martes, 1 de septiembre de 2015

PABLO ACEVEDO

Foto: Pilar Mayorgas

Mencionado por:

Menciona a:
Ana García Cejudo
Juan José Castro Martín
Manolo Marcos
José Ignacio Serra
Juan Peregrina
Narzeo Antino
José Gutiérrez
Juan Antonio Marín
José Manuel Poveda



Bio-bibliografía

Pablo Acevedo (1977) es autor de los poemarios Onirisma (Dauro, 2001), Cazamariposas (Calima, 2006), Estrella varada (Polibea, 2012) y Los oficios (Devenir, 2015). También es autor de varios ensayos como Estética del caos (en preparación) y La red o la llama (inédito). Doctor en Literatura Española por la Universidad Complutense de Madrid, licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por esta misma Universidad, y licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Córdoba (ciudad donde reside actualmente), trabaja como profesor.



Poética

De entre los diversos procesos en que interviene la imaginación simbólica, me interesa muy especialmente el que, a mi juicio, constituye el producto más genial de la inteligencia poética: la imagen verbal creadora, cuyo gozo inherente le viene dado por el descubrimiento de nuevos valores mágico-expresivos. Toda mi poética nace de la importancia que concedo a la imagen irracional y convulsivamente bella ―como dirían los surrealistas―, dotada de una específica intensidad patética y capaz de alterar el campo de visión del lector. En mi poesía, la imagen opera como principio estructural cuyo desarrollo progresivo, merced al ritmo esencial que le es propio, tiende al alumbramiento de lo que podría llamarse «Imago trascendental»: aquella imagen superordinada (originaria e indeducible) que, conteniendo todas las imágenes posibles e imposibles, se incluye a sí misma en su propia comprensión infinita.





Poemas

EL ASNO GRAMATICAL

Puedo escribir cosas hermosas como mujer, caracola, sandía, pececillo, tambor, lágrima, automóvil, silencio, madre, aún, corazón, Juana, muerte, amante, voz, nieve... Puedo escribir incluso siaríbide de mi estangolina, miriéspice clarebitela, sobárdulo de mi astrafidia, y hasta sin-ti-me-pierdo-desesperadamente.


Construí un argot de sábanas consumidas hasta el infarto del cielo, con restos de una obscuridad múltiple y acelerada, para nombrar tu osadía de viento en mi corazón de veleta, para avasallar a las fieras que pernoctan en el cuerno impune de la noche. Mi lenguaje es un país que se rompe, que yo rompo ante el llanto perezoso de los idiotas. En mi cabeza tengo el interruptor con que encender una galaxia en los ojos de un pez remoto. Mi corazón es el cardenal de la creación, el golpe púrpura de la vida. Pienso un libro que te acecha y se extingue, una flor creída mariposa, un armario de tumultos. Mis pulmones son una palabra con que respiro, mi vocabulario una antología de emociones. Digo noche y el párpado se resigna. Digo y te encoges de hombros. Corrijo estas paredes con los recuerdos de una infancia póstuma. Nombro tantas veces el amor con que te ruego que los muebles caen presos de un dulce cansancio; y las aves que recorren mi espalda, aves de granizo, sueñan con la lengua de aquellos amantes en los que un latido se atrinchera.

[De Onirisma, Granada, Ediciones Dauro, 2001]




olvido

incinerar la noche.
soplar la pavesa de unos labios
que juntan sus cenizas.

[De Cazamariposas, Palma de Mallorca, Calima Ediciones, 2006]




LA CANCIÓN DEL TIMONEL (I)

¿A qué océano del inconsciente
dirige el sueño sus devotas naves?
¿A qué vientre palpado por esquifes
de un íntimo asedio?
¿Al ojo de qué espiral este afán
sus barcas oscilantes?

De nada me sirvieron las conquistas
De nada estos párpados culpables
ya de tan inocentes
─mariposas clavadas con lujosos
alfileres          mas siempre
el mismo alfiler de la belleza─
De nada me sirvió el aleteo
fibroso de mis peces de luz mientras
boquea en el trasmallo del insomnio
mi destino
De nada me sirvió la vida entera
la espuma de este parto de diamante
donde naufraga la raza humana
Pues son mis manos duras losas son
palomas otras             lentos epitafios
ladrados por la muerte
Y es todo vacío donde aquí:
pesada llama  lodo de relámpago
virutas de resurrección minutos
de eternidad recién parida no
Todo tristeza náutica y todo
azul cartografía del dolor.

