lunes, 20 de mayo de 2013

ÁNGEL DE LA TORRE



















Mencionado por:

Menciona a:
Alejandra Vanessa
Raúl E. Narbón
Ana Castro
Juanma Prieto
Josep M. Rodríguez




Bio-bibliografía

Ángel de la Torre (Lucena, 1991) estudia Filología Árabe en la Universidad de Granada y ha cursado durante un año una beca de estudios en Túnez. Ha publicado el poemario Uno partido (Vertical Ediciones, 2011) y ha aparecido en diversas antologías como Tenían veinte años y estaban locos (La Bella Varsovia, 2011) y La vida por delante. Antología de jóvenes poetas andaluces (Ediciones en Huida, 2012). Trabaja su segundo poemario, El río es un decir.





Poética


Escribo
porque tal vez no hablo.
.
Chantal Maillard.




Poemas

I

La pavesa que gotea de la herida
y enciende casas, plazas, ciudades, y el personaje tan único
como cualquiera: negar afirmar ser golpeado; las pupilas
la piel el cabello o todas las latitudes que
como si deshacerse, como si de súbito qué niebla qué mensaje 
exhausto desolase desde la garganta hasta el brote más joven.

Y asomarse a observar, tan breve,  que anocheciese dentro
del espectáculo entonces ya un hierro candente
una multitud coagulada que huye sin prisa
un cuerpo inflamable una revuelta algo que vuela y tiñe
rojo-vivo
las voces: intenten mojar el dedo en la hoguera (y dense
la mano que existe el miedo)

II

Y si
fuera la esclerótica
de tus ojos el pañuelo blanco
o una invitación al naufragio, la resaca
que nos sacudiera hacia orillas opuestas,
lejanas
quizá, de ayer-tú-yo, o quizá
el iris como suvenir del último aliento
antes de derramar los pies entre
tus huellas,
húmedas todavía sobre el asfalto.

III

Vestirse de frío.

(la gasolina comenzaba lentamente a cubrir nuestros cuerpos)

Ya era hora.

(un lamento desesperado,
el fósforo que cae sobre todos nosotros)

Las frutas de invierno.

(a cualquier fuego llamas
esperanza).

IV

He aprendido a decir
algo más que aquí estoy
he venido
para quedarme.
Por ejemplo, a decir
tus ojos son amanecer
si me preguntas si pregunto.
Por ejemplo, a decir de nuevo aquí estoy
cuando los pies están al borde
y solo se discierne la caída.

O por ejemplo, a vacilar, titubear, finalmente
impactar cara a cara contra el suelo y entonces
preguntar la hora
como si subsistiera algo de ti en el tiempo.

 (de El río es un decir)
V

Diciembre dice
cubrir distancias insalvables
entre poro y poro. Sin embargo, antes buscar
la fuente de calor, la cercanía de las
cuerdas vocales.
Diciembre dice
hace frío aquí en el norte.
Ahí, en el norte.
Allí, repite. Diciembre. Dice.
Diciembre es invierno,
pero quién sabe.

domingo, 12 de mayo de 2013

MARÍA JOSÉ COLLADO




Mencionada por:

Menciona a:
Jesús Tortajada
Inés María Luna
Rafael Indi
Rafael Soler
Manuel Senra
Iván Onia.



Bio-bibliografía:
Nací en Jerez de la Frontera, (Cádiz). Mi infancia transcurrió entre Sevilla y Essen (Alemania). La adolescencia y la primera juventud en Madrid. Trabajo de administrativo en Sevilla, donde resido. Géneros que desarrollo: poesía, poesía visual, relatos y microrrelatos.

     Colaboraciones en: Agenda de la tolerancia, revista Océano, Cuadernos de Roldán, Aldaba, Diálogo, Jirones de azul, En sentido figurado, Poesía actual, Andalucía liberal, Revista Tinta china. Revista Grisú. Palabras diversas. En varias convocatorias de poesía visual Contra la violencia de género.

