viernes 27 de enero de 2012

JOSÉ LUIS ZERÓN HUGUET














Mencionado por:
César Augusto Ayuso

Menciona a:
Blanca Andreu
César Augusto Ayuso
Luis Belda Benavent
Natalia Carbajosa
Alberto Chessa
Jordi Doce
María Escudero Gómez-Pardo
Manuel García Pérez
Antonio Gracia
Eduardo Moga
Carlos Oroza
José María Piñeiro
Mª Engracia Sigüenza Pacheco
Ada Soriano

José Luis García Herrera




Bio-bibliografía

Orihuela (1965) Fundador y director de la revista sociocultural “La Lucerna” y fundador y director, con Ada Soriano, de la revista de creación “Empireuma”. Preside la “Asociación Cultural Ediciones Empireuma”, que ha publicado más de quince libros.
Su producción poética editada consta de dos plaquetas: Anúteba, conjunto de poemas suyos y de Ada Soriano (Ediciones Empireuma, 1987), y Alimentando lluvias (Pliegos de Poesía del Instituto de Cultura Juan Gil-Albert, 1997); Y los libros Solumbre (Ediciones Empireuma, 1993) , Frondas (Ayuntamiento de Piedrabuena y Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, Ciudad Real, 1999), El vuelo en la jaula (Cátedra Arzobispo Loazes, Universidad de Alicante, 2004) Ante el umbral, (Instituto alicantino de cultura Juan Gil-Albert, Alicante2009) y Las llamas de los suburbios (Fundación cultural Miguel Hernández, Orihuela 2010). Ha sido incluido en varias antologías y ha ganado varios algunos literarios de ámbito nacional. Su libro El vuelo en la jaula (Universidad de Alicante, Cátedra Arzobispo Loazes) fue seleccionado para el Premio Nacional de la crítica del año 2004 por los miembros de la Asociación Española de Críticos Literarios y los componentes del jurado.




Poética





Creo que el auténtico poeta practica un oficio paradójico y fronterizo con dolor, asombro, astucia y mucha intemperie. Necesita de la desesperación y al mismo tiempo ha de ser lúcido. Se mueve entre la aventura y la torre de marfil, la hondura y lo epidérmico, la existencia y la esencia, allí donde la armonía converge con lo espantoso. Por otra parte, no creo que haya que dejar a cargo del poema misión alguna. Me resulta ingenuo el individuo que pretende cambiar la realidad con un puñado de versos, lo cual no quiere decir que el poeta deba aislarse del mundo, si bien el aislamiento, a veces, es una forma digna de rebeldía contra tanta sinrazón. Cuando escribo poemas me siento un desposeído que ha de edificar en el paisaje devastado. Pero para que el poema se revele es preciso el asombro. El asombro es el vínculo entre la realidad y lo imaginativo maravilloso. Escuchar. Ver. Penetrar. Saber. Como dijo Walter Benjamin,”la atención es la oración del alma”. Por tanto escribir poesía es para mí un acto de fe amenazado por la incertidumbre.
Pese a todo lo dicho, en poesía no hay verdades absolutas y cualquier poética obliga a su autor a simplificar dogmáticamente. La poética verdadera de un poeta se encuentra en sus versos.






Poemas


SE han derramado los caminos en mis ojos
desfallecidos en el terrible anhelo
de mezclar el todo con la nada.
Se han encontrado desierto y selva
en el cenit de la mirada; la luz camina
sobre el polvo y la sed se entrega al arroyo.
En cada latido y en cada ruina
hace nido la extrañeza.
Mis palabras nunca alcanzarán
lo que ven mis ojos; siempre habrá
una carencia en las alas del lenguaje
y un exceso en la plenitud de la mirada

(De Ante el umbral, 2009)




EL manto de buganvillas cubriendo los muros,
los racimos de fucsias en el porche,
las amapolas en el talud,
el aura vibrátil de las naranjas,
las volutas errantes de la siembra
penetrando en cada ángulo de la mirada,
el lujurioso guiño de los tulipanes
y el encogimiento de los tallos aciagos,
las savias sedosas y las corrosivas,
las estelas que espesan
el tapiz de la distancia:
el afuera y el adentro en una sola llama.

Relucen los follajes rojos.
La sombra roja ciega al mundo
y niega todos los límites,
flechas de silencio, húmedas redes.
Veo el ardor, la incandescencia
de las metamorfosis,
la luz encarnada o la materia
disuelta en abisales fulguraciones.
Priapo monta a las vírgenes,
el cenit conquista todas las parcelas del instante
y en mareas de fuego
los huertos se alejan del espigón.
La retina ya no engendra

(pero abraza y redime)

y no hay jardín,
no hay cielo,
sólo montones de luz
y el eco de lo contemplado.

