miércoles, 27 de diciembre de 2006

JESÚS AGUADO
















Mencionado por:
Vicente Luis Mora
Uberto Stabile
Camilo de Ory
Juan Antonio Bernier
Eduardo García
Elsa López
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José Daniel Espejo
Pablo Fidalgo
Gonzalo Escarpa
Natalia Menéndez
Francisco Gálvez
Juan Manuel Romero
Víctor Sierra
Ismael Cabezas
Marta Merino
Verónica Aranda
Ángel Cerviño
Elías Moro
Álvaro Tato
M. Cinta Montagut
Jesús Cárdenas Sánchez
José Antonio Rodríguez Alva

Menciona a:
Juan Antonio Bernier
Sergio FrancoRaúl Quinto
José Luis Rey





Bio-bibliografía

Jesús Aguado nació casi en Sevilla en 1961 y es autor, entre otros, de los siguientes libros: Los amores imposibles (Hiperión, 1990), Libro de homenajes (Hiperión, 1993), El fugitivo (Pre-Textos, 1998), Los poemas de Vikram Babu (Hiperión, 2000), Lo que dices de mí (Pre-Textos, 2002), Heridas (Renacimiento, 2004), La astucia del vacío. Cuadernos de Benarés: 1987-2004 (Ediciones Narila, 2005). Entre sus ediciones destacan: Antología de poesía devocional de la India (Índica-Etnos, Varanasi, India, 1998), Antología de poemas de las tribus de la India (maRemoto, 2003) y El vecino inquietante. Segunda antología de poesía devocional de la India (4 estaciones, 2004), No pasa nada. Los poetas beats y Oriente (El Bardo, 2007).



Poética
Para llegar a ser buen poeta antes hay que haber aprendido a fugarse de muchas prisiones: la del Sentido, la de la Historia, la del Cuerpo, la de la Sociedad, la del Yo, la de la Ideología... Llámese uno conde de Montecristo o Fanto Fantini (por no citar sino dos de los innumerables ejemplos que nos ofrece la literatura), encontrar modos de escapar, fallos en el sistema represivo de la Realidad, es la tarea por antonomasia del poeta. Para ello debe desarrollar técnicas aparentemente inútiles (o que lo serían para los ciudadanos y las circunstancias normales de la vida) como hacer ganzúas, escalas, túneles, estudiar los sonidos, el ritmo de las olas o los turnos de los guardianes, mantenerse sicológica y físicamente en forma en condiciones precarias, etc. Mucho esfuerzo y sufrimientos inenarrables para ganar la libertad, que es un espacio antes que un derecho que cada cual tiene que hacerse por su cuenta. El buen poeta conoce el material del que están hecho los muros y las rejas, y los reta inventándose un modo nuevo de relacionarse con ellos. La Poesía hace tiempo que fue sobornada por los carceleros, es decir, que contribuye a extender las alambradas de espino y a barrer con haces de luz el perímetro del recinto. Por eso el buen poeta también desconfía de la Poesía y se niega a tener una poética, lo que sería tanto como ponerse a sí mismo los grilletes o a confesar un delito que no ha cometido. El buen poeta es un hábil fugitivo: una vez que se evade ya nada le puede atrapar. Pero una vez que se evade, ¿cómo seguir siendo poeta? Para ser un buen poeta hay que estar en tensión constante, revisando sin descanso los planes de fuga. Y una vez lograda la fuga, ¿cómo se puede recuperar esa concentración, ese supremo estado de atención (que calificaremos de poética para entendernos) sin la cual uno no es el que es ni penetra el ser de nada? Por eso el buen poeta se deja atrapar de nuevo una vez que consuma la fuga. Tanto si le devuelven a la vieja prisión como si construyen una distinta exclusivamente para él, el buen poeta comenzará desde cero a estudiar lo que le rodea: cualquier fisura, desajuste, falta de coordinación, error (en los sentimientos, en el lenguaje, en la interpretación de los hechos...) serán datos útiles que no se le pasarán por alto y que analizará meticulosamente.
Cada libro de poemas es un plan de fuga puesto en práctica para escapar de una cárcel diferente. El poeta que escribe siempre el mismo libro (aun si éste es genial en todos los sentidos) se limita a soñarse como poeta: no se atreve a poner en práctica su plan de fuga, no se atreve a asumirse en plenitud de riesgo y de aventura como poeta. Además, una vez publicado su plan la Realidad, tomando buena nota del mismo, lo desactivará mejorando sus sistemas de vigilancia y multiplicando sus alarmas. Cuando uno escribe el mismo libro reiteradamente se está convirtiendo en su propio carcelero. Es igual que sea por miedo al afuera, o por desconfianza hacia las cosas o por lograr el favor de los guardias: no cabe duda de que su situación dentro mejorará (será nombrado bibliotecario o cocinero o tendrá horas extra de paseo por el patio), pero sus libros, inútiles ya para la tarea para la que fueron concebidos, se parecerán más a un manual de normas penitenciarias o al plano de una fortaleza que a un verdadero libro de poemas.
Para fugarse hay que ser sabio y paciente. Y volver en beneficio propio lo que se repite (la rutina burocrática del mundo) no repitiéndose uno sino en lo accesorio, en lo desechable, en aquello de lo que uno se desprende para aligerar el peso durante la fuga. Y, sobre todo, hacerse tan liviano que no haya huellas que rastrear. Cuando los perros aúllen enloquecidos y desconcertados en medio del bosque, qué placer esperarles de vuelta ya en cualquier celda.





