sábado, 27 de enero de 2007

MIGUELÁNGEL ZORRILLA LARREA











































Mencionado por:
José Blanco

Menciona a:
Luis Caissés
Ana Molano
María Gortázar
Eduardo Mazo
Verónica Dauria
Iñigo Hernández Urrutia
Ricardo Bórnez González
Mayda Pérez Gallego
Camilo Morffe Fuentes
Marisa Gutiérrez Cabriada
Salvador Gómez Lara
Emma Aguirre
Txaro Sierra





Bio-bibliografía

MIGUELÁNGEL ZORRILLA LARREA. Nací en Deusto (Bilbao), 9-VI-1961, pero con raíces familiares en las Encartaciones. Soy licenciado en Periodismo, oficio que no he ejercido. Trabajo de conserje de instituto “por aver mantenencia”, y de vocación guardián de versos (por esto no se suele cobrar).
He formado parte de los talleres literarios El Candil (Basauri, hasta 1991), La Galleta del Norte (Barakaldo, hasta 2001) y Pagasarri (Bilbao, hasta 2004).
He editado 6 obras propias y 10 ajenas en el sello Ed. Eguzki. Y he realizado la maquetación de otras 4 obras. Y si podemos, continuaremos.
Títulos: Que conste en acta (1988), Un billete al futuro (1999), Éxtasis de bolsillo (2001), 7 nombres de mujer y la princesa (2003), De Tierras y de Campos (2006) y Memoria Visual -25 poemas visuales en casi 25 años- (2006).




Poética


Parto de mi fascinación, desde la infancia, por el verso: cuando creemos obvio que todos nacemos hablando prosa... olvidamos que más obvio es que cada persona lleva dentro un corazón, en el corazón un latido y en el latido un ritmo. De cualquier modo, en estos tiempos, en mi entorno, veo postergado al verso (a los adolescentes les avergüenza o estigmatiza hacer versos, y la gente que se cree sensata lo desdeña o desconoce) así que me empeño en ejercer de guardia custodio.
Hay también poesía fuera del verso, de hecho pienso que hay dos clases de literatura: la que es poética, que nos estimula a crecer, a ampliar matices y desarrollar una actitud vital de asombro, búsqueda, imaginación (ponerse en lugar de...) y la que no, que sirve para simplemente pasar el rato, aunque a menudo con gran eficacia y éxito de comercio. Lo mismo casi me atrevo a decir de cualquier arte, o incluso actividad: la escultura, la horticultura, o la edición de textos, por mencionar alguna: lo que no es poesía es banalidad, y luego elija cada cual lo que guste, que el mundo es ancho.











Poemas

UN BILLETE AL FUTURO
Laura, cariño: bienvenida a este mundo
que dicen de locos (¿se ofenderán los locos por el dicho?)
No me dio tiempo a adecentarlo para ti.
No hará más de seis meses que me anunciaron tu llegada...
y empecé por ordenar mi corazón; luego traté
de ordenar mi habitación —y ahí ya me estrellé—; el mundo
lo que se dice el mundo, si te digo la verdad, casi ni lo he tocado.
... Y el tiempo se nos fuga tan deprisa...
... ¡Y tú ya estás aquí!
Muy tarde se me ha hecho ya para revolver chismes,
pero tú pasa y duérmete un ratito
y hazte la despistada concediéndome
que lo que ahora te canto pudiera ser tu nana.

No soy más que un temblor de alegría de verte,
pero no quiero recibirte con mentiras, y por eso
mis primeras palabras han de ser que tengo miedo:
todo este mundo que verás en cuanto abras los ojitos
se nos dio regalado y lo hemos disfrutado como
si fuera eterno, indestructible y poniendo bien a prueba
su resistencia. A veces oigo dentro un crujido bronco y grave
que anuncia que se rompe y que es mortal, como todo y como todos,
como yo, y —malhaya el mensajero— también como tú, amor.
No despiertes aún. No te dejes perder en la congoja.
Malo será que antes no podamos echar a volar algunas risas,
y si cae alguna lágrima, que esté preñada de fe.
Dame un instante más para cuadrar las cuentas de mis ansias.