(De Sin lugar seguro, inédito)





Palabras para unos versos de Goethe

Si al contemplar naturaleza
siempre uno y todo se aprecian
y nada vivo es uno,
siempre es muchos,

qué fungibles entonces los sueños del hombre
y qué inútil mi conciencia
y mis ansias sembradas de preguntas.
Si nada hay dentro, nada hay fuera
porque lo que está dentro, está fuera,

¿por qué me siento condenado a errar
en la telaraña del enigma?
Si soy conciencia expansiva,
¿por qué este ser mío
Aprendió a decir yo soy
y a sentir el vértigo de su propia identidad?
¿Si he de disfrutar de la apariencia cierta
y del grave juego
de eternidades e infinitos,
por qué vivo para ser humillado
por la materia y el espíritu?

(Inédito)

domingo 15 de enero de 2012

MANUEL GAHETE
















Mencionado por:
Diego Vaya
Fernando Sánchez Mayo
José Luis García Herrera
Matilde Cabello
Mertxe Manso
Francisco Morales Lomas
Antonio Llamas
Pilar Sanabria
José Cabrera Martos

Menciona a:
Javier Sánchez Menéndez
Diego Vaya
Luis Alberto de Cuenca
José Luis García Herrera
Fernando Sánchez Mayo
Matilde Cabello
Ignacio Caparrós
Mertxe Manso
José Sarria
Francisco Morales Lomas
José María Molina Caballero
Antonio Llamas
Antonio Flores
Pilar Sanabria
José Cabrera Martos
Carlos Aganzo




Bio-bibliografía

Catedrático de Lengua y Literatura. Doctor en Filosofía y Letras. Poesía: Nacimiento al amor, Capítulo del fuego, Alba de lava, Íntimo cuerpo, La región encendida, Elegía plural, Mapa físico, El legado de arcilla, Mitos urbanos. Premios: “Ricardo Molina”, “Miguel Hernández”, “Barro”, “Vila de Martorell”, “San Juan de la Cruz”, “Mario López”, “Ángaro”, “Mariano Roldán” y “Ateneo de Sevilla”. Antologías: Carne e cenere, El cristal en la llama, El tiempo y la palabra. Su obra poética, a la que se han dedicado dos estudios monográficos: El universo luminoso y Emoción y ritmo: La visión poética de Manuel Gahete, ha sido traducida a varios idiomas. Teatro: Cristal de mariposas (Premio “Barahona de Soto”) y Triste canción de cuna. Literatura infantil: Ángeles de colores y Cosas que importan. En prosa: Después del paraíso. Su labor creativa se desarrolla par a la investigación histórica (La cofradía de la Santa Caridad, Alonso Muñoz el Santo, La acción y la palabra, Más allá del Derecho) y la crítica literaria (Poesía medieval, La oscuridad luminosa, Recordando a Dámaso, Textos con pretexto, Fuente que mana e corre, Rostros de mujer ante el espejo, Las piedras miliarias, De Luis de Góngora a la literatura del siglo XXI y Las luces del viento: veinte poetas en la estela de Góngora).






Poética

El mundo se interpreta a través de la palabra. Cada experiencia necesita una vinculación comunicativa que sólo a través de los mensajes orales o escritos halla su más exacta concreción. En literatura y, sobre todo, en poesía la traslación de la realidad a otros ámbitos íntimos de reflexión y pensamiento es una regla de oro. Metáfora, imaginación y sugerencia son leyes primiciales. Un claro presupuesto de orden estético impregna el universo lírico que, en definitiva, siempre responde al propio hombre y lo identifica frente a los demás hombres. En el acto de creación cuanta más riqueza acumulada se acrisole, de más valor y calidad será la forja de la obra creada, aunque en consecuencia sea cara e inasequible su comprensión y dominio. También la emoción establece sus cánones, aunque a ninguno deba atarse por coherencia o belleza. Pensamiento, intuición y rapsus quedan envueltos y sobrepasados por el aliento de la música, sin la que –como proclamaba Verlaine- la poesía no es posible.



Poemas



Tempus fugit

Todo arde en el fuego:
mis huellas en la arena,
los cálices de oro y plomo derramados.
No hay espuela sin hombre.
En el lago del fuego vibra como una espada
un deseo acezante de carne y de madera.

Todo arde en el fuego:
esa voz rescatada que de las simas fluye,
lengua agraz devorada, quizá devoradora.
No hay temor que no espante.
No hay amor que no duela.

Todo arde en el fuego:
la diáspora de sangre,
el maná del amor pisoteado,
el eco que pronuncia mi nombre en los calveros.

Todo arde en el fuego.
Mordida va la sangre de los héroes.
Mordido un corazón letal estalla.

Todo fluye en ardiscas de símbolos amados.
No seremos mañana más que olvido.
[Capítulo del fuego, Alicante, 1989]






Vitral

Te derramaste azul sobre mis ojos
como el azúcar ebrio del granizo
besa las azucenas. Y era invierno.

