sábado, 3 de febrero de 2007

ELENA MEDEL














Mencionada por:
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Bio-bibliografía

Nací en Córdoba en 1985 y resido en Madrid, cuyo ayuntamiento me ha concedido una beca de creación en la Residencia de Estudiantes. He publicado los poemarios Mi primer bikini (Premio Andalucía Joven 2001; DVD, 2002), Vacaciones (El Gaviero, 2004) y Tara (DVD, 2006). Mis poemas están incluidos en diversas antologías, y algunos de ellos se han traducido al árabe, inglés, italiano y portugués. Además escribo relatos, y colaboro con artículos de opinión y textos sobre literatura y música en diversas publicaciones: El Correo de Andalucía, El Día de Córdoba, Espacio Luke, Lorito, Mercurio, El País, La Tormenta en un Vaso… Soy una de las coordinadoras de las actividades de agitación cultural de La Bella Varsovia, y mantengo una página web sobre mi trabajo.



Poética

Concibo la poesía como el género de la identidad: me sitúa en el mundo, establece coordenadas, construye mi memoria y lo que soy.
Por lo demás, escribo porque me apasiona la literatura. En el parvulario me aburría mientras los demás se entregaban a las cartillas de lectura: ya venía enseñada de casa. Quizá por eso me gusta tanto el olor a plastilina.



Poemas

De Tara (DVD, 2006)


Pez

Nuestro plato favorito requería cierta preparación. Mi abuela abría el pescado en vertical, leyendo mi futuro.
Sobre la superficie herida distribuía su relleno, con cuidado: las marcas de la muerte no deben infectarse.
Mientras, ella me hablaba. Yo aún era pequeña; había vuelto del colegio, preguntaba qué había de almorzar, relamía mis gracias y decía:
peces como los del verano. Por entonces hacía frío. Y al terminar de comer nos sentábamos juntas, veíamos la televisión juntas, respirábamos juntas cada tarde.
Vivir era costumbre de las dos,
y en verano me enfadaba al verla caminar
orilla arriba
orilla abajo:
yo me enfadaba porque temía perderla en una ola, o que se resfriase, o simplemente estar lejos de ella unos minutos.
Al volver, me sentaba en su hamaca y me ayudaba a limpiarme la arena de los pies, a buscar mis ceras en la bolsa, a despegarme la sal y las legañas.

El invierno es, ahora, amable en esta casa. Al entrar he querido encontrarte tranquila, repitiendo tus historias, sonriendo al recordar los buenos tiempos, como siempre, siguiendo las costumbres de mi infancia.
Pero ahora no estás. Las dos ya no vivimos, y el frío me agarra por la espalda y me golpea, recuerda tantas cosas que vuelvo a tener miedo,
y mis ojos
resbalan en mis manos
húmedos
como el pez del invierno.





Árbol genealógico

Yo pertenezco a una raza de mujeres con el corazón biodegradable.
Cuando una de nosotras muere
exhiben su cadáver en los parques públicos, los niños se acercan para curiosear en su garganta de hojalata, se celebran festines con moscas y gusanos, me cae mal porque me hizo sonreír a mí, que soy tan triste.
A los treinta días exactos de su muerte el cuerpo de esta extraordinaria raza
se autodestruye, y a las puertas de vuestras casas llaman los restos del alma de las mujeres sobrenaturales,
chocan contra vuestras paredes, sus empastes y sus uñas agujerean vuestras ventanas
hasta que sangran nuestras aortas clavadas en la tierra, igual que las raíces.
Al morir nos abren el estómago, examinan con los dedos su interior, rebuscan entre las vísceras el mapa del tesoro,
sacan sus dedos negros de todos los poemas que se nos han quedado dentro con los años.

Un espectáculo.

