viernes, 8 de diciembre de 2006

ISABEL PÉREZ MONTALBÁN















Mencionada por:
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Bio-bibliografía

Isabel Pérez Montalbán (Córdoba, 1964) ha publicado, entre otros, los poemarios Puente levadizo (1996), Fuegos japoneses en la bahía (1996), Cartas de amor de un comunista (1999), Los muertos nómadas (2001), El frío proletario (2002) y La autonomía térmica de los pingüinos (2005). Está seleccionada en varias antologías y libros colectivos.




Poética y poemas


Compromiso

_____Compañera, desierto de mi culpa:
Tampoco existe a quien rezar en la isla.
No venden libros, páginas diáfanas
que eviten la memoria, ni dioses que temer
cuando arrecia el deseo.

De nuevo has de enseñarme aquella vida
que dejé, con paciencia de maestra:
un paisaje de lunas tan distintas
o el difícil mercado y sus valores.
Hay que ordenar mi archivo de costumbres.
Saber para qué sirven los pigmentos:
el blanco de hospital,
el rojo de la sangre y lo prohibido,
azul es la cartelería
de la derecha en elecciones,
azul de las carpetas policiales.
Y verde es paso libre.

Seré tu alumno más aventajado.
Aprenderé deprisa y sin llorar
todas las cicatrices de los fósiles.



(De Cartas de amor de un comunista, Germanía, Valencia, 1999)



La herencia

El frío inconsolable de los pobres.
No basta la abundancia para arropar el frío
que se hereda en los genes y nace del escombro.
No hay leña que derrita tanta nieve embrionaria.
Se encienden chimeneas. Con la lana se teje un sol,
un armario de soles, un paño de artificio.
Se adquieren edredones como un nido de pájaros.
Y el frío, por debajo, permanece.
De la médula vuelve la trastienda del hielo
a cubrirme los ojos como sangre reseca.

Ya todo es negritud, glaciar y sangre.
Por mis venas se espesa la eutanasia de un río,
el brutal abandono de la mano paterna,
los hermanos perdidos en la prisa de un puente.
La enfermedad congénita me vigila larvada,
se burla de mi huida cuando cambio de nombre
y usurpo los derechos de otra vida.
Ya todo es cicatriz, hospital y alacranes.

Se conquistan los barrios, la blancura
de las liendres y el suero. Se aprende la costumbre.
Se accede a la oficina, al ropaje, a la fiebre,
al calor esponjoso de los cuerpos.
Y el frío, sin embargo, permanece.

(De Los muertos nómadas, Diputación de Soria, 2001)



Viviendas Fundación Benéfico-Social
(Sector Sur, Córdoba, 1961-1965). Arquitecto: Rafael de la Hoz

Teníamos un tiesto con claveles,
las coplas dedicadas por la radio
y un corazón de periferia
con vistas a la diáspora y al tizne.

Yo contaba dos años, tan blanca la memoria
que no recuerdo nada, pero he visto
en una exposición de arquitectura
mi barrio, las vanguardias y el enjambre moderno.

La vivienda social era una huida
de los asentamientos marginales.
Así, pensando en los más pobres
y en nuestra natural inclinación
al revoltijo y a la bronca,
nos construyó el Estado ese polígono
de casas protegidas, de refugios al margen,
como nidos aislados de hipoteca.

En medio de un solar sin jardineras,
ni césped verde inglés ni toboganes,
se edificó una urdimbre de bloques tan idénticos,
con sus cubiertas de teja a dos aguas,
como idénticas jaulas de tristeza
para pájaros torpes o vidas que no logran
alzarse, y a ras de asfalto se mueven
con sus muros de carga paralelos.

Viviendas solidarias, dijeron los ministros.
No dijeron más dignas que nosotros,
criaturas sin modales ni costumbre,
casi bestias del campo a la intemperie.
Porque un techo no basta. Porque no hay dignidad
ni en la pobreza ni en el hambre.

Teníamos un cielo lapislázuli,
igual que en las películas.
Y un corazón a dos aguas de cauce turbulento,
y un corazón a dos lavas de volcán siciliano,
y un corazón a dos sangres fluyendo por los días.
Teníamos un arte de realismo puro:
fachadas de ladrillo visto,
polvaredas del natural,
secuencias al estilo de Vittorio de Sica.
Y un corazón al revés, a dos aguas.
Pero con una sola muerte.

(De El frío proletario, Litoral, Málaga, 2002)

5 comentarios:

Matilde dijo...

Hola, me ha impresionado la fuerza y el ritmo de tus poemas, en especial La Herencia, quizás porque me siento identificada con ese frío tan real...
Un abrazo de Matilde Selva

Dionisios dijo...

ritmo sem folego.
ritmo de um quase pensamento insular.

http://dionisios.zip.net/

Carlos Gil Fernández dijo...

Leí en un número de Rojo y Negro de hace algunos años tu poema "Clases sociales" y me impresionó. Más tarde, he vuelto a reencontrarme con ese "frío proletario" tras la lectura de este otro poemazo tuyo, "La herencia". Creo que son dos cumbres expresivas que merecen estar en cualquier antología lírica de nuestro tiempo. Y gracias por mencionar a María Eloy-García en este blog. Su poema "La reponedora Muriel" es otro diamante, cuyo conocimiento debo a tu intercesión.

tormenta dijo...

He leído poco de ti, pero he venido a buscarte. Serías una de mis afinidades, Isabel. Impresiona lo que escribes.

javier zapata dijo...

Mi primer asombro fue en "Feroces" y en la edición de Cosmopoetica de 2005, creo; desde entonces sigo tus libros y tus poemas, y me doy el gustazo de recitarlos por ahí cuando se tercia. Admiro tu obra y los hermosos títulos que eliges para tus libros. Un saludo entusiasta, Isabel