domingo, 24 de diciembre de 2006

ELENA TORRES PONS






















Mencionada por:
Mª José Pastor
J. Ricart

Menciona a:
Gloria de Frutos
Lupe Bohorques
Xaro Garcés
Luis Sánchez
José Luis Bedins



Bio-bibliografía

Soy licenciada en Filosofía y poeta. He publicado ocho poemarios, el último de ellos, Lencería de piel, en 2004.He obtenido varios premios literarios, el último el Mar de Poesía 2006, Fundación Carolina T. Palero, por mi trayectoria poética. Colaboro habitualmente en revistas como Corondel y El Mono-Gráfico. En la actualidad imparto clases de Creación literaria en Aulas de la 3ª edad.



Poética

Después del afán y el desencanto, del deseo y sus alrededores,
de los finales y sus silencios, de la vida y sus afueras.
Después de los lugares comunes, de los cuerpos en retirada,
de sobrevivir al vértigo en el laberinto de las indecisiones,
de seguir a la nostalgia en su huída
a través de la bruma de la indiferencia.
Después de los recuerdos envueltos de olvido,
de las imágenes a tientas…
Después de todo, a pesar de todo,
escribir es lo que queda.








Poemas





LA SOMBRA DE LA LUNA
(Inédito)

Supón por un instante
que somos el Sol y la Tierra.
Intenta calcular el tiempo
que llevo dando vueltas
sobre mí misma,
girando alrededor de ti,
jugando al escondite
entre solsticios y equinoccios
(y tú sin salir dos mañanas
seguidas por el mismo punto
del horizonte).

Supón por un instante
que todavía
no nos hemos acostumbrado
a ocultaciones
de estrellas y planetas,
a conjunciones entre astros,
a la desconcertante trayectoria
de cometas furtivos…
que aún podemos sorprendernos
cuando reaparecen.

Supón que el calor que desprendes
llega a mi cuerpo
a través de abrasivas radiaciones
y yo permanezco inclinada
sin poder observarte
porque mis ojos
corren peligro.
Entonces, (y ahora soy yo
la que supongo),
percibo colores intensos,
manchas oscuras,
llamas rosadas,
y sé que es preciso mirarte
aunque me quemes
irremediablemente la retina.
Así que hoy,
3 de octubre de 2005,
sin otra protección
que estas suposiciones,
voy por fin a mirarte.
Pero, ¿qué hace ahí esa sombra
que se interpone entre nosotros,
esa imprevista Luna
que se equivoca de poema












LENCERÍA DE PIEL
(Rialla Editores, 2004)

Pues ya está hecho.
En la hora precisa.
Cuando un final se acuesta
con una desnudez
que abraza lo perdido,
en el instante que defrauda
y pone precio
sin despedirse.
Guardo tu piel en un armario
que huele a lencería usada.
La he transformado en un fetiche
para coleccionistas
y el modo de dejarla ir
ya ni siquiera lo recuerdo.
He sido peor de lo que pensaba.
Nunca más volveré a tocarte.
Pero, ¿por qué esta sensación
de cuenta atrás
me dice que una vez
no va a ser suficiente?
Mi plan no dice
cómo salvarme de lo efímero.











TIEMPO MUERTO
(II Premio Centro Especializado de Atención a los Mayores, CEAM, Segorbe 2000)

Solicitaste “Tiempo muerto”,
un minuto para instrucciones
porque perdías,
porque debías igualar
el marcador de la derrota
con los puntos inválidos
lanzados desde la línea de fondo
por el más torpe de los recuerdos.

Porque dejaste las edades
en un cesta suspendida,
y las horas, inmóviles,
en la zona de tiros libres.
Porque no contaste con la fatiga
cuando otro corazón te expulsa
de un final inacabado.
Ni con el choque de los cuerpos.
Ni con los días divisorios.

No te bastó con la ventaja
del árbitro vendido,
con los “pasos” que provocaste
en los jugadores contrarios,
con las dudas marcadas
en el tablero de la despedida,
con el deseo interrumpido
-ese tanteo irreversible
de ceros a la izquierda-

Pediste sesenta segundos
para darte un respiro,
para no tirar la toalla.
Porque no soportabas ver pasar
de mano en mano
la esfera anaranjada de la espera.
Porque no sabías qué hacer
con el rebote del desprecio,
ni cómo oponer resistencia
a una verdad extenuada.

Y de nuevo te equivocaste.
Y calculaste las distancias
con los esquivos ángulos del riesgo.
Y desobedeciste
los gritos de lo efímero
-ese veloz obstáculo
entre tus piernas-
que te ofrecía una victoria
sin faltas personales.

De nada te sirvieron
los bloqueos vencidos,
los “triples” acertados.
ni los pactos balanceándose,
ni las excusas
entrenando en el círculo del centro.
Lo fugaz iba a devolverte
la frágil cifra
de tu pasado en falso.

Y envejeció la urgencia
mientras las fechas avanzaban
por los oscuros huecos del olvido,
y los sueños se alzaban a una altura
por encima de tu cabeza,
y la añoranza
-esa segunda piel-
golpeaba en el aire
vacíos sin salida.

Y caducó el presente
en un descanso
insobornable.
Una imagen ajena
disparó por la espalda
encestando en la red
de tus ojos desentrenados.
Y fueron vanas las huidas,
inútiles las órdenes.

Porque saliste sola
y demasiado pronto de la “cancha”
y después, en el vestuario,
supiste que la vida
-esa violenta y mala perdedora-
no cumple nunca las reglas del juego,
y que el tiempo-ese equipo rencoroso-
no iba a concederte
la revancha en un partido de vuelta.

1 comentario:

cerezuela dijo...

joder!
no me explico que no haya ningún comentario...
tus escritos son muy buenos.
Me alegro de haberlos encontrado
como una aguja en un pajar.