lunes, 5 de febrero de 2007

JOAQUÍN JUAN PENALVA























Mencionado por:

Karmelo C. Iribarren
Sergio Mira Jordán
Luis Bagué Quílez
Ramón Bascuñana
Eduardo Boix
Vicente Llorente
José Manuel Ramón

Menciona a:
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Luis Bagué Quílez
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Sergio Gadea Escudero
Karmelo C. Iribarren
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Bio-bibliografía

Joaquín Juan Penalva (Novelda, 1976) es doctor en Filología Española por la Universidad de Alicante y máster en edición por la Universidad de Salamanca. Actualmente trabaja como profesor de Secundaria en el Colegio Padre Dehon de Novelda. Es autor del poemario La tristeza de los sabios (accésit del Premio de la Academia Castellana y Leonesa de la Poesía 2006), y, junto a Luis Bagué Quílez, del libro de poemas cinéfilos Babilonia, mon amour (accésit del V Premio Dionisia García, Murcia, Universidad, 2005). Codirige la revista de poesía Ex Libris con Luis Bagué Quílez y Luis Martín Estudillo.





Poética

[…] El Halcón Milenario remonta el vuelo. Es su último viaje y todos los pasajeros muestran su tarjeta de embarque. Allí aguardan su turno Spiderman, Bond, Marilyn, Cotten, Morfeo, Lee (Christopher y Bruce), Joker, Hepburn (Katharine y Audrey), e incluso un viejo con sombrero ladeado al que todos conocen con el nombre de Rick. El capitán Solo maneja el timón y la nave va surcando el celuloide: Casablanca, Gotham City, la Torre de Londres, Matrix… Sobre el papel se cierne el rastro de una estela perpetua. El poeta se despereza. Tiene las manos manchadas de tinta, barba de tres días y el cabello despeinado. Contempla las picudas grafías de un lugar que acaso nunca existió. “Contad si son quinientos, y está hecho”. Llama a la sección de anuncios por palabras del periódico local: “Ya no voy a necesitar sus servicios; pueden retirar mis dos anuncios: ‘Se ponen títulos’, ‘Se reparan poemas’”. Esa misma tarde, en la biblioteca municipal de rigor, después de sobornar a un jovencito imberbe que había reservado el ordenador para ostentar sus vicios, asiste de incógnito a un brindis privado entre Frankenstein y King Kong, entre Peter Pan y Caperucita Roja, entre Moriarty y Poirot: “He aquí la vida, quien la probó lo sabe”.
El poeta se aleja sin amaneceres, canales ni música. En sus manos esconde un secreto. “Todo esto tiene un nombre: la versión Vader”.
(De “El último vuelo del Halcón Milenario”,
escrito en colaboración con Luis Bagué
y publicado en Ex Libris #4)







Poemas


LEE (CHRISTOPHER)
EL LADRÓN DE SUEÑOS

Soy un malvado de leyenda,
un villano de excepción,
vuestra última sonrisa
y la promesa del terror.
Yo he sido Drácula, Rasputín,
Scaramanga y Fu-Manchú;
me he escondido tras las vendas
de Kharis
y me he dejado resucitar
por el doctor Frankenstein.
Como Rochefort,
he perseguido a D’Artagnan
y algo he tenido que ver con los personajes
de Sir Arthur Conan Doyle:
Henry Baskerville, Sherlock Holmes
y su hermano Mycroft.
Hay en mi semblante
vestigios de un miedo ancestral
que la edad no ha limado.
Peter Jackson y George Lucas,
que me conocen de antaño
y saben del dolor que me atormenta,
han requerido mis servicios
para Saruman el Blanco,
un mago a las órdenes de Mordor,
y el conde Dooku,
un sith a la sombra de Palpatine.

Soy un villano de leyenda,
un malvado de excepción.
En el fondo, siempre quise ser el héroe,
pero varias generaciones de niños
construyen sus pesadillas con mi rostro.
Me llamo Christopher Lee.


(De Babilonia, mon amour)





ALL THAT MUSIC

Bienvenida a Xanadú,
donde nos espera Gene Kelly
para mostrarnos los modos
de la felicidad:
ser americano en París,
cantar bajo la lluvia,
visitar alguna vez Brigadoon,
emocionarse con West Side Story,
acompañar a Judy Garland
por un camino de baldosas amarillas,
vivir la Era de Acuario,
ser habitual de cualquier cabaret,
estar presente en la corte de Camelot
y, cómo no, en ocasiones,
tomarse un bellini en el Moulin Rouge.

Bienvenida al lugar
donde se cumplen los sueños;
déjate llevar por todo ese jazz
y cruza conmigo
este particular Paraíso.

Si yo fuera rico…
A fin de cuentas,
los dos sabemos
que tú eres Ginger
en una película
en la que yo soy Fred;
y que, cuando acabe esta escena,
bailaremos juntos
el último vals.

(De Babilonia, mon amour)






AMOR SICILIANO A PROPÓSITO DE CONCETTA

El príncipe de Salina
acaba de llegar a su residencia
estival de Donnafugata.
El palacio,
laberinto de alcobas desocupadas,
recibe a la familia
con una reverencia en ruinas.

Tras la liturgia de bienvenida
en la parroquia,
don Fabrizio se regala
con un baño de sales
para quitarse la tierra
del camino.

El padre Pirrone,
cómplice involuntario en las aventuras
palermitanas del príncipe,
frota con rubor
la espalda del gatopardo,
que toma una copa de marsala
mientras el jesuita comprende,
por vez primera,
la admiración que los esclavos
sienten por sus dueños
y el amor de Bendicò
por su amo.


(De La tristeza de los sabios)