[De Estrella varada, Madrid, Polibea, 2012]



PAISAJE URBANO CON FIGURA
Las palabras más tranquilas son las que traen tempestades. Los pensamientos con pies de paloma son los que gobiernan el mundo.
FRIEDRICH NIETZSCHE

La tarde —sopor de palomas
aborrecidas— es un parque donde yacen
impávidos monstruos de soledad,
cometas varados en el nadir de la vida,
centinelas deslumbrados
en sus garitas levitantes,
amamantando su pequeña verdad
(su enfermiza, hedionda,
impotente verdad),
ajena a todo consuelo
y a toda comprensión.

Lentas nubes se deslizan
por el tobogán de los minutos.

Repican las campanas de una iglesia
y un sol de escasa envergadura
se abate sobre los tejados,
pacientes tambores
donde redobla el ocaso.

Ataviado con su uniforme de tristeza,
un hombre desmigaja el pan de la jornada
y da de comer a las aves
el diario de las ausencias picoteadas.

Las estrellas,
virutas desprendidas del ataúd de la luz,
caen al abismo de los naufragios celestes.

Ninguna mariposa arde ya
en el bostezo de la flor.

Cucurrucucú…

Palabras…                 
                        Palabras…


[De Los oficios, Madrid, Devenir, 2015]

sábado, 1 de agosto de 2015

ESTEBAN MALDONADO




Mencionado por:

Menciona a:
Tomás Soler Borja
Rakel Rodríguez
Miguel Ángel Rincón Peña
José Pastor González
Ana Pérez Cañamares
Eloy Sánchez Rosillo
José G. Ladrón de Guevara
Iván Rojo
Eric Luna
Carlos Alabedra


Bio-bibliografía

Esteban Maldonado (Cádiz, 1989) es poeta, narrador y músico. Trabaja como redactor en Aedea Cultura, proyecto cultural creado con el objetivo de expandir las creaciones de pintores y artistas. Sus cuentos y poemas han aparecido en revistas digitales e impresas.
Ha sido miembro de varios talleres de letras impartidos en su ciudad natal. Es autor del libro de relatos "Gritos de medianoche", que aún permanece inédito. En la actualidad está escribiendo un poemario que saldrá a la luz en breve. 



Poética

Escribo para sobrevivir.



Poemas


ATARDECER

Mientras estoy fumando tranquilamente
en la terraza de un bar,
absorto en mis pensamientos más oscuros,
las misteriosas sombras
asedian lentamente
la desnudez de esta tarde de enero,
cubriéndola de soledades y de miedos,
de fantasmas que aguardan en las esquinas de la noche.

Mientras estoy acabando de fumar
en la terraza de este bar,
observando el confuso desamparo de las calles,
el tiempo agita los cuchillos del frío
y una suave brisa ensangrentada
nos eleva el alma, entre hojarascas secas
y heridos adioses,
hasta la más alta cumbre del silencio.

(Publicado en la revista La RaRa 4)








NO PUEDO VIVIR SIN TI

Tienes miedo.

Cuando vuelves a casa por las noches
te encuentras la cama deshecha,
la televisión encendida,
varios objetos de decoración
que se han cambiado de sitio.

Y por la madrugada, mientras intentas dormir,
escuchas extraños ruidos que surgen del pasillo
y sientes una respiración jadeante en el cuello,
y entonces, de repente, sales corriendo del dormitorio
perseguida por el miedo y las sombras.

Se lo has contado a tus padres, a todas tus amigas
e incluso has intentado acudir a un psicólogo.
"Serán imaginaciones tuyas. Desde que murió tu novio
vives sola y entonces te sugestionas", te dicen todos.
Pero están equivocados.

Sé que tienes miedo. Lo siento, amor mío,
pero debes comprender que no puedo vivir sin ti.