 Publicaciones: Monográfico de La Cuerda del Arco. Poemarios: La luna en el laberinto. Arde la vida bajo el cobre lunar. Tapiz de agua. Bruñidas sombras. Antologías: Palabras indiscretas, Casa Eolo, I Encuentro hispano marroquí de poesía Jacinto López Gorgé, Versos para derribar muros, Especial de poesía andaluza vol.1 En sentido figurado. III Encuentro hispanomarroquí Trina Mercader. He hecho el prólogo para Poesía en la distancia: Al final poesía, 2013.
Finalista de varios certámenes de poesía. Premio de poesía del IV Certamen Internacional Traspasando Fronteras, Universidad de Almería 2010.
Pertenezco a REMES (Red mundial de escritores en español).


Poética

El paño del recuerdo lustra las sombras bajo la luz tornadiza de un     candil. Es la memoria esa luz que atraviesa galerías del tiempo, esquinas dolorosas, sótanos lóbregos, un prado salpicado de margaritas, sonrisas infantiles, velos de deseo, los nombres borrosos en una losa. Un olor, un sonido, bastan para recuperar y unir las piezas sueltas, recrear un escenario, zambullirse en una marea de emociones. Me acerco al lenguaje de los sueños, abro una caja de música, me interno en el laberinto humano.
Poetas favoritos: Antonio Porpetta, Aurelio González Ovies, Francisco Basallote, Enrique Badosa, Concha García, Antonio Colinas, Antonio Gamoneda, Tomás Segovia, Pilar Sanabria y Eugenio Montejo.





Poemas


          Esa luz
Todos ellos culpables,
de la cinta adhesiva,
del cordón umbilical
cosido al presente.
La sangre dirigida,
un disparo de genes
que hoy nos unifica.
Nota cristalizada,
un germen de espumas,
continuidad grapada
a los folios en blanco
que un día completaremos.




       Mentiras
He bajado la guardia,
otro aire ha cruzado
como mancha de crudo
el orden de mis cosas.
Sus huellas al nombrarme
han tejido una red
de espejos vacilantes,
disparan en la niebla.



         Pronóstico nublado
Las runas se han hundido esta mañana
siguiendo ese instinto turbio del limo,
vastedad de signos bajo la piel del agua.
Los ojos planos de los peces han nombrado
la prohibida estela de los arcanos,
nosotros rastreamos códices de escamas.
Las piedras se han labrado otro camino
en las heredades del fuego y la tierra,
caen en el lecho rumoroso del destino.








miércoles, 1 de mayo de 2013

ADRIANA BAÑARES



















Mencionada por

Menciona a
Óscar Aguado
Sara Herrera Peralta
Layla Martínez
Agustín Fernández Mallo
Eduardo Fraile
Sergio Gaspar
Mercedes Parada Deu
José Pablo Barragán
Eva Gallud



Bio-bibliografía

Adriana Bañares Camacho
(Logroño, 1988). Estudió Filosofía en las universidades de Valladolid y Bayreuth (Alemania). Co-edita la publicación independiente La Fanzine y formó parte del colectivo literario COLMO. Es autora del libro-blog La niña de las naranjas (Ediciones Emilianenses, 2010; X Beca de Jóvenes Artistas “Con Proyección”), los poemarios La involución cítrica (Origami, 2011), Engaño Progresivo (Fundación Jorge Guillén, 2012) y Ánima Esquiva (Origami, 2013), y la novela breve Eis (Editorial Ámbar, 2013). También ha participado en varias antologías, como Viscerales (Ediciones del Viento, 2011) y Poetrastos (LVR, 2011). Coordina la antología de poesía erótica Erosionados (Origami, en prensa) y el blog homónimo (erosionados.blogspot.com).Conduce un programa sobre literatura underground y publicaciones alternativas, Fosfatina, en la radio online CCK. Administra el blog La niña de las naranjas  (awixumayita.blogspot.com)



Poética

Sueños lúcidos, despertar imposible, infancia de inviernos fríos en el patio de la abuela y no haber vivido nunca en la costa ni cerca de. Aracnofobia, muñecas rotas, sucesos.