Poemas


Cabo de Trafalgar. Leyendo los Cuatro cuartetos de Eliot

I

Mientras alguien distinto
de mí me mira con indiferencia
desde mis ojos —tal vez el viento que barría
las dunas o los haces del faro—, alguien cuya
presencia me hace libre y que no reconozco
porque aún no es el tiempo de nombrar lo invisible
ni de amarlo,
__________las barcas, las gaviotas, las rocas
(que rompen en las olas y avanzan imparables
hacia el centro de sí), todo vuelve sin prisas para darle
otra forma al olvido, no para rescatar
el cuerpo que era entonces —y que llamaba, ingenuamente, luz—,
sino para salvar el cuerpo que ahora soy
—éste que llamo cuerpo sin más, tan vez también ingenuamente—
de ese alguien que me mira con triste indiferencia
desde mis ojos.

II

He olvidado el olor que exhalaba tu piel cuando salías
del agua o de mis besos. Sin embargo,
recuerdo cada estrella que contemplamos juntos
y el recorrido de la luna —desde que aparecía detrás de los acantilados
hasta que, roja, el mar nos la ocultaba —que en noches como aquéllas
nos convertía en ejes, en el punto central del universo
visible. Pues los astros y las cosas
nos besaban, y tú —¿o ya no eras tú?— vivías más
en esos besos que en los tuyos.

III

¿Qué es lo que queda de uno
cuando sale a buscarse en las estrellas?
¿Era yo el que vagaba por la noche en busca de un sentido
que explicara lo más pequeño y lo más grande,
o era yo aquél que estaba en la playa besándote,
sin preguntarme nada excepto cuándo y por qué dejaría
de olerte y respirarte? ¿O era yo lo que tú
escribías que era —con conchas y maderas y el talón de tu pie—
sobre la arena húmeda? Amor
y soledad, ¿no son lo mismo?
Mis noches siguen persiguiendo un cuerpo
de estrella, luminoso y lejano si se le mira en la distancia,
mas calcinante si se vive en su centro: soledad
y amor, lo que me invita a mirar desde arriba lo que soy
y aquello que me fuerza a ser mientras me arranca
los ojos con violencia. Y, sin embargo, sé
que lo que soy no estaba
en mis manos repletas ni en mis manos vacías,
sino en esa nostalgia que tampoco es nostalgia
que tenían las unas de las otras.

IV

El tiempo me miraba desde el caparazón de los cangrejos
y los lirios con algo de tristeza.
También desde su cuerpo bronceado y sus piernas pulidas por el agua,
o desde la palabra amor, o desde -¿no es lo mismo?-
los castillos de arena que el viento construía.
A veces, creo, estuvo a punto de dejarme
abandonado en la locura -que es un lugar vacío
de tiempo-, pero siempre venía a rescatarme el movimiento
súbito del cangrejo o la quietud que hallaba en el mecerse
continuo de los lirios. Supe entonces
que no se distinguía en nada la acción de acariciarla
de la acción de pisar
un erizo: el tiempo
convierte las caricias en espinas
e ilumina la vida por medio del dolor.

