miércoles, 17 de enero de 2007

JOSÉ LUIS PUERTO























Mencionado por:
Enrique Cabezón

José Luis Pérez Pastor
Vicente Muñoz Álvarez

Basilio Sánchez
Carmen Beltrán

Rafael Saravia
Bruno Marcos
Miguel Florián
Rafael-José Díaz
Fernando Díaz San Miguel
Juan Luis Calbarro
Jorge Fernández Gonzalo
César Augusto Ayuso




Menciona a:

Por orden alfabético,

Carlos Alcorta
César Augusto Ayuso
Enrique Cabezón
Antonio Colinas


Rafael-José Díaz
Jordi Doce
Diego Doncel
Asunción Escribano
Miguel Florián
Rafael Fombellida
Fernando Gómez Aguilera
Juan Antonio González Iglesias
Fermín Herrero
Alejandro López Andrada


Bruno Marcos

Vicente Muñoz Álvarez
Lorenzo Oliván
José Luis Pérez Pastor
Ángel Rupérez
Basilio Sánchez
Tomás Sánchez Santiago
Vicente Valero
Álvaro Valverde
Manuel Vilas




Bio-bibliografía:

La Alberca (Salamanca), 1953. Licenciado en Filología Románica por la Universidad de Salamanca. Se dedica a la docencia. Poeta, etnógrafo, traductor de poesía portuguesa, crítico de arte. Obra poética: El tiempo que nos teje (1982), Un jardín al olvido (1987, accésit del premio Adonais), Paisaje de invierno (1993, premio “Ciudad de Segovia”), Estelas (1995), Señales (1997, premio “Gil de Biedma”), Las sílabas del mundo (1999), De la intemperie (2004). Reunión de poesía: Memoria del jardín (2006)




Poética


EL TEJEDOR DE PALABRAS

Palabra, la poética, de la larga distancia, de la inactualidad. Palabra a la intemperie y a contracorriente. Que se atreve a verbalizar el itinerario hacia el centro, hacia lo primordial, a la semilla, desafiando un tiempo de profanaciones. Palabra que trata de llegar hasta el fondo, en una época de exaltación de lo trivial y de lo superficial.Palabra -ya lo hemos dicho- a la intemperie, a contracorriente, más allá de ciertos decires prestigiados, obvios y transitivos los unos, intransitivos y herméticos los otros. Porque nunca es palabra de escuela ni de consigna. Está siempre en esa travesía desde el corazón humano hacia el corazón humano de hoy y de mañana, por unas vías secretas que se escapan a toda manipulación y a todo manejo. Amiga del silencio y de la luz, de la noche y la música. En sus recintos, tan llenos de murmullos, tan acogedores, resuena el mundo y el ser, nuestra verdad más pura.Palabra que busca trascender vivencias, emociones, experiencias, sentires efímeros del hombre, y darles un alcance duradero, que pueda servir a la tribu como sentido, consuelo, belleza, reconciliación, armonía.Palabra de la revelación, frente a otros lenguajes utilitarios y uniformizadores, que nos escamotean lo más verdadero y lo que más nos importa de nosotros mismos y del mundo. Palabra que nos ayuda a crear y a configurar el lugar, el territorio, el jardín, en el que vida y muerte, amor y desarraigo, alegría y dolor... no sean sino caras de una misma moneda cuya totalidad nos está destinada si sabemos mirar y entender.



Poemas


ELEGÍA POR “LA LUISA”

¿Quién devoró tus manos para el polvo?
¿De qué balcón colgaste
Las sábanas blanquísimas
Estampadas en tu cuerpo de verónica?
Lloran las ventanas,
Las paredes lloran.
Los hijos que no has parido nunca
Invocan tus senos de verdades
Rendidas en la tierra
Ante jacas infértiles,
Eternamente locas.
Ya no hay mañana para ti. Se fueron
Las últimas estrellas de tus noches de agosto.
¿Cómo te has muerto ahora
En estas alcobas tan de barro,
Tan de misterio, sin sangrar los besos?
Ya no vendrán los pinos
A llorar con sus larvas plañideras,
Ni tu boca dirá las palabras de siempre.
Te has ido
Y parece que aún no habías llegado
A anunciar por las calles
Tu muerte vespertina.
Ya no te morirás. Tu cuerpo aguarda
La llegada de todos los veranos,
Del otoño, del hielo. Tu semilla
La tienes ya sembrada:
Recogerás abrojos,
cardos,
olvido.

[Un jardín al olvido, Col. Adonais, Madrid, 1987]



ESTELA PARA MADRE
QUE ZURCE CALCAÑARES DE CALCETINES

Umbral entre cocina y campocasa:
Sentada en silla zurces
Bajo una luz tan pobre
Que da al oscurecer el encargado.
Una única bombilla
Rescata los rincones de las sombras,
Bombilla en el umbral de ese espacio tan nuestro,
Y tú bajo su luz repasas calcetines.
Escena en la memoria
De anunciación sin ángel:
No hay arcos palaciegos
Ni ropajes bordados con la gula del oro
Ni siquiera las alas dibujan el espacio.
Es otra anunciación:
La de un tiempo zurcido con hebras de pobreza,
La de una luz que enturbia
Y emborrona las músicas del alba.
Con el cincel del corazón
Grabo esa estela tuya
Que ya nos pertenece.

[Estelas, Aguaclara, Alicante, 1995]



CUCHARILLA

A diario disuelvo
En mi café el azúcar
Con esa cucharilla con la cual mis dos hijos
Tomaban la papilla cuando eran
Muy niños todavía, tiempo de oro,
Que sigue en el cajón de la cocina
Con su brillo de siempre,
Con su inocencia, ay, también de siempre;
Y la llevo a mi boca
Con las gotas calientes de café,
Con las gotas calientes
Aún de aquellos días
Que en mí siguen tan vivos
Porque es la matria de ellos.
Y llega al paladar,
Al cielo de mi boca ese consuelo,
Ese amor que se encuentra
En haber compartido la cuchara
Para alzar la papilla o el café
Hasta el cielo mejor de nuestros días.
A diario necesito
La infancia de mis hijos, la disuelvo
Como azúcar lograda en mi café;
Saco la cucharilla
De ese cajón que se halla
Tan vivo en mi memoria,
Y doy vueltas al vaso
Y resuena el cristal, su transparencia,
Como en los días claros, tan hermosos.
Y papilla o café
Dan lo mismo, que todo
Se nos vuelve nutricio si sabemos
Despertar su sentido, llegar al corazón.
A diario disuelvo
Mi vida en lo que amo.
Nunca me faltará
La mejor cucharilla.

[Topografía de la herida, inédito]

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