Poemas


Mi lengua no alcanza la distancia

La vigilia patenta la distancia si no recuerdo.
Si te pienso como un inicuo personaje de mi vida
dejo de tener miedo. Pero quién me salva de la noche
de los sueños que recogen y reviven los mejores momentos.
                                               -Me arden los labios y los ojos-

Mi cuerpo despierta muerto.

Mi cuerpo despierta muerto. Suben hormigas por mis piernas
y caigo
y me rompo.
Este frío que me adormece me arrastra a ti.
Trato tanto de encontrarte aunque ya no seas tú
ni yo quien sueñe
con mi lengua cansada suplico en voz baja
pero no alcanzo la distancia.

Mi lengua no alcanza la distancia.
Mis palabras no llegan. Resbalan por la noche por
las comisuras y las pestañas y me arden los labios
y los ojos.
Mi lengua no alcanza la distancia.
Abril trae el recuerdo de una ausencia
Trae tanto tu rostro
como tu dolor y el incontinente llanto de la primera noche
en tu terreno.
Cuando nuestra desnudez parecía anticipar un para siempre
que hoy cumple dos años muerto.

De Engaño Progresivo



La noche de los muñecos vivientes

            Dicen las hijas que hoy no tienen hambre.

Qué inmadura parece la felicidad cuando se sufre. Qué tonto el desamor cuando se alcanza el desencanto.

            Las muñecas más bonitas son las muertas.

La mirada inexpresiva del ánima esquiva en la cama del forense. Hoy las niñas dicen
que no tienen hambre.

sus vientres llenos de espacio. 
des, pa, cio
            [como si comer fuera una cuestión de tiempo]
porque vivir es una cuestión de tiempo.


sus bolsillos llenos de sobres de ketchup:
            preparan
            la herida como parte del decorado y el silencio

            como dogma de fe - estigma

contra lo real.

De Ánima Esquiva



Dancing Barefoot

nuestros zapatos se han quedado en casa
con la lluvia

nuestros zapatos se han quedado en casa
en el desierto
y en las baldosas secas de un tiempo
árido
que no cupo en nuestras manos.

nuestros pasos parecen firmes
(pero nos tambaleamos)

caminamos tan solas
a pesar de todo
porque
todo este camino rutinario
                 es parte
                 de una huida
que escribimos con palabras minúsculas
y esperas en el frío.


la tierra se cubre de blanco. es un luto diferente al nuestro / nuestro luto de tela de lija negra sobre nuestros cuerpos helados
estas pieles frágiles que evitan el roce
estas pieles viudas de sí
que se corrompen hasta el deshielo

mientras bailan descalzas sobre la nieve. 

De Engaño Progresivo



240

Llorar más de tres veces.
Durante, antes o después de un “te quiero”. Antes o después de follar, antes o después....
durante un latido
un llanto en un latido. La duración y el equilibrio de una manecilla de reloj.
Una manecilla estática en un reloj sin pilas.

Silbar, susurrar.

La imaginación me viola mientras me penetras, pero ni siquiera yo soy capaz de darme cuenta.
Hasta el final.


Quién es quien me está matando,
quién es quien me está martirizando.

Soy quien introduce tornillos, lentamente, a rosca, poquito a poco, quebrando el cráneo, secando el cerebro, como una esponja, un lienzo de óleo quebrado, colores, rosa, negro, oscuridad.


I've seen
a darkness.

Y solo el dolor me hace eterna o ignorante, quizá ambas cosas; las dos son lo mismo.

Borrar la existencia en un gemido, un mordisco. Borrando mi angustia, convirtiéndome en un cuerpo.
Vulgarizar mi cuerpo para poder reconocerlo hermoso después. Eso me haces, por eso te quiero.

No quiero jugar al recuerdo, ni a los celos, ni a la tentación de un reencuentro.
No quiero perder.
No quiero perderme.
No quiero perderte.

No quiero jugar al juego del caracol.