Te quise añil bajo mi vientre oscuro:
en el fragor, mis miembros, tu avaricia,
el estertor de alas sobre el cuerpo.

No existe nieve, mar, cristal, rocío
capaz de guarecerme de esa llama.
Cercado estoy, mujer, en tu universo.
[La región encendida, Ávila, 2000]






Mujer libre

Que no haya otra razón más que tu cuerpo
por el placer de amarme liberado
ni más ley que tu voz cuando se inflama
en el ardor del vértigo encendida.
Que no haya mar
más hondo que tu aliento
ni más vigor que tu aguerrida sangre
en el porfiado esqueje de la herida.
Que sepas que me abrasa
el vientre cada beso
y me hierven los nervios
si me rozas.

Soporto que condones el magma de mi orgullo,
que tu reproche huelgue en las ventanas
como una flor en pos de deshojarse
pero no
que te inclines
cerrada en la medusa de tu carne
ni me absuelvas con esa mansedumbre
del caloyo perlado por la muerte.

Porque nunca habrá amor si no eres libre,
si yo he de ser clamor de un río violento
y tú la sorda piedra que rebota en su cauce.
[Mitos urbanos: Algaida, Sevilla, 2007]

domingo 8 de enero de 2012

EMILIO VARELA FROJÁN










Mencionado por:
Karmelo C. Iribarren

Menciona a:
Karmelo C. Iribarren
Carlos Aurtenetxe
Ramón Eder
Jon Obeso Ruiz de Gordoa
Kepa Lucas
Pablo Casares
Harkaitz Cano
Antonio Casado da Rocha
Pello Otxoteko
Joaquín Piqueras



Bio-bibliografía


Emilio Varela Froján nació en San Sebastián en 1965. En 1995 se tituló en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad del País Vasco en San Sebastián, donde comienza ese mismo año a desempeñar su actividad como arquitecto liberal en el campo de la edificación y del planeamiento urbanístico. Desde marzo de 2011 es Doctor en Arquitectura por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de San Sebastián, Departamento de Arquitectura de la U.P.V.
En 2002 recibió el premio Iparragirre Saria por su libro de poemas Las fuentes de arena (Bermingham Edit., 2003). Ha escrito artículos sobre arte y poesía en revistas y prensa especializadas. Actualmente colabora en la revista virtual de literatura y creación contemporánea ESPACIO LUKE con su sección LA MÁSCARA Y EL CANTO, dedicada al pensamiento y a la creación. Su obra ha sido estudiada por Jon Obeso, Rafael Morales y Félix Maraña.

En 2007 presentó su primera exposición individual en las Salas Kutxa Boulevard de San Sebastián bajo el título LA MÁSCARA Y EL CANTO, donde mostraba sus pinturas, dibujos y textos. Un año después lo haría en el catálogo y la exposición colectiva “Colección Dinámica/Bilduma Dinamikoa, Últimas Incorporaciones (2005-2007) al Patrimonio Artístico Kutxa”. Existen muestras de su obra pictórica en el Museo Zuloaga y en la Colección Kutxa.
Ha participado en diferentes congresos para aportar su visión sobre la figura de Jorge Oteiza: En el 1er Congreso Internacional Jorge Oteiza OTEIZA Y LA CRISIS DE LA MODERNIDAD, Fundación Museo Jorge Oteiza, 2008; en el IV. Congreso de Historia de la Fotografía, Fundación Photomuseum, 2009; y en el IX Congreso Internacional de Ontología. La filosofía como universal antropológico, Physis, 2010.
Existen varias páginas web donde aparecen algunos de sus cuadros, dibujos y poemas, así como algunos de sus textos sobre pensamiento poético, filosofía del arte y estética, y varios links sobre su obra.