Siempre he temido ver la hecatombe final
desde primera fila; aún lo temo, quién puede estar libre.
En forma de hongo atómico, de deshielo polar, de lenguas
de volcán, de riadas de arenas sedientas, de virus en tablero
diseñados, o de la simple mano cainita del hombre. Pero aún
tengo más miedo cuando te miro y pienso que puedas
ser tú (y no yo) la testigo del desastre coral.
Tú, tan pequeña y tierna.
Tú y tus hermanitos de tiempo.
Quiero, mientras tú duermes y te canto las penas,
reunir el amor que nos hará sufrible el tránsito.
Te arropo con un beso grande como una vía láctea
y sueño que tu sueño repare el agujero del ozono.

No olvides que naciste afortunada, entre sábanas limpias,
y en invierno la escarcha no rozará tu cuna. Aquellos niños
ateridos, desnutridos, explotados, enfermos, mutilados, exhaustos,
desechados como ruedas pinchadas en las cunetas,
y los que murieron antes de que los recordemos
son hermanos e iguales: la suerte pudo habernos situado
en su lugar, inermes y atónitos, entre el cielo y el suelo.
Les debemos cataratas de amor, desbocadas, lluvias tórridas
que inunden el desnivel entre nuestra turbia luz y su sombra.
Condeno desde aquí al ser que al verte así, dormida,
en la inocencia plácida de tus ojos cerrados,
al conjuro dulce de tu piel recién nacida
no abomine de la mugre, de la usura y de la envidia.

Los padres que te trajeron me caen bien, los conozco de largo y son
buena gente. Pero —iba a decir— no saben lo que se hacen.
¿Y si acaso soy yo el que no sé lo que digo?
¿Y si es que nadie sabe cómo ocurren las cosas?
¿Y si hay una conexión mágica que siempre nos ha de sorprender?
Se empieza por un roce de piel, y acaba por surgir de pronto un niño,
y ya nada es más querido que la pregunta que brilla en sus pupilas
y los viejos afanes se vuelven futesas que se desmoronan
al candor inflexible de su llanto de mando.
Duerme tranquila, cielo, porque eres la esperanza
—da qué pensar que la esperanza tenga tanto sueño—.
Tan pronto como despiertes te abrumaremos de mimos.
Hemos comprado en ti un billete al futuro.

Laura cariño, ya lo ves, soy un desastre. Quería darte un mundo
feliz y sólo he conseguido una nana triste y desobediente,
pero que es mi verdad, y es tuya para siempre. Si algún día
otra Laura pequeña, con su llanto natal te reclama la cuenta,
enséñale estos versos, ve tachando lo negro que hayas transfigurado
con tu presencia y siéntete orgullosa de haber mejorado
el poema. No por ti ni por mí, sino por ser el signo
de que continuaremos aún vivos de algún modo, y la antorcha
por el amor prendida seguirá dando luz.

(Ed. Eguzki, Bilbao, 1999)










Seleccioncilla de poemas cortos del libro ÉXTASIS DE BOLSILLO,
Ed. Eguzki, Bilbao, 2001

EL ARTE DE NOMBRAR
La ausencia del calor se llama frío;
la ausencia del amor no tiene nombre.




CLASIFICACIÓN OMNISCIENTE
Hay tres clases de amores:
1.– Los que son correspondidos por las dos partes;
2.– Los que sólo son correspondidos por una de las partes;
3.– Los que no son correspondidos por ninguna de las dos partes.




SABES QUE TE ESTOY MIRANDO (Manual de seducción)
Sabes que te estoy mirando.




BRINDIS
Sabiendo que existes tú,
¿cómo podría conformarme con menos?




...PORQUE NO SABÉIS EL DÍA NI LA HORA
Cada diez pasos miro hacia atrás
por si acaso me busca.
Reconozco que soy un iluso.
Pero ¿alguna vez podré perdonarme
si la pierdo
sólo por un descuido?




TODO SIRVE (para el convento – decía el fraile, etc. )
Un amigo viene a ser todo un chollo.
Una amiga puede ser media vida.
Una amante es casi la muerte.
¡Y a veces tengo unas ganas de morir...!




