miércoles, 17 de enero de 2007

GUILLERMO CANO ROJAS





















Mencionado por:
Mª José Pastor

Matilde Selva

Pedro Montealegre


Menciona a:
Pedro Montealegre
Elena Escribano Alemán
Antonio Martínez Ferrer
Eduard Marco
Begoña Pozo
Ángel Montesinos




Bio-bibliografía

Guillermo Cano Rojas (Córdoba, 1976). Es licenciado en Historia del Arte en la Universidad de Granada, y actualmente está realizando la tesis doctoral en el Departamento de Escultura de la Facultad de Bellas Artes de la U.P.V. Desarrolla actividad como freelance en el ámbito del comisariado de exposiciones, y en la organización de actividades culturales y poéticas (Espacios Híbridos de Escritura Fugitiva, Noches de Gimnasia Poética, Uni-verso Fragmentado). Es co-editor del libro Fugas Subversivas: reflexiones híbridas sobre la(s) identidad(es), y ha publicado artículos ensayísticos sobre arte contemporáneo y crítica cultural. Su primer poemario, Querido espacio en blanco, ha aparecido en la antología de poemas Polimnia 222 y en la revista Sphera. Actualmente trabaja en su segundo poemario: Aricia.
Blog: http://www.miausenlostejados.blogspot.com/





MAULLAR EN EL TEJADO O LA POESÍA ES
LO QUE HACE LA VIDA MÁS INTERESANTE QUE LA POESÍA


Escribir es un medio para decirme, una posibilidad de creación permanente. Por eso, me interesan las definiciones de la poesía que logran ampliarla en lugar de reducirla por razones estéticas, ideológicas o académicas. Quizá sea una definición de Paul Valery –declamada por Pedro Montealegre- la que más me ha gustado: La poesía es lenguaje y experiencia, sentido y sonido. No creo ni en las mitificaciones que construyen la poesía, ni a sus poetas. Todos sabemos como suenan las cosas huecas. Me es más deseable concebirla como algo vitalista que no niega ni olvida los pesimismos o las propias imposibilidades que produce vivir en la realidad, buscando afirmar vida allá donde aparentemente no la hay. Quizá por eso, sin ser explícitamente política, toda mi escritura está atravesada por una conciencia politizada.




Poemas


1. *******************************
DUERMEN (PECES EN EL ESPEJO)
Quedaron todos los peces dormidos,
con sus vientres inflados hacia arriba,
oníricos los ojos, y con su boca abierta,
con su boca abierta.
Han ardido los manglares, ardieron sus aguas,
cenizas abrigaban las piedras oscuras
y las ascuas, en Morse, no cejaban de chapotear
estrellas densas y pesadas.

(DUERMEN) PECES (EN EL ESPEJO)
Tiempo baldío, fantasmas por casa,
y el cielo un poco más alto
cuando más se cierra la noche.

(DUERMEN PECES) EN EL (ESPEJO)
Pudo coser y descoser el silencio
la red de arrastre de los informes ojos,
pudo ser silbo sobre un espigón extasiado,
descifrando crípticos idiomas,
la carne no dicha del extraño huerto de Getsemaní,
los chill-out de las fiestas de Granada, salas de musculación,
miradores de la Alameda, y últimas calles
del casco antiguo.

(DUERMEN PECES EN EL) ESPEJO
Están prendiendo con llamas celestes
diarios adolescentes escritos en desvela,
arden plegarias, polvo al fin, humo
que será rastro para astros forjados
con el estaño frío de poemas azules
esposados contra la pared, cuando las horas
eran quejidos blancos en las ventanas,
y tenían la inercia de la fuga aún caliente.



2. *************************

Ícaro besaba a Don Quijote,
Medusa, placida, daba de beber
a los gorriones en los arroyos,
y Sísifo gozaba con Hércules,
el Minotauro y Afrodita.
Peter Pan, prudente,
se masturba a cierta distancia.
Los éxtasis utópicos de las azoteas
formaron un haz de placer.
Para barrer el corazón se canta junto a de la ventana
los chicos no lloran tienen que pelear.
Ahora son verdes,
verdes las gafas, la nariz,
verdes los glóbulos verdes
y verdes las letras escribiendo sobre mí.
Abducido en un hipnótico mundo hipnótico
miro el brillo de las estrellas sobre un oscuro
charco sideral. Duermo, me agito y duermo,
me agito y duermo, me agito y duermo




3. ************************************

Me quedaré aquí tumbado
sobre el blanco del papel.
Me hago el muerto, el leño naufragado,
un bañista desconocido alejándose de la orilla.
Mientras la tarde exhala el humo verde,
los últimos campos recién ascendieron a páramos.
Los ojos bien apretados no dejan ver,
como Marat pintado por David,
de este brazo gotea un río de sueños.
Hemorragia de Peter Pan formando
un pequeño mar de plástico, y lo sé,
moran tiburones errantes, acercándose
a orillas del río pecho, cuando alimentan
su inextinguible ansia
de los hijos de Saturno.

Todo queda en casa, dice el segundero,
todo suspendido sobre el último hilo
de la deshilachada cuesta de los días,
ávido el silencio,
y feroz la memoria.

2 comentarios:

poetika2005 dijo...

Hola Guillermo. Me ha impactado el surrealismo y la originalidad de tu poema "Duermen peces en el espejo". Y te agradezco públicamente la iniciativa y el hueco que me hiciste en el proyecto Uni-Verso Fragmentado, en donde recitamos poetas de diversos estilos y tendencias de esta Comunidad. Estaba tan ilusionada que recité de maravilla (eso me dijeron)y desde entonces he perdido esa inexpresividad plana de la timidez.
Un fuerte abrazo de Matilde Selva.

benyrema dijo...

Hola Guillermo me alegro de verte otra vez (en la foto). Fuertes tus poesías como tu mirada. Vicente