Pertenezco a una raza desarrollada más allá de los púlpitos. Soy una de ellas porque mi corazón mancha al tomarlo entre las manos, porque coincide en tamaño con el hueco de un nicho;
fresco y dulce como el de un animal, chupad mi corazón para que, al morir, sepan que hemos estado juntos.
Soy una de ellas porque mi corazón será abono. Porque mi sangre, que es la suya, sube y baja por mi cadáver como por escaleras mecánicas;
porque el fundamento de mi carácter, al descomponerse, se incorpora a una especie salvaje
que ladra y que hiere y que te lleva a su terreno, que ignora las afrentas, que jamás se extinguirá.





Tritanopía
Vuestro odio a los colores ha acabado con ella: vuestro odio a lo pagano y las cuchillas. Flamsteed alejándola de su dolor de estómago: es mi estructura, junto a ella moriré.
Tenéis cuanto queríais. Era Alicia: no el diamante. Ningún destrozo: sí dabais la espalda, mordíais muy profundo. Un mecanismo fácil. Una labor sencilla. Tragad. Despidiéndoos como si fuera la última cerveza junto a vuestros chicos preferidos. Las bombillas son frágiles: igual que sus hilos, terminó rota.
ojos de sapo, mi noche esférica, caries en el saludo, inevitable vomitar: cuanto queríais, en vuestras manos. Sois felices, lo conseguisteis.
Reencarnados en mujeres y en hombres, bailáis con vosotros mismos mientras se oxida vuestra lengua de oro falso:
por error, pisasteis charquitos de saliva venenosa, manchasteis la entrada al dormitorio.
Os empeñáis en un nombre del que ella carece, llamándola te quise siempre, estrecho tu mano, no conozco otro dolor que no haya sido nuestro.
Lo habéis conseguido. Acabasteis con ella. En vuestra mesilla de noche respira minúscula por no despertaros: menos aire, menos aire, pequeña, tonta.

¿Besaréis su cadáver?

9 comentarios:

angel dijo...

Sigo descubriendo autores españoles de las promociones afines en tu espacio inteligente. Como a esta poeta. De ella me quedo con las frondas de ese árbol de sabiduría genealógica.


Saludos...

Ana M dijo...

Hola, Elena, Anamanzana al habla.

Esta tarde el primero de los recitales en la biblioteca de Zaragoza ha sido tremendo, me ha impresionado mucho tu paisano Luis Muñoz... qué poesía tan bella y qué cadencia y dulzura al recitar... su voz parecía susurro.

He salido con muy buen sabor de boca, y por eso tengo muchísimas ganas de que llegue tu turno.

Como he visto que es bastante difícil acercarse al poeta, ya que hay muchas personas que lo intentan y muy poco tiempo que dedicar, prefiero escribirte y decirte q no podré saludarte quizás en persona, pero seguro que me maravillas. un saludo y mucha suerte.

guaz dijo...

qué placer leerte Elena! un abrazo desdes Trulalá

Daniel Saldaña París dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Awixumayita dijo...

Si conocerte me caes bien, me gusta lo que escribes, y te tengo una envidia terrible.

Medina Barrantes dijo...

Hola perdon,pero me encanta este blogg y la variedad de poetas tan buenos que pueden caber en ella, me agrado mucho leer estos poemas,abarcan una madurez estraodinaria cuando aun se es joven, que agradable es poder deleitarse con estos versos tan bien puestos. Un gusto gracias por compartir esto con todos nosotros.
un saludo para vos. Poetiza grata labor la de tuya.

Manuel Jorge Luís dijo...

Hola, Elena! Te escribo porque he traducido tres poemas tuyos al portugués - para un blog en el que participo como traductor de poesía española contemporánea - y me encantaría poder enseñartelos. Cómo podré hacerlo? Besos

anana dijo...

me quito el sombrero. aunque no sé si estás, que llego tarde

Gines dijo...

Hola, Elena:

Que disfrute leer tus poemas. son geniales. Sigo tu trayectoria, y gracias por aportar a la poesía tu frescura y tu talento.

Saludos.

Ginés.