martes, 23 de enero de 2007

TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO























Mencionado por:
Víctor M. Díez
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Alfredo Saldaña


Menciona a:
Angel Fernandez Benéitez
Juan Manuel Rodríguez Tobal
Máximo Hernández



Bio-bibliografía

TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO (Zamora, 1957). Ha publicados libros de poesía como Amenaza en la fiesta (1979), La secreta labor de cinco inviernos (1985), Vida del topo (1992), En familia (1994) o El que desordena (2006). En Lisboa apareció en 2000 una antología bilingüe bajo el título Detrás de los lápices. En prosa ha publicado Para qué sirven los charcos (1999) y Calle Feria (2006). Una amplia selección de sus artículos periodísticos apareció publicada como Salvo error u omisión (2003). Ha realizado estudios y ediciones de autores como Bécquer, Carlos Barral, Antonio Gamoneda, Julio Verne o Claudio Rodríguez.



Poética

En otro tiempo creía más en las poéticas. Me parecía, incluso, necesario tener una Poética como quien tiene un patrón o una medida donde envasar estrictamente los poemas, que luego acababan derramándose por su cuenta. De modo que pronto supe que eran los propios poemas los que acababan por expresar -ellos mismos- las cualidades abstractas de lo que denominaremos "mi pensamiento poético", caracterizado por una saludable provisionalidad, por el magma bullente de la misma inestabilidad de la vida. Las únicas poéticas ajenas que me sirven son aquellos poemas que son a la vez himno y doctrina. A mí me vale aún "Aprendizajes", que incluí en 1985 en La secreta labor de cinco inviernos. En él ya estaba contenida una mirada y una posición ante el mundo, que comenzaban por una negación frontal a lo consabido y que terminaban eligiendo las formas de lo inadvertido, de lo provisional, de lo intermedio como soluciones para despedazar las leyes de la corrección, que tanto han empequeñecido a la persona. "Sirvo para que las cosas se vean", dice Sophia de Mello. Y así sigue siendo: estoy convencido de que la poesía es el lenguaje que desordena la mirada y enseña a ver el resplandor de los seres y los objetos, un resplandor más allá de su función, de su utilidad lamentable, de su prestigio desteñido por el uso o por la reputación que los clérigos del mundo puedan haberle otorgado.

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