Poética



La obra poética y plástica de Emilio Varela Froján (San Sebastián, 1965), arquitecto de profesión, responde a un monolítico proyecto constructivo que, bajo el título LA MÁSCARA Y EL CANTO, además de agrupar las pinturas y los dibujos del artista y de referirse al conjunto de sus trabajos de Filosofía del Arte y Estética, recoge junto a Las fuentes de arena (Premio Iparragirre 2002; Edit. Bermingham, 2003) cuatro libros inéditos.
Dice Varela sobre la finalidad de la palabra en el poema: “El poeta con su arte consigue esencialmente integrar en su obra dos cosas: la máscara y el canto, cuando es imaginativo; y la inmovilidad y el silencio cuando, después de la representación y de las metáforas, es plenamente consciente de su creación. Aquí está el programa de su arte y de su escritura, en los cuales la figura es superior a su imagen y la frase a su significado, es decir, en sus obras sucede de esta forma: nada en ellas es representado, ya que no se puede ser por la imagen. Lo que ha sido creado, las criaturas, no tienen apariencia. Ni nada puede ser en y con ellas interpretado. Pues todo lo que se ha puesto en absoluto no admite más significados. Sin embargo, a pesar y gracias a estos límites, a estos términos, el creador es capaz de ver rostros en el silencio y de escuchar nombres en la luz. Y, ciertamente, su obra encuentra el ser íntegro en un único y definitivo cuerpo de materia consciente, donde se dan al tiempo la respiración de la mirada y la contemplación de la palabra. Y, de la misma forma, el poema ha de ser escrito con un lenguaje llevado a su término, donde las palabras se digan a sí mismas, y donde no intervenga, para nada, la subjetividad del autor. Se ha pensado que esto no era posible, que siempre ha dominado la voluntad del escritor sobre el poema. Y cierto es que ha sido así, pero cuando el escritor ha utilizado la luz falsa de la imaginación, cuando ha aplicado su poder en ellas, las palabras, y no las ha dejado decirse, cuando las ha utilizado en su propio beneficio. Pero el mundo que hacen visible las palabras sólo les pertenece a ellas, no al que escribe. En el mismo sentido, se ha creído que el poeta ha escrito para crear su propio mundo, pero esto, únicamente, ha ocurrido cuando se ha hecho un uso simbólico de la palabra, y cuando se ha instrumentalizado el lenguaje. Pero la finalidad del poeta no es la de tener un mundo propio. Pues sólo le afecta íntimamente lo más ajeno a su ser, lo que no es capaz de entender. Y, por eso, debe aplicarse en la escritura y el pensamiento, en atender exactamente a lo que dicen del mundo las palabras”.






Poemas





de LAS FUENTES DE ARENA


ÍDOLO

La pobre piedra
quemada por el sol
con su pequeña sombra
mata la luz.



EL POZO

Aun siendo el cielo de todos
sin orillas que lo partan
es único en lo profundo
y se toma distinta luz de su fondo.



RECUERDO

Próximo a la nada,
tu viva ausencia,
aún no muerta.



HUELLA

En el lugar que fue antes de la piedra
arde el signo cóncavo de un sol negro.

La flor abierta sobre la arena calcinada
recibe en su fondo el peso del sol de piedra.





de LA LUZ DE LA CENIZA


LA BELLEZA Y EL CRIMEN

La belleza sin realidad es un error,
y la realidad sin belleza un crimen.

(San Sebastián, 13 de febrero de 2006)



En el aire de tu desaparición,
con el rostro y el nombre de tu ausencia,
construiré, cuando nada ya suceda,
un vacío posible al que llamar.

(San Sebastián, 6 de febrero de 2009)



La forma visible del silencio
es la inmovilidad, pero su ser
definitivo está en el cuerpo
de la desaparición o ausencia.

(San Sebastián, 9 de octubre de 2010)


En la memoria
la imagen del fuego
tiene la luz de la ceniza.

(San Sebastián, 4 de noviembre de 2010)




de MUNDO MENOR (A Jon Obeso Ruiz de Gordoa)


A veces el lenguaje
no es más que
una voz cansada,
una palabra que
se ha quedado
en silencio.

(San Sebastián, 23 de junio de 2007)




Vi el mundo,
lo escuché. Era
la primera luz,
la primera voz
sobre la tierra.

(San Sebastián, 29 de julio de 2007)




Con las palabras de todos
he intentado un lenguaje
para decir el mundo.
Tengo ya los nombres
y canto para compartir.
Pero cuanto silencio sólo mío.

(San Sebastián, 21 de diciembre de 2007)




ESTATUA

Si miras el objeto
pierdes
la visión de la cosa.

(San Sebastián, 19 de octubre de 2011)

lunes 2 de enero de 2012

JESÚS CÁRDENAS SÁNCHEZ


















Mencionado por:



Menciona a:

Felipe Benítez Reyes
Juan Bonilla
Enrique Baltanás
Jesús Aguado
Fernando Valverde
Juan Manuel Romero
Lola Crespo
Raquel Lanseros
María Jesús Soler Arteaga
Anabel Caride
Daniel García Florindo
Rocío Hernández Triano
Lorena Salas Ruano
Martín Lucía
Pedro Luis Ibáñez Lérida
Saray Pavón Márquez
Lorenzo Ortega
Iván Onia
David Eloy Rodríguez
Laura Rosal
Fran Nuño





Bio-bibliografía


JESÚS CÁRDENAS SÁNCHEZ (6-11-1973) Profesor, ensayista y poeta sevillano. Autor de más de una veintena de artículos y más de cinco libros, que se reparten entre científicos y didácticos en distintas revistas digitales, de las que es colaborador (Cuarto Creciente, Arena y cal, Palabras diversas). En sus trabajos se ocupa de: el Modernismo, Juan Ramón Jiménez, Vicente Aleixandre, Ramón Gómez de la Serna, la expresión oral y escrita, la educación literaria, el comentario de texto, etc. Anda trabajando en su blog, desde el que expone reflexiones, poemas, etc.: http://reductodelaimaginacion.blogspot.com/
Desde el ámbito creativo, se siente apasionado por la poesía. Su primer poemario fue Algunos arraigos me vienen (Diputación de Sevilla 2006). Uno de sus poemas "Días grises" fue Premio Latin Heritage Foundation (2011). Algunos de sus poemas se encuentran recogidos en antologías (Poemas olvidados, Latin Heritage Foundation 2011). Su próximo poemario, La luz de entre los cipreses será publicado por Ediciones en Huida en 2012.