(De “Libro dehomenajes”)

10 comentarios:

_poemme_ dijo...

Arribar a una página como esta en el mar cibernético es un regalo del Olimpo.
He tenido la fortuna de conocer a don Jesús Aguado en la V Poetry Week, organizada por Dickinson College en Carlisle, USA.
Cuando escuché la voz del poeta susurrando su poema "Hija" , sentí que mi sangre se paralizaba ante la magia lograda por él en ese momento.
Magia es para Jesús la poesía y sus letras llenas de ella están.
Dejo mis respetos y admiración para él y mis agradecimientos para el gestor de este sitio.

Sonia Betancort dijo...

Querido Jesús Aguado: El cuerpo en tu poema danza desde el fondo de alguna música. no soy yo esta que repite esa nota, ese hallazgo. hay algo más aquí? adentro de esta bolsa? no hay ternura más dulce ni camino más endiablado que el de mi cuerpo.

www.soniabetancortsantos.blogspot.com

Joselo dijo...

Estoy confundido, pero bueno, ahí va...... ¿es esta una página creada por Jesus Aguado? pues eso es lo que creo, bla bla bla. Bueno el cuento es que me gustan las poesias de Jesus, Estuve presente en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara en diciembre pasado y me gusto tu charla y los poemas que leiste. Sobre todo el último que nos leíste, el que leíste como un plus ya que el tiempo daba permiso para hacerlo, escribo esto porque quisiera saber como puedo conseguir ese poema en especial. Gracias jesus, mi correo es joselomx21@yahoo.com.mx

elefante rosa fanzine dijo...

increible tu poetica:
una de esas lecturas que ayudan a crecer, que realmente aportan y que recordaré a cada rato.fijo.
conmigomecito@hotmail.com
alma aguado

Natalia Menendez dijo...

Quisiera comprar Los amores imposibles, pero ni siquiera Hiperión lo incluye en su web ¿está descatalogado?

http://www.nataliamenendez.com

Carmen Meca dijo...

Hola. Esta tarde tu amigo Juan Bonilla ha realizado una aproximación poética a la psicología de la delincuencia al asignar al suicidio la categoría diagnóstica de crimen pasional contra uno mismo. Tú, Jesús, has terminado tu lectura reinventando la psicometría al pretender medir la personalidad con el tercer verso de un haiku. ¿Qué tópicos de la psicología crees que podrían ser reclamados por la poesía o a la inversa? ¿Cuál de las dos ha ayudado más a la otra, según tu opinión?
Otro tema: si la ranita existió de verdad (dudar es de sobrios), su hazaña bien podría servir de modelo para ejemplificar un salto cuántico...(con humor)
Un abrazo.

JUAN NADIE RED dijo...

Un dia me preguntaste ...

y yo estaba colgado de aquella noche donde Humberto Akabal era feliz,y Raúl Pariente, + otros,y Aurora luque ,estábamos allí,
colgados entre luces sin luna.
saludos.

El Poesimista Chema

vicky t dijo...

"Para V.T., que, como los fantasmas aplicados, aparece y desaparece de mi vida sin llegar a mostrarse: muchas veces sé que está ahí, a mi espalda, pero cuando me giro (no importa lo rápido que lo haga) ya se ha esfumado. Más que una persona, parece uno de los animales imaginaros de Borges; es decir, más que una persona, se parece a uno de mis amores imposibles futuros".
Jesús. Málaga, noviembre de 1998.

MARIAGB dijo...

Querido Jesús soy mi peor -o mejor según se mire- enemigo... Busco tu dirección que quedó atrapada en una cuenta de correo que perdió su vigencia. Algún día por algún artilugio de estos espero reencontrarte.
Esperando leerte siempre desde Cäceres o encontrarte para departir con un queso por delante....

m nogales dijo...

Conocí a Jesús Aguado en la entrega de premios de una edición del Certamen Surcos de Coria (me había invitado Victor Manuel Domínguez). Es un gran conversador, y muy recurrente. Lo sigo desde que publicó "Mi enemigo" y su poesía me sigue resultando exquisita (era mi enemigo o enemigo mío? ... enemigo íntimo?. Me confundo con el título de la peli de la alien que se hace colega de Dennis Quaid).