miércoles, 29 de noviembre de 2006

ENRIQUE FALCÓN






















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Bio-bibliografía
Enrique Falcón (Valencia, 1968). Ha publicado los libros El día que me llamé Pushkin (Sevilla, 1992), La marcha de 150.000.000: «El Saqueo» (Rialp, Madrid, 1994), La marcha de 150.000.000: «El Saqueo» y «Los Otros Pobladores» (Germania, Valencia, 1998), AUTT (Crecida, Huelva, 2002), Nueve poemas (Universidad de Valencia, 2003), Amonal y otros poemas (Idea, Tenerife, 2005) y El amor, la ira: escritos políticos sobre poesía (4 de Agosto, Logroño, 2006).
Más referencias: http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/falcon/




Poética
(Tesis de abril)

a Javier Bello y Pedro Montealegre, versos de Chile

Entre un punto y esta sombra, la palabra es esta aguja, en plena culminación, como en el amor la sal que continúa.

Ya no somos los corderos de las llaves mudas. Por encima del cansancio, cuidamos de la lluvia que repara al combatiente.






Poemas

LA MARCHA DE 150.000.000
(Canto XIX)

Ya han venido los niños, los
150.000.000
con sus cabelleras de risa y su pánico de luces,
ascos de vientre en las matanzas públicas y
dame a este niño con crines del secuestro oh sí los niños
vienen sembrando algas y hambres de rastrojo
con arpones infinitos en sus bocas
danzan, viento nuclear, con los heridos y
hierro de ondas-luz sobre el refugio: —da-
me un niño que se sepa cumbre
y asco de pesebre, mi revolución del día.


(De: La marcha de 150.000.000: «El Saqueo» y «Los Otros Pobladores»;
Germania, Valencia, 1998)




ENSAYANDO UN GRITO
POR DETRÁS DE LA TORMENTA

“(…) Quiero hablarte de él, porque creo que el anarquismo es la cosa más preciosa y más grande que el hombre ha pensado nunca…”

(Alexandr Berkman)


—para Antonio Orihuela,
poeta libertario


En este lugar
la marea se nos come los dedos:
apenas en cuclillas
nos avisan los muertos su tardanza azul.
Tú y yo buscamos, Antonio, mientras tanto que pare
la mentira del mundo,
el miedo en nuestras uñas,
el cansancio por pasar cuando vuelvan los disparos.
Por detrás de las tormentas bailan nuestros muertos
en un canto imposible de heridas y lianas:
fértiles deshechos
que nos han de crecer brutalmente en la boca
y entonces irrumpir al final de los poemas.
Encendemos antorchas por detrás de la montaña
hasta que, mudos, nos quemamos la lengua
con la cal aún ardiente de todas estas víctimas:
de ellas no más somos
su misma caída o su espera impenetrable.
Y así nos queremos, mientras hay la resistencia:
tensos e increíbles arañando la calle:
—ensayamos un grito por detrás de la tormenta,
—ensayamos un grito por detrás de la tormenta.


(Del libro Codeína; inédito)






VIENTRES DE MADRID Y DE BAGDAD

[13 de marzo de 2004]


“(…) la lógica de la guerra a todos sus niveles conduce al hermanamiento de todas sus víctimas civiles, sean éstas del bando que sean: un inesperado cordón umbilical parece unirlas todas y dejan sin argumentos, y completamente solos, a los señores canallas de la guerra.”

—Eugen Drewermann: “Contra la injusticia”



Sólo entonces
os he visto.

En la nuca partida del suelo iraquí.
Y en la sangre bramando por la grava de Atocha.

Y en el Pozo:
izando sus calambres tras una siembra triste,
los ombligos de los hombres
abiertos y a cuchilla por los perros del Amo.

Yo cuido de los vientres de las novias perdidas
–los hombros de los niños se han quedado sin hora;
cuido de las oraciones cansadas de la tierra
y del largo cabello de todos nuestros muertos.

Soy el pueblo sin puñal y tres veces devastado,
el silbo de una cuenta enmudecida.
Yo cuido de las flores y los peines:
soy un hombre en la altura de todas vuestras muecas.

Y escarbo en las costillas de la bestia
besando lo imposible que habla en vuestra sangre:
soy el hombre que cuelga de un ombligo,
la cólera enterrada en los pozos del mundo.

Y os digo:

que la lumbre tronará por los espejos
que un caballo volteará por vuestra boca
que siempre las heridas
de todos estos hijos
saldrán casi estallando por un fundado cielo.

Sólo entonces
os he visto,
a los unos y a los otros, sangre terca unida ahora.

Desde entonces sea el hombre:

yo bramo en vuestro propio
cordón umbilical.


(De: Amonal y otros poemas; Idea, Tenerife, 2005)

3 comentarios:

David Fernández Rivera dijo...

Estimado Enrique Flacón,

si bien es cierto que había oído hablar muy bien de usted, no ha sido hasta la fecha de hoy hasta que me he sumergido por vez primero en su poesía. He de confesarle que he quedado maravillado e impresionando por el brillo que irradia su creación.

Muchas gracias por querer compartirla con todos nosotros en este blog, es usted un gran poeta y un ejemplo para la juventud, para los mucháchos como yo que nos iniciamos en el arte de hacer verso. Gracias por hacer de guía.

Tiene usted un ferviente seguidor en mi persona, pues yo apoyo y me dejo la piel por toda manifestación lírica, y la suya lo es y con mayúsculas.

Un cordial saludo:

David Fernández Rivera

carmen iglesia dijo...

Poesía cercana... y poesía bien vivita... estupendo... y próximo... Un saludo.

la trinchera poética dijo...

Tocayo!!

Yo también acabo de entrar en afinidades!

un abrazo enorme, POETA.

q (minúscula) jaja !