(Inédito)








ASOMADO AL BALCÓN

Después de la tormenta
el asfalto brilla como piel de ballena,
y la lluvia ha dejado
charcos en las calles
-fragmentos de un espejo roto-
donde la luna, cansada y jadeante,
contempla su triste rostro pálido.

(Inédito)









FRAGMENTOS ÍNTIMOS


1. VÉRTIGO

Me asomé a la madrugada
y me templaban las rodillas.
Caí en sus brazos oscuros.



2. CADÁVER

Ha llegado la noche.
Un coro de grillos
cantan al cadáver del sol.




3. VIENTO

Escucho sus lamentos
entre los pinos verdes.
Tiene el corazón roto.




4. SOLEDAD

Escribir la soledad
en el centro del silencio.
Sólo escuchamos los versos.




5. JARDÍN

Entré en el jardín
y me entregaste
el fruto prohibido de tu cuerpo.




6. MISTERIO

El misterio de la ausencia:
el dolor de estar sin ti
pero sintiéndote cerca.




7. CORAZÓN

Fuiste dejando tu vida
en las páginas del libro.
Aún siento los latidos.




8. AMANECER

Ya ha amanecido.
El jardín está en silencio.
Germina el dolor.




9. CENIZAS

Estoy fumando
desde el amanecer.
Mi vida se reduce a cenizas.




10. MAR

El sol va sumergiéndose
en el lecho del mar.
Se ahogan mis recuerdos.

(Inéditos)

domingo, 5 de julio de 2015

SENSI BUDIA



Mencionada por:
Manuel Delgado Gómez

Menciona a:
Andrés París Muñoz, 
Carmen Fuentes Güeto, 
Estefanía Cabello Rosa, 
Julia Pumariño, 
Jose Angelo Nestore, 
Alba Moon, 
Carmen Rocamora Jiménez, 
Carlos Catena Cózar 
y Jorge Fernández González.


Bio-bibliografía

Asunción María Budia Juárez, conocida como Sensi Budia, nace el 25 de abril de 1993, en Lucena (Córdoba). Es Graduada en Filología Hispánica por la Universidad de Córdoba. Actualmente, es Consejera de Redacción en la Asociación Cultural Naufragio-Saigón, en la que participa de forma activa en los actos y eventos que esta organiza, y en cuya revista (Saigón) publica sus textos. En numerosas ocasiones, acompaña con su piano los poemas recitados y, a veces, también ofrece su humilde voz (siempre en calidad de aficionada, pues es autodidacta). Actualmente, está inmersa en un proyecto de investigación que indaga en el contexto de la Fábula Mitológica en España (concretamente, en la imprenta aragonesa) durante la época del Bajo Barroco, en colaboración con el departamento de Literatura Española de la Facultad de Filosofía y Letras (proyecto PHEBO).



Poética

En su poética defiende el empleo de la intertextualidad e interdiscursividad como armazón cultural; la sencillez expresiva y la sensibilidad metafórica. Tiene un estilo intimista, muy basado en lo sensorial. Busca la sensibilidad metafórica; causar un sentimiento parecido al de la música (utilizando cromáticos, etc.), por lo que a veces la transmite de esa forma. Gusta de temas relacionados con los sentimientos más arraigados a la esencia ser humano (existencialismo, duelo, incertidumbre; diferentes formas de amar).



Poemas



 EROS Y ANTEROS


Cuando a Eros se siente
con tal fuego ardiente
el deseo se funde
en mil besos; concupiscente;
y Afrodita siembra,
con sus dulces senos,
 eróticos aromas; deseos de ensueño.

 (Saigón 20)
  


 DEL DIEZ DE NERUDA A MI DIEZ DE NOVIEMBRE

Y habremos perdido aún este crepúsculo;
la verdad desnuda que iguala
al más rico con el más pobre,
al más pulcro con el más obscuro.

Pero nadie sabrá que aquella noche,
con las manos uniditas,
nuestra moneda se encendió:
en mi lóbrega mano henchiste
la tuya, pulcra,
y de nuestra fraternal unión
nació el deseo eterno,
de amarnos sin perdón.