Poética

Para escribir hace falta talento. Pero el talento por sí solo no basta. Hay que poseer también técnica, y la técnica se adquiere leyendo, escuchando música, observando… y, primordialmente, practicando. Y tras la práctica, es necesario llenar la papelera, porque todo lo que uno escribe suele ser mediocre. Para decantarlo por uno u otro lado la selección es vital, mediante la lectura en voz alta, o que una segunda persona lo lea, así contribuimos a generar una visión distinta a la nuestra, porque la nuestra no es subjetiva: o es todo superior, o por el contrario, ínfimo. Y es común que no ocurra ni lo uno ni lo otro. Ocurre que lo escrito puntúa a medias, quizá porque necesite más ritmo, o sustituir ciertas palabras, o no ejercer de retórico, tampoco de vulgar. El poeta necesita conocer los recursos como cualquier otro artista, no para ponerlos todos en juego, sino para s cuándo utilizarlos. Encontrarse entre lo sublime y lo superfluo; afinar en la originalidad, pues suele ser sinónimo de ingenuidad; tratar que la voz se ajuste entre lo dicho y lo callado; lo escrito debe ser deseado aun habiéndolo encontrado.


Poemas




PENÚLTIMOS SUEÑOS DE NIÑO


Ya nunca volverás a ser el mismo
que fuiste, aquel que creía en ciertas cosas,
confiaba en la gente, en sus logros, en Dios,
aquel que todo se le hacía gigantesco.
Su ingenuidad cegaba sus ojos
de tal suerte que no vería las cartas
marcadas incluso en los trucos fallidos.
Fueron al traste los engaños.
Sólo las piedras vería como mejor aliado,
único consuelo en este pacto del demonio
que es vivir conociendo los finales,
los que nos tienen reservados antiguos cuentos.
Cansado hoy del sueño todo esto
te parece una amarga resaca al mediodía
que ni siquiera mereces.
Cansado también al comprobar que nada es
como imaginabas que podía ser.

Algunos arraigos me vienen (Diputación de Sevilla 2006)







PRECIPITARNOS AL VACÍO

Muy cerca las campanas de la iglesia
como si anunciarán una pesada salvación.
Un viento cristaliza la ciudad.
Un rastro desvanecido de estrellas
sobre un río que ya no fluye.
Desde la elevación de lo sublime,
precipicio sin igual, vertiginoso tajo,
resbalar hasta el más hondo vacío.
Las ramas asomadas trepidaban
sobre el acantilado,
metáfora de nuestros corazones.

La luz de entre los cipreses (Ediciones en Huida 2012)







INSOMNIO

Adentrándote en él te sientes más solo.
Estás más cerca de lo imaginario,
casi de lo novelable. El grado gris
de los objetos, su turbiedad,
su estadio de frontera perdida;
es una vuelta de tuerca a la pesada realidad.

En un momento haces un rápido
recuento de la vida,
la boca se te reseca y la cama se acorta.

La luz de entre los cipreses (Ediciones en Huida 2012)

sábado 24 de diciembre de 2011

FEDERICO GALLEGO RIPOLL


















Mencionado por:
Francisco Caro
María Antonia Ricas
Marian Raméntol Serratosa
Pedro A. González Moreno
Teo Serna
Gloria Bosch Maza

Menciona a:
Chema Prieto
José del Saz Orozco
Juan Carlos Valera
Mª José Maeso
Manuel Moreno Díaz


Bio-bibliografía

Nació en Manzanares (La Mancha), en 1953. Ha publicado: Poemas del Condottiero, Rialp, 1981; Libro de las metamorfosis, B.A.M., 1985; Crimen pasional en la plaza roja (accésit del premio “Adonáis”), Rialp, 1986; Escrito en No (premio “Castilla-La Mancha”), Junta de Comunidades, 1986; Caín, Ed. Libertarias, 1990; Tarot, Ed. Libertarias, 1991; Tratado de Arquitectura, B.A.M., 1991; Ciudad con puerto (premio “Barcarola”), Albacete, 2001; La Sal (premio “Feria del Libro de Madrid”), Endymion, 2001; Para entrar en la nieve, Inst. Cult. El Brocense, 2002; Quién, la realidad (premio “Jaén”), Hiperión, 2002; La torre incierta (premio “San Juan de la Cruz”), Rialp, 2004; Mal de piedra, El Toro de Barro, 2005; Cantos prófugos (premio “Ciudad de Irún”), Fundación Kutxa, 2006; Los poetas invisibles (y otros poemas) (premio “Emilio Alarcos”), Visor, 2007; Un lugar donde esperarte, Antología 1981-2007, B.A.M., 2008, Dentro del día, acaso (premio “Ciudad de Badajoz”), Algaida, 2011, y Cuaderno de Valdepeñas, Grupo A-7, 2011.


