miércoles, 24 de enero de 2007

JUANJO BARRAL
























Mencionado por:
José Mª Gómez Valero
Luis Felipe Comendador
Iván Mariscal
Manuel Ortega
Manuel Fernando Macías

Menciona a:
Aurelio González Ovies
Miguel Rojo
Belén Artuñedo
Javier Berros
Antonio Gómez





Bio-bibliografía

Oviedo, 1962. Filólogo, periodista, escritor.
Narrativa: Londres (CEI, Gijón, 1992; Baile del Sol, Tenerife, 2003). Gran reserva (KRK, Oviedo, 1994). Cuéntame un cuento (VV.AA., KRK, Oviedo, 1994). Parece mentira (LF Ediciones, Salamanca, 1999). Navajo Bridge (en imprenta).
Poesía: 37 latidos (Baile del Sol, Tenerife, 2000). Poemas de andar por casa (Crecida, Huelva, 2001). Pop supuesto (La Última Canana de Pancho Villa, Oviedo, 2002). Teoría de la relatividad (Renacimiento, Sevilla, 2002). ¿Todo ba vien? (El Arbol Espiral, Salamanca, 2004). El eco de nuestros pasos (La Última Canana de Pancho Villa, Oviedo, 2006, y en www.escritoresdeasturias.es).



Poética


OBJETIVO


Una palabra se abre paso como puede
entre antenas parabólicas que emiten
conversaciones cancerígenas.
Busca dónde aparcar a salvo de autos que gritan
con todos sus neumáticos y todas sus frustraciones dentro.
Trata de salir indemne de una frase lapa,
de una encerrona, de una cacería cultural.
En televisión hay un programa piloto que la sobrevuela.

Se abre paso como puede una palabra
que quiere arar la tierra que otros riegan con pesticidas,
que quiere asaltar el corazón que otros han secuestrado,
que quiere no ser dura ni arma, sino pan y lluvia.
Que quiere.

Como otros no.















Poemas


DE AMOR Y OTRAS CATÁSTROFES


Ojalá fuese yo el mensajero
y no quien recibe la noticia
de tu abandono.

Ojala fuera manillas del reloj
que da vueltas al tiempo
y no pasto del paso de los días.

Ojalá cuna de alguna
revolución pendiente
y no el crío que llora
bajo los bombardeos.





LONDON CALLING

Podría hablar de la primera exposición que vi desencajado
de Bacon. De aquella cena enmarcable
en el Smiths de Covent Garden. De las entradas por el jardín
de Lady Di en el restaurante San Lorenzo. De la coincidencia de Agassi en el Froosts comprando yogures un junio de Wimbledon.
De las mañanas dominicales en la gloria de Candem. Podría extenderme en lo único que me preguntaban
los colegas al volver: qué tal el concierto de New Order, dónde pillaste esa camisa, tienes que contarnos lo de Boy George
el otro día en la iglesia de Picadilly...

Pero prefiero hablar de lo que a nadie importaba: de las manos
que fregaron miles de platos y tenían un aspecto tan lastimoso
que no se atrevían a salir, no se atrevían a salir ni siquiera
de sus bolsillos cuando libraba.
De los menús que serví a tantas turbas de hooligans asociados
para celebrar por todo lo bajo el party de Christmas. De las paradas
y paradas de metro rodeado de currelas por todas partes empezando por la mía. De los humillantes controles de aduana
para entrar en UK y veamos adónde vas y cuánto dinero llevas
y me lo enseña usted si es tan amable
como si no. De los inspectores de inmigración buscando a un tipo
con mi nombre y apellidos porque estaba en la agenda
de una amiga a la que impidieron la entrada en Gatweek.
Del mal trago en el Home Office con el visado.
De la pandilla de bastardos que casi me linchan por español.
De los neonazis en Trafalgar aterrorizando al propio Nelson.
Del paquistaní que me trató tan peor como los ingleses a él.
Del nudo en la garganta con las bombas del IRA en Oxford Street.
De la movida con un maricón en los baños de un cine del Soho.
De la debacle emocional aquel día que aquel hombre en aquel festival en Battersea Park me golpeó con aquella sinrazón evidente.
Del impacto ante los cientos de homeless que dormían al ras de varios grados bajo cero en la estación de Embankment.
Del pánico tantas noches a la altura de Putney.
De tanta desolación.

Que también hubo.
Y nunca lo conté.








DÉJAME QUE TE DIGA


Hay virtudes que te admiran. Decididamente.

Al mundo le gustaría parecerse a ti alguna de sus muchas mañanas
de barbarie. Quiere hablar contigo para que le expliques
cómo se despiertan los capiteles.

Hay novelas que te echan de menos, hay poemas que quieren leerte.
Son la envidia los sueños que acampan en tu paraje.
Y conservas ese don especial para hacer sonreír
a las seis de la tarde.

Últimamente los autobuses se empeñan en seguir tu línea. El metro se hace una medida de tus posibilidades. Hay un cielo que quiere tener hijos
que te cortejen
entre verso y verso.

Y hay un verso dispuesto a tener versos

que te versen y versen.

Que te versen con locura.

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