domingo, 3 de diciembre de 2006

VÍCTOR M. DÍEZ
























Mencionado por:
Marcos Canteli
Eloísa Otero
Raúl Vacas
Susana Barragués
José María Cumbreño

Menciona a:
Eloísa Otero
Tomás Sánchez Santiago
Miguel Suárez
Aldo Z. Sanz
Carlos Piera




Bio-bibliografía

Poeta. Nacido en León en 1968. Entre sus obras publicadas se encuentran títulos como Evaporado va, Oído en tierra, Voz fuera de campo, Ser no representable o Circo varado. Siempre ligado a la escritura, ha colaborado en diferentes diarios como columnista, así como en revistas literarias, Festivales de cine (como SEMINCI), catálogos de pintura o guías de viaje. Es conocido por sus trabajos con músicos (SIN RED, cuarteto de improvisadores), grupos de teatro y, en general, como agitador cultural y creador proyectos estéticos contemporáneos.






Poética

Se obstina uno en el intento de ir más allá de las estéticas conservadoras, comerciales, imitativas, estériles o sublimes. “Canto contra la pureza; y en eso/ soy dócil a mi dios herrumbroso...”, puede leerse en uno de mis poemas. Contra quienes hablan de “la tradición” como algo unívoco y sacro, reclamo que mi tradición también es de este mundo: Holan, Rimbaud, Montale o Vallejo, entre otros, son compatriotas y maestros míos.“Espinoso y atonal”, así ha descrito mi voz algún crítico: Sí, músico de free jazz, si fuera músico, baconiano en la manera de trabajar la tela... Deudor del cine maravilloso de Cassavettes, hermano en el arte de la improvisación. Sí, quizás, ojalá, sea yo ése. Mi compromiso es con la escritura viva, que vivifica, contra el poder que allana las voces, contra el vaciado general de las artes y de la vida. Mis únicas armas son la imaginación, la libertad y el riesgo, en perpetua metamorfosis.







Poemas



Gazpacho del pintor trabajando

Tomates muy maduros. Corta, pela, tritura. Rojo.
El pimiento verde. Pan mayor, hueso, tierra.
La sal gorda y la sal fina, cristales rotos hacia el interior.
Oro viejo en el aceite para mudez del brillo.
Nieve deshecha del pepino, peladuras, desnudez y agua multicolor.
Dedos, ojos; manos, labios, lengua; respiración.
La sencillez ámbar del ajo, alojándose.
Lo que remueve un hombre agachado cerca de la tierra.

El cuenco incoloro, la cuchara invisible. Invitación.



Dibujo

¡Sucumbe, precipítate!
Crees oír una voz.
Es el contorno, el límite de tu dibujo.
No, no es nadie en el paisaje
ni a tu espalda.
Bebes, miras, mides.
Entre lo consciente y lo involuntario,
ése es el estrecho margen. Lo borras todo.
Sueles pensar como un fotógrafo
en el cuadro exterior.
Enumeras los modos de caer. Hace calor.
Estas cansado de palabras, mueves las manos
bajo el sombrajo. Paisaje dicho.
Has sido eyectado, expelido...
Las palabras te pesan, otro trago, nadie escucha.

Piensas en esos modos de caer.
Miras a través de los prismáticos
la loma enfrente. Bodegas.
Lo profundo es visible. Recomenzar.





Pero se oye

Los domingos un cadáver. Erguido.
Cruza pálido el umbral del cabaret.
Un cadáver con guantes
tacones de bailarín escenario botas de aviadores
alemanes en los pasillos. Labios pintados:
la cantante grita, oídlo, en las habitaciones interiores.

Ropa de escenario deshecha, su voz
de cantante grita. Pequeña ciudad grita.
Baile, baile, baile... y morfina alemana en los apartes.

Aquí nació Buenaventura Durruti, el héroe o
el gran perro malnacido.
La ciudad es un agente doble.
Fotografías de un baile, músicos vencidos
fumando en las traseras.
Los domingos un cadáver familiar...

espías delatores habitaciones falsas fosas paseados.

La memoria de lo no vivido en primera persona,
así desordenada, se vivifica.
Una música sin partituras; canción de escombros
en la ciudad ocupada; tumbas sin nombre.


( Poemas de Voz fuera de campo Ed. Icaria. Barcelona, 2004)

2 comentarios:

Hoz dijo...

Tuve la oportunidad de ver a Victor M. Díez en León, hace ya 5 ó 6 años, en la representación de REDES. Me encantó la combinación de disciplinas artísticas sobre el escenario y me enseñó que la poesía tiene muchas maneras de representarse.

Dwiji dijo...

Tengo la gran suerte de vivir y ser de León. Soy leona en el sentido más literario de la palabra, aunque aún no he podido leer todo lo que quisiera... y tengo también la gran suerte de haber conocido a Víctor M. Díez quien me enseñó el significado, entre otras cosas, del "haiku" cuyo sentido más profundo tuve la oportunidad de descubrir un día paseando por la orilla del río Bernesga donde anidan garzas y patos.
Hasta entonces mis ojos sólo se habían tropezado con los patos y de pronto... me quedé sin respiración, paralizada por el susto de un vuelo inesperado, recién nacido del lecho del río. Eché mano a la mochila, pensando en la cámara que, en aquel momento, no tenía conmigo y me topé, por suerte, con mi cuaderno de apuntes. Entonces comprendí, mientras trataba de buscar palabras que describieran las sensaciones que me invadían, la importancia y el valor del haiku, no sin cierta tristeza y comicidad también al reconocer en mi primer impulso expresivo un origen algo más contemporáneo, eso sí, al más puro estilo japonés... Gracias pues a Víctor M. Díez...