A modo de poética (o casi)

A
Descalzo mi mirada para leer tu nombre. / Descalzo mi memoria para pensar tu nombre. / Descalzo mi palabra para decir tu nombre. // Tú, que no tienes nombre. // Sin tu nombre te nombro. / Te nombro / para oírme existir mientras te nombro.

B
Hoy he aprendido a olvidar una palabra. / Hoy he iniciado mi camino de vuelta. // Ninguna muerte sobrevive a la esperanza. // (Aunque sea demasiado tarde / nunca es demasiado tarde.)

y C
Hay que escribir sobre los muros. / Hay que llenar los muros de palabras. // Aunque el mazo derruya sus cimientos, / aunque no más que el polvo permanezca, / ojos leerán el polvo, / dedos leerán el polvo. // Hay que escribir sobre los muros. Las palabras / duran más que la piedra. Aunque fusilen / los signos, su hueco permanece. / Y ningún hueco calla.


Poemas

(Alguien parte al exilio)


Alguien parte al exilio.

Y no sé si soy yo
el hombre que se va
o el país que se queda.

(De Caín)









(Son los pájaros quienes alzan...)

Son los pájaros quienes alzan el día para el ciego.
Se oye la luz colgada de los árboles
y un trasiego de sangre acelerada que acumula en los tímpanos
los latidos hurtados a la noche.

Amanece.

Tibias gotas de azul salpican de mañana
el parabrisas de los coches.
Alguien, equivocado,
ha abierto su paraguas creyéndose que llueve.





(¿Quién es esta ciudad?)

¿Quién es esta ciudad?
¿Quién soy esta ciudad?
Habito forastero.
Me habitas forastero,
siempre dispuesto el equipaje,
siempre un pie en el andén
y el inventario hecho,
siempre franca
la posibilidad de pérdida, de huida.

Soy rico.
Cada vez tengo menos cosas.

(De Ciudad con puerto)









Recuento

El viento esparce mis cenizas.
Equidisto de todas las fronteras.

Debiera ser feliz

pues he llegado a todos los lugares
y ningún enemigo celebra mi partida.





Mudanza

En cuál de las cien cajas estará el corazón.

(De Quién, la realidad)









Estela

Pudo ser agua.
Quiso ser vaso.
Sólo fue sed.

(De Mal de piedra)

lunes 19 de diciembre de 2011

ANTONIA CERRATO MARTÍN-ROMO

















Mencionada por:




Menciona a:
José Cercas Domínguez
Mamen Alegre
Irene Sánchez Carrón
Fernando Garduño Maya
Francisca Quintana Vega
Juan Manuel del Pozo Jiménez
Emilia Oliva
Víctor Manuel Andrada
Francisco Rangel
Amalia Mangas Durán
Rosa Lencero

Fernando Garduño Maya








Bio-bibliografía


Antonia Cerrato Martín-Romo (Santa Amalia-Badajoz-).
Es maestra de Filología, Lengua Castellana e Inglés. Ha publicado una treintena de libros de poesía, así como cuentos. Escribe artículos para las revistas: Lacipea, Ventana Abierta, Ateneo de Cáceres, El Ancla y Casco Antiguo de Badajoz y el diario digital Vuelta de Hoja.
Ha sido Premio Oliva de la Frontera de Poesía en 1995 y ganadora del I Frasco de la Taberna de Antonio Sánchez de Madrid, rotulado por Gumersindo Yuste.
Ha dado conferencias en Badajoz, Oliva de la Frontera, Santa Amalia, Hogar Extremeño de Madrid y en el Ateneo, también de Madrid. Ha participado en multitud de recitales por toda la región extremeña, así como en Sevilla, y también en Évora y Elvas (Portugal).
Tiene poemas traducidos al francés, al inglés, al portugués y al castúo. Otros han sido musicados por Rafa Fleita, Manuel Barroso y Silvia Noemí Occorso.
Coordina los recitales de poesía del Gran Café Victoria de Badajoz, es presidente de la asociación MIGAS (Miscelánea Integrada Grupos Artísticos y Sociales) y tiene un Certamen Literario que lleva su nombre, en Santa Amalia, que va por su VII edición. Pertenece al Consejo Asesor de la Revista de Historia de Vegas Altas
http://antoniacerrato.blogspot.com/





Poemas




INVIERNO

Apostado está el invierno
a las puertas de la ciudadela
lloviendo olvidos
sobre los espejos de sus calles
donde ya nadie
busca cobijo.