Esta espiral, estas ganas de hundirte aun sabiendo que de ese barco tampoco yo podría salir indemne.

El recuerdo de lo efímero, el silencio.
No sé reaccionar, no quiero verte aunque imagino que vuelvo a tocarte.
¿Por qué?

¿Por qué siempre me hice a la idea de que terminaría, para evitar llorar al final, y en cambio ahora no soy capaz de pensar en finales porque ya estoy llorando antes de terminar?
¿Por qué no dejo de pensar en la eternidad?

De La Involución Cítrica


Se me han caído las disculpas

Se me han caído las disculpas. Perdona, cuando llueve peso / me ralentizo. Cuando llueve me agoto. Termino sola o me contengo. Y ahora
me roen las prisas por el pelo mojado y me distraigo / soy carne o soy escombro.
A mí han de venir trepan(an)do los ratones,
como a una Cenicienta a la que no se le perdona el descuido. La fábula no vendrá a salvarme.
Tiran por el cuarto los botones y las agujas a mí
sácate la sangre, tenemos sed
y me desprendo. Soy la carne cadáver en carne viva antes de las doce
no vengas a mojarme
me convierto en hiedra.
A mí han de venir a roerme las disculpas.
Perdóname, roguemos a la Virgen: llena tú eres de rabia.
Me quedo aquí o me voy. Espérame, llegaré tarde
llueve.
Me ralentizo.

De Ánima Esquiva

lunes, 22 de abril de 2013

DANIEL RODRÍGUEZ MOYA


















Mencionado por:
Raquel Lanseros
Antonio Praena
Fernando Valverde

Menciona a:
Javier Bozalongo
Luis García Montero
Benjamín Prado



Bio-bibliografía

Granada (1976). Es licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad de Granada (UGR). En 2001 obtuvo el Premio Federico García Lorca de Poesía, convocado por la UGR, por el libro 'Oficina de sujetos perdidos'. Además, ha publicado 'El nuevo ahora', en la editorial Cuadernos del Vigía. Con 'Cambio de planes' (Visor, 2009), obtuvo en 2007 el VI Premio Vicente Núñez en Córdoba. Su libro de poemas más reciente 'Las cosas que se dicen en voz baja' (Visor, 2013), ha obtenido el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Burgos.
El escritor mexicano y Premio Cervantes José Emilio Pacheco lo ha definido como "ejemplo de una poesía trasatlántica como no se veía desde hace un siglo, en los tiempos del modernismo".
Defensor de una poesía que apueste por la claridad y sencillez sin descuidar el lenguaje y el rigor literario, es uno de los miembros del movimiento Poesía ante la incertidumbre (Visor, 2011) que reúne a poetas españoles y latinoamericanos.
Desde 2004 codirige, junto a Fernando Valverde, el Festival Internacional de Poesía de Granada (fundado por ambos). De su obra crítica y de investigación literaria destaca el volumen ‘La poesía del siglo XX en Nicaragua’, publicado por la editorial Visor en 2010.




Poética


REGLAS DEL JUEGO
 
De las cosas que nunca
tendrán un tacto estéril de ceniza,
un desaparecer inevitable,
prefiero quedar lejos.
Amo los días que no niegan
su levedad sobre los calendarios,
la luz antigua de una vela
que sabe que camina hacia lo oscuro
y con todo lo acepta.
El temblor de una torre reflejada en el agua,
las promesas que tienen al tiempo por testigo.





Poemas


EL ÁRBOL
 
Todavía me duele
la herida de la tierra que anegada
pisabas hasta ayer,
las casas y el olor de la hojarasca.
El miedo que a los niños ya no asusta
es un volcán acostumbrado.
La noche se convierte en continente
y sabes que a este cielo
le faltan más estrellas que miradas.
Si rechazas las voces que amenazan tu sueño
y descubres que ahora
la lluvia sólo sirve de pretexto
para vivir un tiempo con ese diapasón
verás que a las tormentas
yo las miro de lejos,
como se mira a un niño y su tristeza.
No temas dar la espalda a las contradicciones
vivir consiste en eso.
Hay un árbol que crece sin temor a la altura.
Abracémoslo.
No impide la maleza acariciar el cielo.






