lunes, 20 de noviembre de 2006

EDITH CHECA














Mencionada por:
Álvaro Fierro
Tobías Campos Fernández
Isabel Martín Salinas
Ivonne Sánchez Barea

Menciona a:
José María Pinilla
Edith Goel
Álvaro Fierro
Tobías Campos Fernández
Ivonne Sánchez Barea
Gloria Bosch






Bio-bibliografía

Edith Checa es periodista y escritora. Licenciada en Ciencias de la Información. Tiene publicados: dos novelas: "El Color del Albero" y No me pidas silencio, un libro de cuentos infantiles "Los Misterios de la Casa de mi Abuela", un poemario "Un mar que pierde esperanza" y un libro de relatos "La noche en la ventana". Parte de su obra poética está publicada en diversas antologías. 2º premio en el XX Certamen de Narrativa "Hermanos Caba 2008" por "La luna nos abandona" Finalista Premio Felipe Trigo de Novela 2001, Finalista Premio Relatos de Mujer Ayto. Bilbao 2001 y Preseleccionada Premio Herralde de Novela 2001 por su novela "No me pidas silencio". Premio Voces Nuevas 2003 Ed. Torremozas. Finalista al Premio Vargas Llosa de Novela 2005 por su novela "Retazos de Memorias" Finalista al premio Clarín de Cuentos 2005 por "La noche en la ventana" Ha trabajado durante dieciséis años como redactora-locutora en los programas literarios de radio y televisión de la UNED. Entre otros temas, imparte en Sevilla cursos de novela, comunicación, talleres de creación literaria para adultos y talleres literarios para niños.




Poética


El gran poeta Rafael Pérez Estrada escribió: “LO VI TAN ALEGRE y seguro que no pude contenerme: ¡Usted no está en condiciones de escribir poesía!” Me gusta la frase porque parece que está hecha para mí, ahora vivo de otra forma y no puedo escribir poesía, al menos mi poesía de siempre. Para crear mis poemas necesito entrar en un estado de melancolía que ya no tengo, ¡ni quiero tener! Sin embargo, he encontrado la fórmula para reconciliarme con los versos, he inventado un truco que empieza a darme resultados. Ahora comienzo a escribir, como dijo Colinas, “como quien llora de plenitud saciado”.





Poemas




· "Devaneo en los infiernos" VOCES NUEVAS 2003. Editorial Torremozas


Devaneo en los infiernos
sobre el acantilado de los suicidas,
mientras miro el mar excelso y laminado
de desdichas y poemas,
de despedidas y recuerdos.
Un mar que es calendario de una vida,
de muchas vidas,
y que pasa las hojas,
como pasan las horas,
como pasan los días,
como pasan las olas
ondulando el horizonte.
Y se ríe, ronco, como un demonio escarlata
que adivinara el salto del Último Adagio
en el hundimiento de cada Titanic.
Y se ríe, tierno, como un ángel azul
que se sabe acogedor de los que huyen
del país de las decepciones.

Es un mar que pierde esperanza por algún desagüe
que llega al infierno del miedo.








· "Estás plagado de retrocesos" VOCES NUEVAS 2003. Editorial Torremozas.



Estás plagado de retrocesos,
de indecisiones como mareas
insistentes hacia la costa
y lo lejano.
Casi ahogado en la espuma de tu flirteo
con la muerte,
con la muerte de la especie
que como baluarte ondeas
frente a las retinas impávidas
del deseo ¿humano?
Saber de oscuridades de piélagos
y de reencuentros en arenas que no genuflexionan
su respetable secreto ante el albor de un ocaso.
Saber de leyendas bajo el cristalino
que transforma caballitos de mar
en caballitos de feria
y estrellas de mar
en estrellas de cine.
O realza rocas sin nombre
y medusas peregrinas
para consuelo de plañideras enlutadas de mentira.
Saber, bajo el cristalino quebrado,
por esa soledad que deshidrata,
que está callado el mar por tanta muerte.



"Contemplo tu rostro de escarpados gestos" VOCES NUEVAS 2003. Editorial Torremozas.

Contemplo tu rostro de escarpados gestos
cuando paseas merodeando mis sienes.
Opaco es el ópalo de tus ojos,
que son lastre de un grisú
demoledor de sinfonías y cantinelas.
No
te
acerques.
Yo no soy la estrella Siro que ansía copular
con tu boca enfebrecida.
No quiero una desaforada catarsis que reúna
a mis pies la película exhumada
de mis cumpleaños.
No quiero tu nada y tu abismo,
el frío de tu lápida que escondería mi voz
en el pozo del cieno de la pena,
en el fango del venero cruel de los solitarios.
No
te
acerques


· "San Michelle", "DE SOMBRA Y SUEÑO" ANTOLOGÍA POÉTICA. ED. CELYA.