 “Ojos que no ven…,”
¿y el corazón?
“Lo que tu mano derecha haga,
que no lo sepa la siniestra”;
pero, ¿cómo ignorarlo?:

¡Aquella noche incendiamos
el sol en nuestras manos,
apagando la noche,
prendiendo el alba;
matando a la Muerte!

Y tú, mi sangre,
siempre, “siempre te alejas”
en las palabras del dulce poeta:
hacia donde el crepúsculo corre
borrando estatuas
.



¿DÓNDE?

Palabras.
Olvidadas y arcaicas palabras,
que no dicen nada;
imágenes acústicas
(en una selva narcisista)
que desaparecen en el tiempo,
eternidad que recicla instantes perecederos.

Y es que, ¿de dónde nace el sonido?
¿A dónde miran tus ojos cuando nada ven?
¿Hacia dónde van tus lamentos
cuando tus labios lloran cerrados?
¿A dónde viajan las palabras vivas
que vacilan en el viento que toca nuestros cuerpos?

¿Dónde está donde?

(Saigón 23)

martes, 2 de junio de 2015

ELVIRA LARUELO DE LA ROZ
















Foto: Alejandro Nafría


Mencionada por:

Menciona a:
Mayte Albores
Antonio Cubelos
Antón García
Antonio García
Enrique García-Maiquez
Manuel González
Aurelio González Ovies
Lidia Li
León Molina
Jorge M Molinero
Ana Pérez Cañamares
Julio Obeso
Berta Piñán
Chapu Valdegrama



Bio-bibliografía

A los once años supe que eso de la literatura sería importante en mi vida. Soy profesora de Lengua Castellana y Lit. en Secundaria, mi mayor motivación es conseguir que le tomen gusto a la lectura y la escritura.
Algunos de mis poemas en asturiano están publicados en diversas antologías. Otros, en castellano, están en diferentes blogs; no tengo obra publicada en libro. En “Versos a medianoche” (http://versosamedianoche.blogspot.com.es/)
voy recogiendo lo que sale, no sé si algún día llegarán a posarse sobre el  papel, mientras tanto están aquí, flotando en este mar ajeno e infinito.



Poética

SOY PALABRAS
que me invaden,
que me tejen,
y me viven
escondidas en mis huesos:
las que nunca pronuncio
porque apenas presiento;
las que me hacen soñar,
volar, llorar;
las que me emocionan;
las que me hieren
porque soy
como ellas,
efímera música al viento.
Las que susurro en sueños,
las que morirán conmigo.



Poemas

AVISO

Se ha perdido sonrisa triste
en la estación de tren,
andén de lejanías.
Entrada en los cuarenta,
pelo rizado,
arrugas en la mirada
y aquejada de melancolía
inexplicable y crónica.
Crisis recurrentes que precisan
urgente atención emocional.
En el momento de su desaparición
vestía abrigo otoñal,
camisa de desesperanza
y zapatos de olvido.
Se ruega por favor
a quien la vea
que la abrace
y después,
si se deja,
la acompañe a casa.

Se gratificará.



ARDER
No concibo la frialdad,
la indiferencia
ni el pasotismo;
de poder hacerlo
seguramente
sería feliz.
No lo puedo remediar,
he nacido libre,
loca,
borracha de amor
y dolor.
Es mi destino ser ola tenaz
estrellándome y muriendo
en el acantilado
para regresar apasionada
con cada nueva marea;
ser llama viva o no ser nada,
vivir ardiendo hasta extinguirme,
chispa,
brasa,
volcán,
hoguera.



QUIÉN ERES TÚ

“¿Quién eres tú
que entre nocturnas sombras,
sorprendes de este modo mis secretos?”
(William Shakespeare)

Habitante de mis sueños,
diapasón de mis latidos,
ladrón de besos.

¿Quién eres?

Navegante en mis venas,
socavador de voluntades,
minero de mis huesos.

¿Quién, quién eres?

Panadero de deseos,
relojero de misterios,
profesor de escalofríos,
alpinista en mis piernas.

Que me escribes y me lees
como si obra tuya fuese,
que me ahogas,
que me engulles,
que traspasas mis defensas
de ciudad sitiada
con aplomo de quien sabe
que me tiene.