GUARDADO EN LOS BOLSILLOS
 
Te dije que el océano
es un minuto azul sobre una eternidad,
un lento respirar,
una brecha en el tiempo del que espera.

Aún llevo en los bolsillos
un fragmento de abrazo y de silencio,
una voz que es tu nombre,
un puñado de arena que escapa entre los dedos.

Te dije que el invierno
es un camino blanco y un andar en luz tibia,
los rumores de un puerto,
el viajero que aguarda los avisos.
 
Aún llevo en los bolsillos
el sabor de los mangos y el jocote,
la mirada de un niño,
un temblor como un beso, un billete de vuelta. 






MANAGUA, PLAZA DE LA REVOLUCIÓN
Qué suerte la tuya de estar muerto Carlos Fonseca
Gioconda Belli
Para Blanca Castellón
Se mira bello el cielo esta tarde de julio.
No amenazan las nubes, nos respeta la lluvia.
La vieja catedral en pie como un milagro
ya no sirve de fondo para los noticieros:
Nadie lanza consignas, nadie eleva banderas.
Los hombres que descansan bajo los chilamates,
los niños que se acercan para pedir monedas.
El calor y los buses amarillos.
El vendedor de fresco en la parada,
los taxis sempiternos con paciencia de siglos.
Managua sin canciones,
sin himnos que ya son
vencidas partituras de la historia.
Pasa un carro a lo lejos y un parlante recuerda
una gran bacanal de aniversario:
Es mejor el silencio que los sueños que un día
parecían posibles.
Las palabras que pierden el calor y la vida
no sirven esta tarde.
Digo revolución y me respondes:
No fue más que un destello,
una noche de fuego, tantos años de humo.




Un murmullo
Todos los ruidos del mundo
forman un gran silencio.
                   Joaquín Pasos

Da igual que sea en un bar
o al abrigo del fuego
al principio del tiempo de los hombres.
Siempre ha habido un murmullo envolviéndolo todo:

Las voces de la tribu ocupando la cueva,
el clamor de guerreros tras la caza,
el estruendo incendiado en las revueltas,
el grito enardecido en un estadio,
aplausos y ovaciones en la televisión,
las risas de los niños que juegan en los parques.

Un zumbido presente todo el tiempo,
como un motor en marcha que nunca se detiene.
Ni siquiera en las noches se detiene,
temblor de luz eléctrica y de vértigo.
Son frases inconexas que abrazan la cadencia
de las ondas acuáticas
si se lanza una piedra en el centro de un lago.

Alguien cree que hay silencio justo antes
del disparo de gracia en un fusilamiento,
pero el eco devuelve repetidas
las últimas plegarias de los ejecutados.

Siempre ha habido un murmullo envolviéndolo todo,
un ruido permanente.

Más que el miedo al silencio,
                             el temor de sentir
las cosas que se dicen en voz baja.





Retrato generacional

Y despertar sobresaltado,
tras un sueño que no me pertenece,
de una esperanza ajena,
de una promesa a otra, ya incumplida.

Y comprobar
que igual que del pasado nada es mío
del futuro tampoco
quedará algo en mis manos.

sábado, 13 de abril de 2013

Mª ENGRACIA SIGÜENZA PACHECO




Nombrada por:

Nombra a:
Blanca Andreu
Gioconda Belli
Mª Teresa Cervantes
Atanasio Díe
Mateo Marco Amorós
Luisa Pastor Martínez
Ada Soriano



Bio-bibliografía

Mª Engracia Sigüenza Pacheco (La Murada, Orihuela 1963) es licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación en la especialidad de Psicología por la Universidad de Murcia.
Escribe relatos, artículos y poemas desde la adolescencia, pero profesionalmente se dedica a la orientación educativa.
Está casada, tiene una hija y un hijo y reside en la ciudad de Orihuela.
Ha participado en los siguientes libros colectivos: Arte contra la violencia de género, Mujeres en el tiempo de Miguel Hernández, Artistas por Miguel Hernández, Tauromaquia teñida de azul, Carlos Fenoll; antología comentada  y  El libro de plomo, antología ilustrada de la editorial Empireuma. Colabora con artículos en revistas culturales y periódicos, y con poemas en distintas exposiciones y montajes audiovisuales.
Tiene dos obras inéditas: el poemario Antes de volver al mar y el libro de relatos Las otras vidas.




