jueves, 22 de febrero de 2007

JAVIER ESTEBAN GAYO


















Mencionado por:
Marco Antonio Raya

Menciona a:
Felideus
Pablo García Casado
Alberto García-Teresa
David González
Natalia Manzano
Elena Medel
Antonio Orihuela
Marco Antonio Raya
Alejandra Vanessa




Bio-bibliografía

Javier Esteban Gayo (Madrid, 1978) Periodista. Reside en Alcalá de Henares. Ha colaborado, tanto con relatos como con poemas, en diversas revistas y fanzines, entre las que destacan Ariadna, Eldígoras, Realidad Literal, Qi, La Plaza Humana, Los Noveles, Letralia, Margen Cero, Parnaso, Artifex Tercera Época, Bar Sobia, La Rosa Profunda, La Bolsa de Pipas, Dulce Arsénico y Cuadernos del Matemático. Junto a María Isabel Rodríguez, Jezabel Rodrigo y Felideus participó en la obra colectiva Siembra de Tinta, galardonada con el III Premio de Narrativa Mago Merlín de la Editorial Celya.




Poética


Para mí, la poesía es un lugar al que a veces se llega o del que a veces se parte, pero básicamente eso: no más que un lugar.





Poemas



SALARIO

Nada he leído hoy, os digo
sólo esta mujer que asciende
de su verticalidad a haber natura
por hacerse artículo de la presencia
–contrición– en el vagón del tálamo,
sumada ya a las horas de un crepúsculo
que se merece, para qué dudar,
cuando las nubes de liar los bártulos
se hienden aceptadas con epígrafe
y las proporciones de neón por pneuma
me empiezan a saber a bodrios leucocitos
con la forma de S. Forma, exactamente
el tipo blur que les aterrorizara
tanto a vuestros hijos, como el escarificado
que aún aplica un cartoné al moriendi
reseñado para toscos hilos
no lectivos, mientras manifiesta
el esplendor en todo un plausible rechazo
al guiño retransaccional o acrílico,
cuajándose el urgir estos montículos brutales
de mi historia aunque no fue.




FRANKENSTEIN

¿Existirá aquel hombre idéntico
a sí mismo, el hombre sobrio y manual
al que arrojé del libro y de los libros
y revierte, aguardo, de la frase al pie,
se yergue en su posible, ataja a grandes
voces la escalera, roza con su hombro
los visillos y las lámparas del siglo,
concatena pálido rencor y larga
el puño que fulgura y teme trunco
en mis cabellos, nítido vapor
como reguero fucsia, agrio portento
el desalojo de lo riguroso
y nudo que acarrea, pobre torso,
pues refila y cruje alucinado?





GINOIDE
a Mamoru Oshii

Mis ojos son la extensión preferente
de una molécula de circonio. Mi mundo,
una nítida colisión entre la cáustica
acelerada del interregno y la trilogía
recién enterrada bajo veraces artrópodos.

Como ellos, acudo a mi tórax. Emerjo de él.

Así, mi episodio: una estaca de rimel
en la cadencia al alud demorado
de un magno estrujón. Así, soy la resta.
Concédeme figurar los muñones finales
que abarques para asentar mi secreto.

1 comentario:

gonzalo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.