DILEMA (extracto concentrado de Cantiga de amigo)
Sabes que eres mi amada;
sólo
dime que eres mi amiga.







SOLEDAD DE LAS COSTAS (abarrotadas de bañistas al sol)

Hoy
te quiero
tanto como te
quisiera si fueras tú
el único bikini
de esta
playa.



LA BUENA EDUCACIÓN
Pasar a tu lado
sin abalanzarse,
sin orear tus dunas
ni empapar tus valles
ni mullir tus tierras
ni llenar tus cauces.
Ni caer despeñado
por
tu
pelo
suelto
y
ahogarse.




COPLA
Te quise desde siempre;
siempre te quiero,
y te querré por siempre
pero
ya no te espero.




NOLI ME TANGERE
Para hoy mi piel
ya se ha desescamado
de todas las células
que llevan
tu huella.
Y no me queda ni una.
No me toques.




SIC TRANSIT
Me dicen que tu madre
te apremia a que te cases con Fulano.
No acabo de creerlo.
Tu madre me quería a mí.




ESTA CIUDAD (urban poetry)
En esta ciudad misma,
después de lo pasado,
aún cabemos tú y yo,
sea uno a cada extremo.
Y luego habrá quien diga
que no es hospitalaria
esta ciudad.











MARIBEL
Porque sé / que vengo de muy lejos
pero no sé a dónde ni cuándo he de volver
porque soy / como esos trenes viejos
Maribel,
¿qué es lo que tú eres, vía muerta o andén?

Cada vez / que cruzo tu mirada
yo me siento una vaca junto a un paso a nivel;
más allá de ti no espero nada...
Maribel,
¿sabes tú a qué hora pasa mi último tren?

Qué sé yo si marchas o si vienes,
qué sé yo si llegas o ya estás...
Cuánto amor se fuga en esos trenes,
se pierde en los andenes,
se esfuma por la puerta de atrás...

Mira bien dónde vas...
Éste es el tren de irás y no volverás.

Se me van / las horas y los días;
se confunden el antes y el después.
Tiempo y tren / se aburren por las vías...
Maribel,
¿has visto tú pasar al último tren?

Porque soy / como esos trenes viejos
arrumbados en la última estación;
porque voy / igual que los cangrejos,
cruzando los espejos
al fondo del cajón...

Cada vez / que encuentro tu palabra
se me cae a trozos el ayer;
me dirán que estoy como una cabra;
galopamos: lo noto porque ladran;
no pienso dar el brazo a torcer...

Maribel...
Dime si acaso tú eres mi último tren...




(De 7 NOMBRES DE MUJER Y LA PRINCESA, Ed. Eguzki, Bilbao, 2003)

2 comentarios:

Uno que mira dijo...

¿Ana Molano sigue escribiendo?
Perdona la invasión, así, tan de repente.

Me encontré por azar hace mucho Para comprar una nana a los mayores. Hoy ha vuelto a mí de manera misteriosa (hoy todo es misterioso, créeme) y mi curiosidad me hizo buscar por Internet.

Y me trajo aquí.

Miguel Ángel dijo...

Saludos soy Miguelángel.
No hay invasión que perdonar, se supone que para eso están estos medios de comunicación, para preguntar, responder, indagar y lo que se logre.
Hace un año y cuarto o así que no veo a Ana. No me importa mucho si escribe o no, ya se sabe que los poetas son los únicos que hacen poesía, y luego si quieren la escriben, y si no, pues no. Y ella es (con perdón del tópico cancioneril) poesía en movimiento, en vida.
Quizá no escriba mucho porque es muy polifacética y habrá de dosificarlo todo. Pero yo intuyo que no le abandonará la vocación, ya digo, aunque no escriba.
Perdona tú también la invasión mía, no creo conocerte en persona y me gustaría saber, si no es indiscreción, cómo llegó a ti (o llegaste tú) al libro de Ana... lo que me quieras contar, si quieres.
Puedes escribirme a popito94@yahoo.es o a mazl6169@gmail.com
Hasta la vista.