En el hogar
arden los troncos secos
con el suplicio de la juventud huida
y la memoria imposible
de la hoja verde:


es invierno entre las manos,
invierno en la mirada
cansada de paisaje,
invierno sin esperas.


No sé por qué
precisa este invierno
de lumbres
de tenazas y fuelles;


no sé por qué
hurga entre las brasas
cuando ya echó sobre mi nombre
un puñado de ceniza.


¿Qué más quiere
este invierno
que ronda mi cama
desde su atalaya invencible
de cirros y escarcha?


Sigue lloviendo:
es invierno entre los brazos,
en la boca, en el pecho
que ya no canta;


es invierno… tan solo invierno.




EXTREMADURA ESENCIAL
(Título de Francisco Morán Cruz)


Si abrimos las manos,
un libro contra el aire
moverá sus hojas
y volarán las palabras,
como besos prohibidos,
hasta el más ignoto rincón.


Si abrimos las manos,
mariposas sepulcrales
abandonarán su escondite
y pintarán bajo el cielo
esa vereda, que a destiempo,
y sin remedio, se ha de coronar.


Si abres tu mano,
cuenco de agua
donde otros apaguen su sed,
versos y luciérnagas
cercarán un otoño
con tus pestañas de piedra.


Reciedumbre de una tierra
que no se doblega
frente al olvido;
seremos senda y camino
si abrimos las manos.





VERSOS SOBRE EL AGUA

Porque nunca pude
memorizar un poema,
escribo versos sobre el agua


para que el agua los cante
y en el viento se sequen…
y en el viento se olviden.


Porque nunca supe
ordenar las estrellas,
y a las constelaciones
cambié su nombradía


enciendo velas a lo largo del río
que desemboca confuso
en el corazón del hombre.


Porque nunca sabré
el amor que me tienes
ni el odio que a ratos
pone cerco
al espíritu en tránsito,


porque jamás entenderé
un solo porqué de la vida,
me dejo morir en un poema
escribiendo versos de agua


para que en el viento se sequen
para que en el viento resuciten.

domingo 11 de diciembre de 2011

ANDRÉS GARCÍA CERDÁN















Mencionado por:
Antonio Aguilar Rodríguez
Angel Paniagua
Rubén Martín

Menciona a:
Cristina Morano
Rubén Martín
Luna Miguel
Antonio Aguilar
Angel Paniagua
Félix J. Velando
Martín López Vega
Pedro Casariego Córdoba
Matías Miguel Clemente
David Sarrión
Constantino Molina Monteagudo
Antonio Rodríguez Jiménez
Lucía Plaza
Julián Cañizares
Javier Lorenzo
Arturo Tendero






Bio-bibliografía


Andrés García Cerdán (Fuenteálamo –Albacete-, 1972) es doctor en Literatura por la Universidad de Murcia y profesor de educación secundaria. Ha publicado los poemarios Los nombres del enemigo (Aula de Poesía, Universidad, Murcia, 1997), Los buenos tiempos (Ciudad Real, 1999), La cuarta persona del singular (ERM, Murcia, 2002), Curvas (Celya, Salamanca, 2009) y Carmina (2011, en prensa). Ha sido fundador de las revistas Thader, Los deseos y Magia Verde. Entre otros, ha obtenido los premios Barcarola, Antonio Oliver Belmás, Ateneo de Alicante y Ciudad de Pamplona. Su obra aparece en antologías como Mar interior, Ardentissima, Trazado con Hierro, Aula de Poesía o Generación fanzine. Publica el blog Un cántico cuántico- http://dylanismo.blogspot.com/





Poética



Las lunas

jamais réel et toujours vrai



La mañana de un día que no importa
encontré una brecha en el cuerpo
del poema, esa boca
secreta,
escrita en un costado,
con que soñaron Swedenborg y Borges.
En mis propias brechas hurgué
y excavé y traduje.
Las esquirlas de sangre me abrazaron
y ahora vivo dentro,
encantado en la herida,
soñando luz de huesos, nervios, venas, latidos.
Cada día que pasa
me muero en una fiesta.
Cada día que pasa nazco en una palabra
maravillosa.
Bajo lunas de carne soy
tejido biológicopara un poema más que amanece y amanece.






