composiciones fueron estrictamente falsas: el personaje que habitaba en mis versos adolescentes era a veces un Bogart miope y un punto sensiblero, otras veces un James Bond al servicio de Su Majestad la literatura, e incluso en ocasiones se me coló por los resquicios de algún verso cojo un Darth Vader replicante que había leído demasiado a Cortázar y sabía que al final todos nos acabamos persiguiendo a nosotros mismos. Me gusta pensar que con el tiempo he perfeccionado mis mentiras, aunque ya no aspiro a doctorarme en ventriloquia. Ahora sé que la poesía no sólo está en la pantalla de un cine, sino también en las sinuosas calles de esta ciudad y en el celuloide rancio de la memoria, una película que tiene los bordes amarillos como el pulso de los convalecientes. Al fin, tras tanto andar rimando, he aprendido a no temerle a la elegía.

(“Por qué empecé a mentir”)




Poemas


ITALIA, 1950

Alguien busca a un ladrón de bicicletas
en la Italia que sueña en blanco y negro.
Unos jóvenes beben junto al atardecer
en un pueblo sin alma
y sin espuma:
siempre tienen la borrachera triste.
Los vecinos los llaman
I Vitelloni. Una sombra camina
por las calles de la desesperanza.
Es tarde y hace frío.
Hoy el viento rasga la Città Vecchia
y secciona los tallos de las rosas.
El amor ya no abriga
ni admite otro destino que el fracaso.
Nadie espera milagros en Milán
ni se acerca al jardín de los Finzi-Contini.
Y sólo en los carteles de los cines
llueven estrellas sobre los amantes:
Las caderas de Gina, los pechos de Sofia,
son la canción de invierno,
pero luego será la dolce vita
la voz de un espejismo.
En un rincón del viejo decorado
amanece por fin Cinecittà,
y la caricia gris del celuloide
se va difuminando
como el beso en el tacto de la piel.
La muerte ya no vive en Venecia.
En Roma todo el año es mes de vacaciones.

(Babilonia, mon amour, 2005)






CAMAFEOS

Regresaban del sueño
en vísperas de fiestas de guardar.
Llamaban a la puerta
como si regresaran
después de un viaje largo,
con dos o tres maletas
y el recuerdo de tantas estaciones
en la retina del invierno.

Y, al marcharse de nuevo,
nos dejaban el silencioso olvido
de las fotos en sepia,
desde donde miraban siempre jóvenes
y quizá presintiendo
la ruina de la luz sobre el esmalte.

Amaron con la misma devoción
con la que remendaban calcetines
y amasaban el pan,
con la que resistían
al presagio invisible del futuro.

Y nos siguen sonriendo,
capturadas acaso en un instante
de dichosa quietud,
en un rapto de inmóvil alegría.

Una flor de lujuria palpitaba en sus ojos
tras los surcos del óxido
y el lento tragaluz de la derrota.

(El rencor de la luz, 2006)






MINICINES ASTORIA’S

Por la ruta del tedio,
por la franja enlutada de la tarde
—difusa claridad de los escombros—
hemos llegado al cine,
allá donde envejecen los carteles
de las viejas películas,
donde lejanos labios con subtítulos
van glosando sus besos
en la trampa fugaz de la memoria.

Somos un gato negro
esperando su turno en la taquilla,
malgastando sus vidas
en la sombra de la última sesión.


(El rencor de la luz, 2006)

3 comentarios:

Lazarillo en América dijo...

¡Cuánto tiempo, don Luis! Lo último que supe de ti fue por Susana. Se te ve feliz en la foto. Ojalá así sea. Un abrazo y a seguir escribiendo.

Lauren Mendinueta dijo...

Es una poesía con vocación de permanencia. Me gustaron mucho los tres poemas.

Una pizca de sol dijo...

Los hilos invisibles me han llevado a un antiguo compañero de clase. Querido Luis, soy Bárbara Vidal y me encantaría ponerme en contacto contigo e invitarte a un par de proyectos... Espero que este mensaje en esta botella llegue a la isla adecuada.

Saludos desde el pasado,
Bárbara