jueves, 8 de febrero de 2007

CARMEN BELTRÁN






























Mencionada por:
Enrique Cabezón
Sonia San Román
José Luis Pérez Pastor
Pedro Montealegre
Íñigo San Sebastián
Alberto Vidal
Antonio Alfaro
Eduardo Boix

Menciona a:
Enrique Cabezón García
José Luis Pérez Pastor
Sonia San Román
Antonio Alfaro
Íñigo San Sebastián
Pedro Montealegre
Isabel Bono
Eva Vaz
José Luis Piquero
Nacho Escuin
Enrique Falcón
Jesús Cuadrado
José Luis Puerto
David Pielfort
Karmelo Iribarren
Antonio Orihuela
David González
Luis Rodríguez Lucas
Odón Serón



Bio-bibliografía


CARMEN BELTRÁN (LOGROÑO, 1981) Es licenciada en Humanidades y miembro de la Asociación Cultural Planeta Clandestino, así como de su rama editorial, Ediciones del 4 de Agosto. Ha participado, entre otros, en diversos recitales organizados por el Aula Literaria de Logroño, el Ateneo Riojano, Ediciones del 4 de Agosto, la Asociación de Vanguardias Arnedanas Aborigen y la Universidad de La Rioja. En el 2005 participó en la Universidad de Covilha (Portugal) en las III Jornadas de Literatura y Cultura no Espaço Ibérico y en la XVIII Edición de la Semana Negra de Gijón. En el 2006 participó en EDITA (Punta Umbría, Huelva) con una videoconferencia, en los VIII Encuentros Voces del Extremo, organizados por la Fundación Juan Ramón Jiménez en Moguer y en las Veladas Literarias de la UIMP en Santander. Ha colaborado en revistas literarias como Portales, Fábula y Bart y ha publicado el libro de poesía Prohibido jugar (CELYA, Salamanca, 2005), así como poemas y relatos en diversos libros recopilatorios. Ha coordinado el libro La otra voz. Poesía femenina en La Rioja (Ediciones del 4 de Agosto, 2005) y su obra poética ha sido recogida en la antología La verdadera historia de los hombres (Eclipsados, Zaragoza, 2005). En la actualidad es la coordinadora del Aula Literaria de Logroño y de la revista literaria Portales.





Intento de poética prestada

Lo que importaba era una posibilidad de evasión, un salto fuera del implacable rito, una loca carrera que ofreciese todas las vías de esperanza. Por supuesto, la esperanza era ser abatido en la esquina de una calle, en plena huida, de un tiro al vuelo. Pero, considerándolo bien, nada me permitía ese lujo, todo me lo negaba, y volvía a ser presa de la mecánica.

Albert Camus en El Extranjero





Tres poemas inéditos


Creciendo
Siempre es otoño en el calendario.
Los meses se secan y las hojas,
agostadas a veces por un calor muy dulce,
congeladas de angustia otras tantas,
van cayendo
callando
cayendo.
A medida que esa suerte
de árbol que soy
envejece,
voy comprendiendo mejor el bosque.
Sauce llorica
me dañé antes mil veces,
me hurgué la corteza con cuchillas
(¿dónde se escondería esa savia
que tan dolorosamente me mantenía viva?)
me hurgué las raíces con los dedos
locos por vaciarme,
por negarme el alimento,
me hurgué el corazón de madera astillado,
lo toqué y mi respiración se detuvo.
Tonto árbol tozudo,
no sabía que ese dolor me salvaba
y que, por fortuna,
sólo logró hacerme más fuerte.





Frío
Nada palpita bajo el hielo.
Pronto supe que dentro de tu piel fría
nunca habitó latido alguno
ni rumor de sangre.
Empieza, amigo,
por considerar al otro un fin
y no un medio
y tal vez te salves de morir congelado.





Poema de invierno
Sólo yo ando ahora por la calle.
Despacito, para no resbalarme,
levanto la vista y veo vaho en los cristales.
Un niño en una ventana.
Solo.
Una chica de mi edad en pijama.
Sola en otra ventana.
Más vahos tras los que nos distingo más rostros.
Todos aguardan a que el cielo
se derrame sin furia en algodón helado,
a que el manto blanco congele de un abrazo
la tristeza de esta estación,
a que el níveo espectáculo les traiga
(quizá el único achuchón del día)
el calor del tacto de otros cuerpos
que se apretujen tras cada ventana
a contemplar la dulce metralla del invierno.
Pero un claro de cielo se abre
y un rayo de sol, frío como el acero,
fulmina los tímidos cristales de aguanieve
que tanta luz regalaban a esta tarde.
Nunca el sol fue tan decepcionante.
Los vahos se deshacen,
los rostros se esconden en sus rutinas
y yo sigo caminando sola por la calle
(más sola si cabe)
maldiciendo este inoportuno sol de enero.

2 comentarios:

toño dijo...

que bueno buenísimo lo del sauce llorica, jaj me encanta, un abrazo

andres dijo...

Encontramos sus poemas por pura casualidad pero nos gustaron tanto que los tradujimos al inglés y los montamos en nuestra página de web: www.mahmag.org. Por favor contactarnos para hacer más traducciones de sus bellos poemas al inglés! Muchas gracias!