viernes, 12 de enero de 2007

BERNARDO SANTOS RAMOS















Mencionado por:
Lucas Rodríguez Luis
María Ruiz Faro
Daniel Fernández
Juan Antonio Bermúdez
David Benedicte

Menciona a:
Lucas Rodríguez Luis
Antonio Orihuela
Jorge Riechman
Fermín Herrero
María Ruiz Faro
Juan Antonio Bermúdez
Daniel Fernández Rodríguez
Efraín Bartolomé




Bio-Bibliografía

Nací en Soria en 1962. Vivo en Sevilla desde 1970. Soy especialista en Farmacia Hospitalaria y trabajo en el Hospital Universitario Virgen del Rocío desde 1987. Soy el director de una revista científica y tengo publicados varios libros y muchos trabajos científicos sobre mi especialidad, pero supongo que eso no hace al caso.
No vivo para la poesía, y mucho menos de la poesía. Vivo, simplemente, y la poesía me acompaña. No soy un frecuentador de recitales. No mando trabajos a los premios, probablemente porque antes sí los mandaba y no me dieron ninguno. Leo toda la poesía que las otras actividades me permiten.

Libros publicados: Terraza al infinito (Padilla 2000), Amor desobediente (Padilla 2002), Con el paso cambiado (Padilla 2006)
Presencia en antologías: Cierzo soriano. Poetas para el XXI. (Soria Edita 2003), Voces del extremo. Moguer. (Fundación Juan Ramón Jiménez 2004), Voces del extremo. Moguer. (Fundación Juan Ramón Jiménez 2006).
He publicado poemas sueltos en diversas revistas.




Una supuesta poética

¿Qué hace un poeta en la intendencia?. El malditismo, el compromiso, el filo de la navaja no son imprescindibles pero ayudan y pienso que me importan más las biografías que los textos, cuando mis dioses mordieron la muerte o el exilio, Federico, Cernuda, Vallejo, el peruano Belli, la Belli nica-yankee-americana, o fueron diezmados por la guerra, la enfermedad interior o la barbarie, Gelman, Brecht, Cardenal, Machado, Goytisolo.
Amo la poesía por encima de todas las cosas y envidio profundamente a los poetas, a los verdaderos poetas. Amo a Vallejo como a mi mejor amante y a Federico en Nueva York más que a mis entrañas. He leído a todos los opuestos, he descifrado la poesía incomprensible y me he aburrido con auténticos pelmazos. También me reí con Juaristi, con Sor Juana o con Lizano, poetas tan distintos, que releo por llevar la contraria. Recito en la ducha las coplas de Manrique y en el autobús algún verso en italiano.
Sin embargo tengo en el altar mayor de mis tardes de sábado hornacinas reservadas solo a los grandes compañeros de mi viaje, aquellos perdedores que se dieron a sí mismos sin engaños, Cernuda, Quevedo, Federico. Llevas razón, también hay en mi altar alguna vela para ganadores natos a los que todo les perdono, como el cura Eliot o el Neruda rojo burgués impenitente.






Poemas


VINUESA 1

Perderse entre los pinos. Subir a lo más alto para encontrar los huecos infinitos y oír a los átomos por las agujas verdes. Sentir la tensión de aquel músculo olvidado cuando aprieta el repecho. Respirar hondo para meter al mundo en las costillas. Hacer crujir la ramas secas con las botas viejas. Mirar la montaña y predisponer el corazón a la llanura.

Hacer resonar en el fondo de la caja torácica una oración, una alabanza a la belleza, una petición de la justicia. Ver el haz atravesar la espesura. Parar y beber un chorro de agua clara. Saludar a las cumbres desde la humildad humana. Tener un pensamiento para los que están lejos; para los cuerpos que habitan sólo en el deseo.

Y por encima de todo regresar. Volver a ver los prados, las cercas, los aperos olvidados contra el muro. Reconocer la carretera con su puente. Regresar sobre todas las cosas. Sentir que pisamos la calle, los escalones de la casa. Reconocer que el mundo gira, a pesar de todo, que hay una dimensión humana de las cosas. Entrar de nuevo a la faena, ponerse manos a la obra.

Del libro inédito “Vinuesa, Zahara y otros lugares




***



dos negruras no hacen una luz
como dos no suman uno
si uno se empeña en no sumar
si uno es carne de membrillo en la casa de empeño

por más que se empeñen
padres, maestros, jueces, policías,
predicadores, gurús, los telediarios

por más que se empeñen
cuberterías de plata, y manteles de hilo

por más empeño que quepa en una mano
avariciosamente hacia ti
hay empeños congelados
ciega
yerta
pétrea mano que hoy no es eficaz

dos negruras no hacen una luz
y dos jirones no hacen drama
de la vacuidad de corazón
del despojo de flor

ni aunque se empeñe toda la escuela de Boston

Del libro inédito “Steady cam






BIOGRAFÍA, POR DECIR ALGO

En medio de mi alrededor, fui voyeur,
lector, copista de bellas biografías,
espectador y hagiógrafo de la libertad que me falta.
Cronista y relator, compilé los besos y los versos de los otros,
los viajes y las risas de otros,
las noches y los días de otros,
los deseos y los sueños míos.

Como un filatélico guardé el placer ajeno en mi álbum triste,
desde la barrera, desde la sala de doblaje.
Bibliotecario y farmacéutico,
clasifiqué el tiempo y el espacio en que otros se movían;
en las orgías siempre estuve en la intendencia,
en los días en que se hace la historia, miré bien para contarlo.
Ni autor, ni director, ni actor, ni siquiera personaje,
me situé en el patio de butacas.
El río de Heráclito lo he visto desde el puente.

No confieso que he vivido, ni estuve a la sombra del ángel.
Tampoco perdí arboleda alguna,
pues del páramo salí camino de la estepa.

Del libro “Con el paso cambiado

2 comentarios:

Maria dijo...

Hola , yo también soy farmacéutica, y antes de empezar a estudiar, dedicaba mi tiempo libre a leer y escribir. Me sorprendí al saber que no era la única que compartía el amor entre éstas dos actividades tan diferentes.Muchas veces me sentí, como usted dice, situada en el patio de butacas y miraba al mundo como si no me perteneciera.Hace poco que me recibí, y ahora espero convertirme en la protagonista de una obra apasionante, volver a leer novelas, poesías, conocer gente y lugares. Me gustaría que si alguna vez, tiene tiempo de escribirme,lo haga, ya sea para compartir algún poema, alguna vivencia o incluso, un consejo. Muchas gracias. María

Ivan Vergara / Appu dijo...

Estimado Bernardo:

Encuentro este espacio en la red, encuentro en él poemas tuyos, encuentro o reconozco en él una voz poética, que apenadamente confieso, envidié sigilosamente durante la lectura.

El sábado compartiremos mesa en Voces del Extremo, será un auténtico honor.

Saludos desde Sevilla, a un costado de la Alameda de Hércules.