martes, 2 de enero de 2007

SONIA SAN ROMÁN



























Mecionada por:
Vicent Camps
Odón Serón
Enrique Cabezón
José Luis Pérez Pastor
Carmen Beltrán
Alberto Vidal
Antonio Alfaro

Menciona a:
Odón Serón
Vicent Camps
Carmen Beltrán
Enrique Cabezón
José Luis Pérez Pastor
Joaquín Sabina
Luis Felipe Comendador
David González
Eva Vaz
Karmelo Iribarren
Antonio Gamoneda
Jesús Vicente Aguirre
Alberto Vidal
Eladio Orta
Ignacio Escuín
Antonio Orihuela
Elena Medel
Pablo Casares
Lucas Rodriguez Luis





Bio-bibliografía

Sonia San Román. Villamediana de Iregua, 1976. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de La Rioja. Ha publicado el cuadernillo De tripas, corazón (Ed. del 4 de agosto, 2004) y el libro Planeta de poliuretano (Ed. Crecida, 2005) . Ha colaborado en las publicaciones colectivas del Ayuntamiento de Logroño Cosas de niños Cuentos por encargo y Una palabra en la recámara en los años 2003 y 2004. También ha participado en las antologías Miradas, ecos y reflejos. Del zapatismo a la utopía y viceversa (CGT, 2004), La otra voz, poesía femenina en La Rioja 1882-2005 (Ed. del 4 de agosto, 2005), La verdadera historia de los hombres (Ed. Eclipsados, 2005), Hablando en plata, antología de 17 poetas españoles (Ed. Homoscriptum, México 2005), Poesía y ética (Fundación Juan Ramón Jiménez, 2005) y Poesía Abastos (Ayuntamiento de Valencia, 2006).
Ha colaborado con las webs literarias Nausícaa (http://www.paginadenausicaa.com/) Borraska (borraska.gueb.net) y Los Noveles (http://www.losnoveles.net/) así como con las revistas literarias Portales, Fábula, Entelequia y Bart.

Su blog: http://soniasanroman.blogspot.com/


Poética

Inclinarme,
derramarme
vaciarme,
limpiarme,
contemplarme,
ofrecerme,
compartirme.
Comunicarme.






Poemas



TURQUÍA
Humo
entre las caras,
humo
entre las mesas,
humo
entre los cojines
con espejos.

Humo entre los jugadores
de backgammon,
humo
entre los vasos de té.

Humo
entre nuestros pies descalzos,
humo
de incienso en la Mezquita Azul.

Humo
entre las sardinas del puerto.
Humo
entre los cilindros de kebab.

Humo a borbotones
del carbón que humea
en la narguile.

Humo entre mis dedos.
Humo en mi nariz.
Humo de manzana.

Una luna color humo
asoma por el Bósforo.







LA INDIA
Veo un santón untado de ceniza
entonando mantras tendido en el suelo
en la estación de Agra.

Sus piernas huesudas y sus harapos
manchados de gris
recuerdan los restos de una hoguera
recién apagada
que aún crepita a mi lado.

Algunos hombres sentados
con las rodillas a la altura de los hombros
me miran y sonríen con su boca de piano.

Veo los saris de colores
de las mujeres,
veo el polvo rojo
del pelo de las casadas
y el amarillo del de las viudas.

Masco un tabaco granate
que escupo torpemente.

Una mujer me ofrece un caramelo
marrón oscuro.

Sabe ácido, dulce, salado y agrio.

A veces sabe a pepino
y otras a Coca Cola.

Un tren destartalado silva.

Recuerda tiempos de colonos
de lenguas y costumbres extrañas.

La algarabía aumenta.

Todos gritan en hindi
para llamar la atención del extranjero.

Pequeños vendedores ambulantes
se cogen de mi mano
y me ofrecen collares.

Acaricio una pequeña talla de Ghanesa
que un niño me vende
para que me dé suerte.

Es suave y huele a bosque.

Me penetra el olor a sudor
de los vagones
y el del curri.

Todo huele a cúrcuma
en La India.

Y a incienso
y a bidis
y a basura.

Y huele a niño
bebiendo leche.

Y huele a enfermo
y a viejo.

En La India
se mascan
y se huelen,
y se tocan,
y se miran
la vida misma
y la misma muerte.





ESCOCIA
Un camión cargado
de güisqui Glenffidich
nos adelanta por la derecha
en una carretera
atestada de ciervos
y de vacas con flequillo.

Suena el himno de Escocia
en la furgoneta.

Algunos dormitan,
otros miran por la ventanilla
y limpian con la manga del jersey
el vaho adherido a los cristales.

Algunos mosquitos enanos
se han pegado a su trampa
de alientos cálidos
y de gargantas heladas.

Un caza americano F-16
sobrevuela el lago
como un moscardón insolente.

Dicen que aquí repostan
para ir al Líbano
a seguir con sus asuntos.

Una niña ríe y no me molesta.

Es una novedad estar en paz
con este cuerpo que me envuelve.

Algo me sonríe entre las tripas
y me conecta a la moqueta verde
de antiguos glaciares,
a la turba que destila cascadas
de cerveza negra
y que calentará el hogar
en el invierno.

Algo me tira del centro del ombligo
y me obliga a expandirme
entre valles infinitos,
entre piedras tan viejas
como el mismo Dios.

Quizás vine a buscarle a Él
a estos parajes
donde los hombres
son más hombres
si llevan falda,
donde la tierra se cultiva
con un mimo antiguo,
donde el clan familiar
da el cobijo necesario
a los hijos que vienen.

Quién sabe si,
después de todo,
Dios no es sino
ver pastar a los ciervos
entre una fina lluvia de alfileres,
la soledad de las islas
entre el viento del norte
llamando a la ventana,
la manta de cuadros
que abriga tus tristezas,
la cerveza cremosa
en buena compañía,
las risas de los tuyos
y el corazón en calma.

(Los tres poemas están inéditos y forman parte de un poemario de viajes aún en preparación).

4 comentarios:

Alberto Vidal dijo...

La vieron cruzar Polonia,
pasó Lituania, Letonia...

y cuando llegó hasta Estonia
bajó para Patagonia...

de allí subió hacia Laponia.

¿No les suena? Ella es Sonia.
Ella es Sonia San Román.

Su corazón, de cristal.


(yo soy Alberto Vidal)


Logroño, trece y martes

Óscar Garrido García dijo...

Esa Soni... Cristal de Bohemia.

Vanlat dijo...

Que alegría reencontrarte en esta página, me encantan los nuevos poemas (y eso que el tema de viajes no es lo mío), de nuevo... mis felicidades y enhorabuenas

(Dejé las mariposas, volví a hablar de la sangre derramada)

toño dijo...

si durante ocho horas al día trabajas como tallador de ágatas ónices crisopacios, tu afán que forma el deseo toma del deseo su forma, y crees que gozas por toda anastasia cuando solo eres su esclavo, Italo Calvino dixit, yo te digo Sonia que eres una reina, un abrazo