Una góndola de ébano se acerca a la isla.
El oleaje, tímido, casi ausente, coopera en la tardanza.
Se acerca lenta -góndola de ébano-
y en el aire dormido, espeso de pena,
Stravinski despierta y aprisiona recuerdos
del nuevo viajero en cada nota esparcida en la niebla.
Una nube de ángeles suspiran
e invitan al mar al eterno balanceo.
Y la góndola y su viajero se acercan.
a la isla mas solitaria,
y la más poblada.
Viven en ella retazos de memorias,
infinitas memorias apenas compartidas,
froidianos sueños quebrados en el fin de cada tiempo.
Deseos, anhelos, secretos,
sembrada está de flores de melancolía.
La góndola negra se acerca
y la isla levanta su falsa frontera
con cipreses, un anillo de cipreses
vulnerables que flanquean
la entrada sin oponer resistencia.
Se acerca la góndola de ébano a la isla,
la más solitaria,
la isla mas poblada,
la nada, la muerte.





· "Viejo Marino", "DE SOMBRA Y SUEÑO" ANTOLOGÍA POÉTICA. ED. CELYA.

La esencia del viento estaba encerrada en tu respiración de océano
y tus manos, retorcidas como las encinas de mi vieja huerta,
manejaban los sueños de los dinosaurios que hacen croché
en las verbenas de los gitanos.
El sol, tu sol, se esconde entre corcheas y rutas de telas de araña
en la polvorienta tarde de una buhardilla
entre libros cuyas letras cayeron de sus hojas
y pisaste soñando que era nieve.

Querías ser marino, de aquellos que rumbean las orillas
a tientas, dando palos de ciego en tinajas
de vino espeso y caliente,
sobre mesas añejas de tabaco y lágrimas.
Pero un día quedaste varado en la arena
como un pequeño carguero de baratijas impares,
como un pendiente sin lóbulo, un soneto sin libro,
un rostro sin historia, un pensamiento sin recuerdo,
un beso sin suspiro…

Alguien recogió de la arena tu piel desinflada.
Dicen, que aún perduraba dentro de ella el olor a jazmín
de las fantasías de amor de la adolescencia.







· "Como la bruma" "DE SOMBRA Y SUEÑO" ANTOLOGÍA POÉTICA. ED. CELYA.


El sueño baila en mis párpados
como tul sobre un ola de brisa
con el vals de la Barcarola.
La notas del arpa que me acarician
me balancea entre el preludio y la rabia,
entre la melodía y el silencio gélido,
entre la soledad
y la soledad.

Suena un violín
azul, gris, negro,
como el aire,
como la bruma
mis pensamientos.

Cabriolas de arpegios y melancolía.
Violín herido.
Herida.
Herida el arpa.
Herida.
Violín de alabastro y mariposas negras
en la pautada página de una vida.

El sueño me vence con el vals de la Barcarola,
y una góndola silente entre los vericuetos
húmedos de Venecia
admira desconchones y el moho que corroe su piel,
histórica leyenda verde y gris.
Y soy casa, y góndola, y agua, y arpa,
y violín:
azul, gris, negro
como el aire,
como la bruma
mis pensamientos.



· "La azotea" "DE SOMBRA Y SUEÑO" ANTOLOGÍA POÉTICA. ED. CELYA.

Quiero saltar de azotea en azotea,
recorrer el negativo de la ciudad
¡por arriba!.
Con aires de paloma alocada
o gaviota perdida en otra tierra.
Envolverme en el olor a sábanas oreadas,
que son vestido de novia,
o sudario, o pañuelo, o abrazo.
Y perderme en el bosque blanco
plagado de niños que son pinzas
que sujetan mi presente
sobre la cuerda floja.
Y cuerdas que son mástiles preñados de velas
que juegan con el viento que mi madre exhala
al suspirar mientras las cuelga.
Quiero oler las sábanas de mi madre, jabón blanco,
blanco hiriente, asoleadas con sus manos
de niña vieja.
Quiero desprender las manos de mi madre
de las sábanas, de las pinzas, de los niños,
y llevarla a saltar de azotea en azotea.



· "No me pidas silencio" CUADERNOS DE POESÍA. TELIRA. CAJA DE BURGOS.

No me pidas silencio
cuando el aire viene impregnado de saudades
y se acaricia en las hojas de ese árbol
con piel de desengaños
que es mortecina noche de besos
y caja fuerte de deseos

No me pidas silencio,
porque no callaré los secretos de esa pradera
mullida de caricias que enjugó sus enojos
de niño enfurruñado por el destino,
y que ahora se seca.

No me pidas silencio
que no puedo callar esta pena plagada de cuchillos
que gritan su nombre: ¡azul!,
y mi soledad: ¡blanca!.
Y son alacranes de acero entre mis libros
y entre mis ojos, y entre mis costillas.

¡Que no me pidas silencio!
¡porque no voy a callar!,
que no quiero callar esta pena
que se derrama y me forma balsa,
y lago, y catarata,
y asume su papel
de borradora de encantos y ensoñaciones.

¡Que no me pidas silencio!
porque no voy a callar

¡Calla tú, recuerdo!.

1 comentario:

poetika2005 dijo...

Me alegra ver por aquí a la gente que tanta influencia buena ha tenido sobre los poetas novatos y desconocidos, para reunirnos y que sigamos escribiendo, aprendiendo y compartiendo la poesía con más poetas. ¿Qué haríamos las y los escritores introvertidos, tímidos y meláncolicos sin la iniciativa y arrojo de personas como tú y algunas otras?
Un fuerte abrazo de Matilde Selva.