Poética

Cuando escucho la llamada del poema sé que tendré que atravesar el país tenebroso de la noche si quiero conquistar la luz del Alba. Es una voz que me reta y que no puedo desoír.
La poesía nos insta a sentir el ardor de la vida. Y es un bálsamo para la herida del tiempo.




Poemas



La ciudad infinita

                                        Para José Luis Zerón

Siempre llueve
En la ciudad infinita…

Los puentes son brazos de agua
Que atraen la soledad de los poetas.
Hay un cielo oceánico en el Sena,
Un paraíso abisal,
Un limo de sangre fértil.

Por las calles del recuerdo
Pasea mi corazón solitario,
El viento preñado de voces
Lo arrastra a los jardines del tiempo.

Hay un canto en la lluvia,
Una música húmeda
Que fecunda las horas.
De mis ríos se fuga la muerte,
Veo las tumbas llenas de vida.

Siempre, siempre llueve
En la ciudad infinita…  

                 II
No existe el tiempo
En la ciudad inagotable.

Las pupilas del pasado,
Baluartes incandescentes,
Alejan las horas y el hastío.

Existe un laberinto en el subsuelo,
Donde fluye el alma en carne viva,
Donde las sombras de los muertos
Acompañan a los vivos…

No existe el tiempo
En la ciudad inagotable.

Solo el llanto eterno de la lluvia
Que traspasa el espejo de los siglos.
Y nosotros, escribiendo juntos
La novela de la vida,
Regando, con el oro de nuestras arterias,
Los campos de la historia.

No, no existe el tiempo
En la ciudad inagotable…

Nosotros somos la lluvia,
Somos el polen misterioso
Que cae sobre la tierra.



                     Florencia

                                                              Para María y José Manuel

La tierra, fecundada por el semen inmortal
Del arte y de la ciencia, te engendró mujer,
En la primavera inmutable del Renacimiento.
El Arno alimenta la cúpula de tu vientre
Con el líquido amniótico de la belleza intemporal.

Bajo el abrazo inmenso de una madre invisible
Fuiste construida, esculpida, pintada por  los hombres.
Pero naciste mujer y mujer serás por siempre:
Mujer habitada,  florecida, germinada…
Venus alzándose hermosa y triunfal sobre las aguas;
Consciente de que al nacer ha vencido a la muerte.

Porque tú, Florencia, ánfora y semillero…,
Inalcanzable, ajena a la destrucción de Cronos,
Permaneces, eterna, en los campos del recuerdo.


De  “Ciudades vividas”, inédito.

domingo, 7 de abril de 2013

JOSÉ CAÑUELO




Mencionado por:

Menciona a:
Calixto Torres
Antonio Monterroso
Yolanda López
Paqui J. Yepez
Guadalupe Esquinas
Estrella Mantero
Rafael Cerrejón
Juan Pérez Cubillo
Beatriz Toledo
Enrique Pleguezuelo
José Manuel Ballesteros Pastor
Ramón Rodríguez Pérez
Bartolomé Delgado Cerrillo


