sábado, 17 de febrero de 2007

CARMEN SALAZAR


























Mencionada por:
Gloria de Frutos
Amparo Huesa

Menciona a:
Gloria de Frutos
Amparo Huesa
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José María Pinilla
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María Beneyto
Ángeles Lence
Amparo Santana
Lola Pérez-Melero
Dana Mael



Bio-bibliografía:

Nací en Bicorp (Valencia).
Pertenezco al grupo literario “Palabras Andantes” de Valencia.
He participado en tres antologías publicadas:
- En el Umbral de la Palabra (Círculo de Tinta, 1998)
- Invierno Nevado (Centro de Estudios Poéticos ,2001)
- La voz de los versos (Ediciones Atenas,2006)






Mi poética

Trabajo con lo INMEDIATO, pero a través de la poesía lo alejo. Uno la pasión de sentir con la frialdad al escribirlo. Siguiendo la máxima: “Que hay que escribir con frialdad lo que se siente apasionadamente”. Mi poesía discurre desde FUERA hacia adentro. Tomo un detalle de la realidad más inmediata y a través de él, desarrollo el poema. Mi poesía nunca es leída, sino cuando el tiempo ha dejado que su corazón, ese corazón que late en ella, se pare definitivamente. Mis poemas se ensamblan unos con otros, como los vagones de un tren. Quizás es una palabra lo que los une o los separa, o tal vez el significado de una duda resuelta a través del tiempo o todavía en proyecto de resolverse. El poeta necesita de unos silencios entre poema y poema. Ahí descansa el poema escrito y respira el poeta.











Poemas





DESDE LAS FRÍAS NIEVES

Después de muchos años
lo supe.
Supe que como vagones
de un tren interminable,
escritores de siglos atrás
llegaron hasta nosotros
para empujarnos con su vaivén,
hacia un andén
que nos habría de conducir
hacia un destino desconocido.

Escritores que llegaban
desde los bares del Sur
o desde las frías nieves
del Kilimanjaro.
Su movimiento constante
de acá para allá,
alternando la noche de París
con horas muertas en un frío escritorio
de una buhardilla sin ascensor.
Asistiendo al deslumbramiento
de una primera película,
donde un héroe anónimo
les hablaba de miseria y gloria.

PARÍS NO SE ACABA NUNCA
es una frase lanzada al viento
y como polen
recogida por el tiempo
y expandida en todas direcciones.
La experiencia de hombres
que atravesaron fronteras
para descubrir tan sólo,
su deseo de existir
en el punto exacto
donde otros abandonaron sus ideales.

Tal vez París sí se acaba;
pero nunca se olvida:
como una cumbre pisada años atrás
o soñada por el hombre.











LA CAJA DE PANDORA

No la abras
ni la escuches,
que es cristal
de fina capa.

Séllala con cintas de plata
y borra su tinta
con letras de agua.

Es de espuma su imagen
y sus palabras
las lleva el viento
como alondra en una playa.

Es caja y es alma;
y en sus ojos se lee
lo que al silencio escapa.

No hay hojas que tejan
sus raíces amargas,
ni velos que cubran
su desnudez opalina
y sus miradas.

No la abras ni la escuches,
más que cuando alguien
rasgue tu capa.

Mirando en esos ojos,
encontrarás lo que indagas,
y la llave
que esconde secretos de amor,
palabras...











TODOS LOS MARES.

Quiero que converjan
en mis ojos
el color
de todos los mares:
azules, verdes, marrones;
para, cual arco iris,
proyectarlos como un
calidoscopio.

Quiero cerrar los ojos,
para que juntos
se mezclen,
como junta el color
en su paleta el pintor
y los armoniza.

Esos mares recorridos
de arena y roca,
de sol y luna.
Partir con esa luz
que funde los colores
y los desdibuja en la memoria.

Mar con voz que grita
mientras el marinero
mira y calla.
Mar allá,
donde el mar solloza.


(“La voz de los versos”,
Ed. Atenas, 2006)

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