Poemas



Verde

Las cosas van muy bien últimamente.
La casa está ordenada. El corazón
late a un ritmo brutal. Tus sueños tienen
el desenlace ágil que quisieras.
Has encontrado algunos libros nuevos
y aprendes y descubres y despiertas.
Disfrutas de tu tiempo. Te dedican
canciones en los bares y te buscan
para sitios de culto. Desayunas
en Londres o en Venecia. Te protegen
de la desdicha y de la soledad
las musas, que además pagan las copas.
Tú lo agradeces todo. Las palabras
se presentan sin avisar y dicen
esas cosas hermosas de la vida.
Y la gente te quiere. También tú
te entregas a los otros como nunca.
Hay una chica que te ama y vas
a esa orilla del mar como una ola
de alegría. Te ven llegar las calles,
se echan a tus pies sin ningún límite.





Stars

Tenemos fe en el veneno. Sabemos dar nuestra vida entera todos los días.


Todos los días das tu vida entera.
La das como quien da
por ganado su tiempo
y no regresa ya nunca a la muerte.

Quien vive como si la vida fuera
el encuentro salvaje, el veneno
fértil de una luz nunca vista
aprende a respirar en el lenguaje
de cobre de la flor de la mañana
y en el lenguaje azul
de las alturas sobre las cabezas
y en el lenguaje puro y enigmático
de la tarde que cae –nadie sabe
desde dónde– sobre la noche.

Todos los días das tu vida entera
como quien le hace al cielo
una ofrenda de estrellas extinguidas,
un sacrificio innecesario,
un altar increíble de palabras.




Firenze


[Laura Noccioli]

Spettacolo Firenze: el jazz, los jonkis,
la fachada de Santo Spirito en las sedas de Gucci,
la fuente donde los heridos beben,
los perros sobre el escenario de un concierto,
las columnas de mármol, los árboles frondosos,
junto a los setos y los santos, enamorado
de los puentes, las puertas, los mosquitos –cabrones–
y los pasos de peatones despellejados.
Viene la noche. Las torres de los campanarios
vuelan por la penumbra azul del aire.
En la plaza los heridos gritan “¡Domenico!”
mientras bailan al ritmo de la hierba.
Mis ojos grandes miran la ciudad,
la que eternamente se desencuentra.
Entre adoquines, brillantez y hastío
de siglos, yo me desencuentro y floto.
Si llego a la ciudad desde el abismo
luminoso de las cerezas, todo el paisaje
es un lienzo de agua. Todo pasa a mi lado
con el sosiego transparente de otro verano,
con la paz verdadera y el orgullo
de haber sido una vez inmensamente feliz.



Lejos

[Antonio Rodríguez y José Antonio Ramírez]

Vuelves ahora al libro y al momento en que abriste,
entre desorden y ambición, el fruto del tiempo
que sólo existe en la lectura. Viajas a muerte.
Viajas hacia el fondo de ti mismo, y lo haces
ganando en un instante lo que pierdes después.
Entre una estación y otra apenas quedan
los países que el tren de tu poema ha escrito,
los santuarios donde depuso su coraza
un héroe, las palabras que fueron el deseo
de amar una ciudad y luego abandonarla.
Lees en el silencio intenso de un vagón
sin rumbo y a tu encuentro viene la voz total
de aquellas estaciones donde fuiste feliz:

el velo de la reina Mab y su luz de sueños
en el acto primero de Romeo y Julieta,
de las manos de un William Shakespeare demoledor;
la idea mágica de Dylan Thomas: alzar
hasta más allá de la muerte una columna
viva, donde el dominio de la muerte acabe
muerto; la travesía transiberiana de Blaise
Cendrars, que apura la nieve en su viaje
al este de todas las tierras, todos los mares;
el desencanto erótico de Anaïs, que peina
sus cabellos ante un espejo, vuelve a mirar
su rostro y sólo halla la nostalgia de un dios
parisino al que llamaremos Henry; la herida
descomunal que don Quijote clava en los ojos
de lo real, que ya nunca será lo que era;
el regreso de Modigliani y Jeanne a un cuartucho
que los espera ardiendo -como un sol de verano-
entre pinturas, elegancia y vasos de vino
y dolor y desdicha y sangre; el delirio azul
de Jean Michel Basquiat, que duerme en Central Park
entre cartones, discos, caballos y graffitis,
y se pierde como una burbuja en una copa
por la boca negra del metro, siempre downtown;
la canción de Anne Sexton, la sed de Massachusetts,
que desea morir en los brazos del gas -
cualquier día de éstos- y que habla con ángeles;
el silencio en una película de los Cohen
y después la devastación y el ruido del odio;
el fatum de Lou Reed, dormido en la película
de Warhol, y su larga noche de terciopelo
en la otra orilla; el salto a los andenes helados,
al mundo de la ofensa y la ignominia, al raíl
desencajado de Dostoievski, el jugador;
ese tránsito absurdo y salvaje de Machado
cuando llora cantando su balada del tren,
la tos ferina y la esperanza de otra vida
mejor, lejos, muy lejos de España y su indecencia.

(De Carmina)