Bio-bibliografía

Nací en Villanueva de Córdoba en 1958. Trabajo desde hace más de 24 años como maestro de pedagogía terapéutica. Mi vinculación al cineclubismo y al movimiento peñista forjó mi afición al cine clásico italiano y francés y al mairenismo y camaronismo flamenco. Un día de otoño del 2010, cuatro amigos nos desplazamos a la habitación donde se alojó Rilke en Ronda para celebrar el acto fundacional del Colectivo 3, una tertulia poética que reúne, cada viernes, a un creciente grupo de poetas y amigos en la ciudad de Córdoba. En la actualidad, antólogo la poesía neomística del poeta melariense cordobés Manuel Gahete. Fui incluido en la Antología de Anónimos (Cosmopoética, 2010) y he publicado los poemarios “El mar de los veranos” (Ediciones Depapel, 2011), “La ciudad de los ángeles” (Ediciones Depapel, 2012), finalista al Premio Solienses, y “Bajo racimos de uva roja” (La fragua de las metáforas, 2013).


Poética

Mi poesía es función del paisaje no tanto en cuanto a temas como en cuanto a gnosis. Es la inspiración del paisaje de mi infancia y juventud en el encinar de los Pedroches con su silencio profundo, su perspectiva de luz fría que confunde la percepción y aviva el pensamiento, su vida austera con cierta deriva mística, su sentido de errancia de bosque fronterizo con la patria de Don Quijote y un inexplicable anhelo del mar.

Mi poema es un palimpsesto que se reescribe continuamente sobre sus propias versiones anteriores en los márgenes de las obras poéticas fecundas. Escribo en los márgenes del paradigma poético de San Juan de la Cruz, de Góngora, del simbolismo francés, del surrealismo andaluz de Lorca, Alberti y Aleixandre, del grupo Cántico cordobés, del misticismo difuso de Juan Ramón Jiménez y José Ángel Valente y sobre todo del neomisticísmo de Manuel Gahete.
El símbolo predilecto de mi concepción estética es el de la crisálida, como metamorfosis que angeliza a la mujer y al hombre y proceso en virtud del cual lo real es transmutado por la escritura en un mundo platónico como forma de restituir su dignidad a la vida humana y a su materialidad mistérica.



Poemas


EL MAR INTERIOR

Cierro los ojos
y recorro el malecón donde la calma aparente
vira y hace maniobras de atraque
en un silencio de barcos
y orfandad del cielo.

Es la noche vacía del verano
y del pensamiento que no es lugar ni morada,
sino movimiento puro y encrespado,
como la fuerza inconducente
y sumergida del mar.

(de “El mar de los veranos”, Ediciones depapel, 2011)




SIN TÍTULO


La noche tiene los parpados abiertos
y tú te alejas por los senderos del invierno.
Los astros ebrios miran
y sin mirar muy adentro
llenan de horas primaverales mi búsqueda.

Huyes en círculos, en laberintos que se bifurcan.
Huyes en mí.
Huyes en mi recuerdo.
Huyes hasta un jardín gótico
que levanta las líneas de sus bóvedas sin motivo,
acaso tu fortaleza las eleva, las inunda
de oceánica espera.

(de “La ciudad de los ángeles”, Ediciones depapel, 2012)

CAMARERA DE NIMBADA CABEZA

Debería describir las bellas flores
que coronan tu cabeza de joven ninfa
pero ese es ya un camino demasiadas veces recorrido,
y sin embargo si pudiera desvelar un pensamiento tuyo
verdaderamente delicado
más allá de las palabras circunstanciales
que dedicas a preguntar a esta hora suave de la tarde.

Y leo que en el año 1959
un poeta estaba tendido sobre la hierba
tirando piedras al río,
entonces sería junio como ahora
y en esa época cuando yo tenía un año
acaso mi madre me tendiese bajo una encina escuchando el zumbido del campo
mientras ella extendía ropa recién lavada sobre la hierba.

Cuando pienso que ella podía estar exultante de felicidad aquel día
y que los sentimientos son más amplios que las palabras
y que ahora mi madre son sus huesos en un nicho entre dos altos cipreses,
vuelvo a hablar de las guirnaldas que adornan tu pelo
como a una bella estatua pública
que se piensa incorruptible en el tiempo
y yo bebo el elixir de infinitud con que me sirves un agua tónica.

( de la revista “Suspiros de Artemisa”, Detorreseditores, 2012)