miércoles, 7 de febrero de 2007

IVÁN CARABAÑO AGUADO





















Mencionado por:
Santiago Gómez Valverde
Ernesto García López
Rubén Romero Sánchez

Menciona a:
Ernesto García López
Rubén Romero Sánchez
Mariano Martínez
Òscar Solsona
Pep Maiques
Marta Gómez
Luis Antonio González Pérez
Juan Carlos Sancho





Bio-bibliografía

Iván Carabaño Aguado (Madrid, 1975), médico especialista en Pediatría, es autor de numerosos trabajos científicos, y miembro del Equipo Editorial de la Revista de Pediatría de Atención Primaria.
Ha recibido diversos premios literarios, nacionales e internacionales, entre los que destaca la medalla literaria de la Cías Club UNESCO como representante de la Unión Europea por la traducción al italiano de su poemario Razones para no acostumbrarse (1993). Es autor de los ensayos Nanas ortodoxas, nanas peculiares, La muerte de Charlot: temas, personajes y expresiones en las canciones infantiles clásicas españolas y Llorar es sonreír despacio: el impacto en las viñetas de El Roto. Su obra poética está recogida en los libros Mis peces vivos, La historia inventada de Luis Alegría, Si Chet Baker te viera y Pájaro que sufre por el ala derecha, así como en revistas específicas (Cuadernos del matemático, Nayagua, Qi, Ágora, Zincel, Lavarquela, El otro, Las afinidades electivas) y diversos volúmenes recopilatorios. Es el creador del género literario denominado “bloguela”, con su libro Las alas de Ícaro, y es autor del libro de microrrelatos Las enfermedades imaginarias. Sus diarios del 2009 están recogidos bajo el título Esperando a Alberto.




Poética

Busca la palabra por el amasijo de la ternura,
hunde las manos en sus hierros más tristes,
acaricia de nuevo los cristales
de aquello que se ha ido para siempre,
y junta los fragmentos de sus alas,
medita la carne de su cuerpo
y da vida otra vez a la paloma.




Poemas



POEMA 42 (Inédito)

Recuerdo que me sentaron
frente a una planta. Me dijeron: “¿Puedes ver
este brote? Eso es un hijo.”

Siéntate en mis rodillas, niño de treinta años.
Acude, hijo mío, aleluya del aire, cobra
vida en mis piernas. Vuelve
a nacer, que la vida te quiere convocar
de nuevo. Todo ser irrepetible,
que se haga dos, ánimo, venga. Quiero
que cada persona se complete con su opuesto:
que se formen personas que conjuguen
la poesía y la ciencia,
la escultura y la danza,
los amores y el odio.

El mal y el bien quieren subir,
hijo, a tu cuerpo. Déjales entrar.
Ya conocen tu sangre.
También te buscan la admiración, la rosa verde
del espanto, la desgracia y la dicha,
la sobriedad, la picaresca. Hay muchas balanzas
en lo que te quiero enseñar.
Dales cobijo a todas.
Ramifícate de forma incesante:
dos, tres, quinientas veces.
Sé como esa planta perpetua que no descansa.
Llénate de la vida y no bosteces,
que el bostezo del mundo es estar triste
y un bosque en el pecho es la alegría.

Hazte bosque, bosque de tus posibles,
y escucha el canto de tus propios pájaros.
Serénate con ellos y hazte mucho,
vuélvete más en tu persona. Que te daré
la lumbre y los primeros pasos,
si naces otra vez al mediodía.





Propaganda (Inédito)

Te ofrecen un papel lleno de letras,
te lo dan y no preguntas,
extiendes la mano y la sonrisa
como una vendedora amable,
como los monaguillos de la iglesia,
lo metes en el bolso o en el cuerpo,
lo acoges, lo guardas y lo olvidas,
y vuelves la cabeza
para mirar el río,
para llegar de pronto a la fachada,
para dar con la tienda o con la esquina
del siguiente misterio.




El combate de toda una época

La batalla del número uno contra la página en blanco
es uno de los acontecimientos más esperados,
y puede que ocurra en cualquier momento.
Según se ha dicho,
la batalla del número uno contra la página en blanco
servirá para resolver el eterno problema,
el melodrama que mantienen los partidarios de la ciencia pura
(los devotos del uno) contra los corredores de la imaginación
(que defienden a capa y espada la solemnidad de una página en blanco).
Los partidarios de la ciencia pura alegan que el número uno
ya no es el símbolo autoritario que fue en tiempos,
que se ha vuelto un toro manso,
que dialoga más, que ya no replica por todas las calles:
que, en definitiva, ha perdido el bastón de mando y ahora es un número encantador.
Los corredores de la imaginación, por el contrario, llenos de piernas inauditas,
defienden a la página en blanco con la tromba de su carrera,
porque la ven desvalida pero no saben justificarlo,
y quieren relatar su delicia pero les sale el espanto de esa forma inconcreta,
de ese huérfano folio, de esa cara sin vida.
En cuanto se localicen ambos, un fantasmagórico toque de tuba
dará la señal de que todo comienza. Puede que con puñetazos,
o quizá con palabras altisonantes y empujones graníticos,
o sólo con tensión y fiereza, muy cerrados los puños de todas las almas,
lo cierto es que todos nos detendremos
para mirar quién vence.

1 comentario:

Ana Isabel Trigo dijo...

Estimado Iván:

Fuimos compañeros de versos y premios en el V Concurso de Poesía "José Hierro" de Getafe, 22 diciembre 1993. Ha llovido mucho ya, pero me ha gustado reencontrarme con tu poesía. El poema de las dualidades, el canto al hombre con toda su diversidad, me ha parecido grande. Tú precisamente eres el ejemplo exacto de la dualidad, del binomio, al englobar en tu persona al médico y al poeta. Enhorabuena. No tengo dirección a la que mandar estas palabras; espero que las leas pronto cuando entres en las afinidades electivas. Si te apetece escribir, estoy en anais_poet@hotmail.com y en www.anaisabeltrigo.com
Recibe este abrazo,
Ana Isabel Trigo